Los actos celebrados en el Ministerio de la Vivienda  :   
 La familia se forma y deja de se tribu únicamente cuando deja de ser nómada, dice el Sr. Arrese. 
 ABC.    19/07/1959.  Página: 48-52. Páginas: 5. Párrafos: 35. 

A B C. DOMINGO 19 DE JULIO DE 1959. EDICIÓN DE LA. MAÑANA. PAG. 48

LOS ACTOS CELEBRADOS EN EL MINISTERIO DE LA VIVIENDA

´´La familia se forma y deja de ser tribu únicamente cuando deja de ser nómada", dice el Sr. Arrese

El Jefe del Estado presidió ayer por la mañana, en el Ministerio de la Vivienda, el acto, de entrega de

20.931 casas, así como las medallas otorgadas a los promotores que, acogidos, a los beneficios del

Estado, incrementaron sus esfuerzos en la construcción de casas baratas, al propio tiempo que inauguraba

la estatua ecuestre en bronce, obra de José Capuz, que ha sido levantada en el pórtico del edificio como

prueba de gratitud al creador de aquel Departamento ministerial, y cuya dedicatoria, dice: "Al Caudillo de

España, creador del Ministerio de la Vivienda". El Generalísimo llegó al Ministerio desde su residencia,

de El Pardo a las once y cuarto de la mañana. Iba acompañado por el titular de la cartera de la Vivienda,

D. José Luis Arrése En otros coches, los ministros del Ejército, teniente, general Barroso; secretario,

general del Movimiento, D. José Solis, y de Trabajo, D. Fermín Sanz Orrio: jefes de sus Casas Militar y

Civil, teniente general Asensio, general Laviña y conde de Casa Loja, y ayudantes de servicio.

Al descender del coche fue cumplimentado por el capitán general de la Región, teniente general Rodrigo,

en unión del cual y del teniente general Barroso, pasó revista al batallón del Ministerio del Ejército, que

con bandera y música le rindió honores, mientras un público numerosísimo, estacionado frente a la

fachada principal del Ministerio de la Vivienda, le hacia objeto de cálidas demostraciones de afecto.

Penetró después en el edificio acompañado de las personalidades antes menciona, das y ante la estatua

ecuestre permaneció unos minutos contemplándola, mientras el señor Arrese descorría la bandera, que

tapaba la dedicatoria. El Caudillo felicitó a José Capuz, allí presente, por la realización de la obra.

Seguidamente se dirigió al ´´hall" del Ministerio, en donde se había levantado una tribuna, en cuyo fondo

fueron colocados hermosos tapices y las banderas del Movimiento. Allí le aguardaban el subsecretario del

Ministerio de la Vivienda, señor Reguera Sevilla; director general de Seguridad, D. Carlos Arias; alcalde

de Madrid, conde de Mayalde; presidente de la Diputación, marqués de la Valdavia, gobernador civil, Sr.

Aramburu; jefe de la jurisdicción de Marina, almirante Nieto Ántúnez; los directores generales de

Arquitectura, Sr. Bringas; de Urbanismo, Sr. Bidagor; comisario general de Urbanismo, señor Correa

Veglissón; secretario general técnico, Sr. Martín Gamero; jefe nacional de la Obra, de Artesanía, Sr.

Alcántara; inspector general del Ministerio, Sr. Rodríguez Franco con todos los inspectores nacionales

del Departamento; jefe de la Policía Armada; general Mantilla, y los señores Rodríguez Cano, Gómez

Mesa, Ruíz de la Prada Rebollo, Marabihi. Fernández Flores (D. Félix), Ortiz (D. Félix), Asensio,

Fernández Martínez, Colsa, Trenas y otras personalidades políticas, civiles y militares, el personal del

Ministerio y los promotores de viviendas. La presencia del Generalísmo fue acogida con una prolongada

salva de aplausos. Pasó a ocupar la presidencia y con él los ministros de la Vivienda, Sr. Arrese;

secretario general del Movimiento, Sr. Solís; del Ejército, teniente general Barroso; de la Gobernación,

teniente general Alonso Vega; Trabajo, Sr. Sanz Orrio; capitán general, teniente general Rodrigo; teniente

general Asensio, general Laviña, conde de CasaLoja, conde de Mayalde y director general del Instituto de

la Vivienda, D. Miguel Angel García Lomas.

Discurso del ministro de la Vivienda

Abierta la ceremonia, el ministro de la Vivienda pronunció el siguiente discurso:

Excelencia: Cuando aún hablaban las armas y todavía los restos de una política de odios tenía colocados a

los españoles en trincheras enemigas. Su Excelencia, en frase memorable que lanzó al vuelo de todos , los

corazones, dio la consigna de alcanzar una Patria abierta y colectiva, en la que no hubiera familias

acampando a la intemperie de la Vida.

De aquella consigna, el mismo año de la Victoria y todavía sin apagar del todo la palabra del cañón,

surgió el Instituto Nacional de la Vivienda, que tantas horas de calma fecunda fue proporcionando ala

acción laboriosa de España y tantas heridas abiertas por la injusticia fue cicatrizando en el fuego cariñoso

del hogar.

Más tarde, viendo que el problema exigía conjuntar en torno a la vivienda el pensamiento de una

urbanización meditada y la belleza de una adecuada arquitectura, creó Su Excelencia este Ministerio con

la dulce encomienda de hacer más sonriente la vida de los españoles; pero al mismo tiempo con la visión

clara de saber que para alcanzar una meta de unidad es preciso un organismo unitario capaz de imprimir

una misma orientación a las cosas y pocas tan esenciales de caminar unidas como el suelo y el vuelo; el

arte de los edificios y el paisaje .de la ordenación urbana; el alojamiento físico de unos seres y el concepto

educativo del ambiente; en una palabra, todo aquello que al fin de la jornada había de formar no sólo la

vivienda, sino también el modo de vivir.

Pero un Ministerio que nacía con tan amplios horizontes tenía que marcar etapas decisivas de actuación y

una; la primera, la que hoy venimos a rendir cuentas en este acto, fue bautizada con el nombre de "Plan de

Urgencia Social de Madrid", porque venía a encajar nuestra impaciencia en la obligación más urgente y

más social de nuestro tiempo: la de dar hogar al que no lo tiene, renunciando, incluso a atender a otras

necesidades que por menos agobiantes, podían esperar a que primero lográramos una España sin

españoles de tercera categoría.

No podía ser de modo diferente, porque aquel 18 de julio, que hoy sé nos muestra. fabuloso, en su corta

lejanía de los veintitrés años transcurridos, vino a traernos envuelto en estrofas de amor y de guerra, la

decisión rotunda de romper con un pasado que nos iba llenando de páginas tontas un siglo de historia;

pero, sobre todo, vino a traernos la decisión da volver a sentirnos unidos y hermanos: unidos en el

servicio de buscar para España una ruta brillante como la Vía Láctea, y hermanos en el sacrificio de

alcanzar para todos el decoro de una vida mejor.

"NO HAY UNIDAD EN LOS PUEBLO S SI NO LA HAY EN LOS HOMBRES"

Aquel 18 de julio vino fundamentalmente para que España recobrara la unidad perdida; pero no hay

unidad en los pueblos si no hay unidad en los hombres, y los hombres no se unen en torno a ecuaciones

de pura matemática, sino en torno a banderas qué lleven palabras de cálido sabor humano.

José Antonio dijo que a los pueblos sólo les mueven los poetas, y es que ciertamente sólo el poeta sabe

caminar despreciando las cosas sin alma y abrazando con ternura ese manojo de ensueños que hacen o

deshacen la felicidad de la vida.

Y entre las cosas que encienden el entusiasmo de las gentes; entre las cosas que el hombre precisa para

sentirse hombre, ninguna tan íntimamente ligada a su futuro, ni sentida con más agobiante necesidad a la

hora de dar una ruta a su destino, como ésta de tener el hogar dónde se forma la familia y se hacen

comunes las penas y las alegrías; donde él hombre se siente protagonista de sus actos y el amor se hace

santo y el reposo del alma, y del cuerpo invita a la paz del espíritu; donde en último término—porque la

paz de cada uno forma la paz entre todos— se cimenta la calma que permite a la Patria iniciar con acción

entusiasta las más arriesgadas empresas.

Por eso Su Excelencia, que sabe como nadie que la paz social es el único modo que tienen los pueblos de

hacer provechoso el camino, y que una sociedad no puede sentirse armoniosa y unida si tiene a sus

miembros dejados al desamparo de las mas urgentes necesidades, quiso que el Ministerio empezara su

acción sometida a la prisa de atender a unos hombres que llevaban curvadas las espaldas por el cansancio

de una vida trashumante y melancólica.

Por razones de justicia, porque el hombre tiene derecho a sentirse tratado de acuerdo con su propia

dignidad; por razones de moral, porque no en vano declaramos venerable la sagrada institución de la

familia; por razones de estabilidad social, porque sólo en los pueblos satisfechos se da la armonía de los

unos con los otros, y por razones de provecho económico, porque únicamente si el hombre está alegre y

reposado rinde en el quehacer colectivo y hace prosperar la economía del país, teníamos la obligación de

entregar nuestro esfuerzo al entusiasmo de está admirable consigna del hogar.

Y una muestra de cómo este esfuerzo ha sido provechoso a pesar de vivir distraído cada hora por el

agobio de levantar al mismo tiempo la estructura jurídica del nuevo Ministerio y por la dificultad de

seguir un camino jalonado a derecha e izquierda por la escasez de medios y por la obligación de respetar

los derechos adquiridos; una muestra de cómo ha cumplido la orden de levantar los pilares de un bienestar

tan exigente como la vivienda, está en el hecho de que habiendo cifrado nuestra meta en construir 60.000

hogares en dos años, tuvimos que cerrar el plazo de admisión de nuevas instancias ocho meses antes de la

fecha marcada, porque habíamos llegado ya a la cifra de 82.884,

Y una muestra de cómo la iniciativa privada ha respondido a la llamada, entregando su confianza y su

dinero a la empresa del hogar, y, sobre todo, de cómo ha sabido comprender que la vivienda

subvencionada, más que una fórmula financiera dirigida a aumentar las que había en la legislación

vigente, era un instrumento social que apuntaba con especial cariño a incorporar la vivienda del humilde

al negocio de la construcción, tenemos en el hecho de que en estos momentos el número de

subvencionadas que los promotores de Madrid han ido solicitando en el año y medio que llevan de

vigencia, alcanza la cifra de 49.666, de las cuales 41.110 están ya en marcha de ejecución.

LAS NUEVAS VIVIENDAS

Y de cómo, por último, la angustia del hogar en la capital de España se va llenando poco a poco de

soluciones lo demuestra la circunstancia de que diariamente aparezcan las planas de los periódicos llenas

de anuncios de viviendas a precios cada vez más reducidos y que hoy podemos añadir, a las 22.000

viviendas que se han ido entregando a lo largo de estos últimos meses, la espléndida realidad de estas

otras 20.931 que hoy venimos a poner a disposición del pueblo de Madrid.

Veinte mil novecientas treinta y una vivienda es un número de entregas jamás igualado ni dentro ni fuera

de España; pero con ser emocionante la ocasión de ofrecer una marca tan alta, no es la vanidad del

triunfo, ni siquiera la satisfacción del deber cumplido, la que sentimos al levantar con nuestros brazos el

arco de esta victoria; porque ha calado tan hondo en el alma de todos .la buena semilla de la hermandad

social, que la mayor satisfacción que podemos sentir en este día cargado de ilusiones, es la de habernos

podido acercar a la necesidad ajena y haber sabido llegar hasta ella, como hay que llegar a las cosas

solemnes: sin falsas posturas de gestos heroicos ni palabras tremendas cargadas de demagogia, sino

sencillamente, humildemente, como el amigo se acerca al amigo para marchar por la vida cogidos del

brazo, con la mirada en la meta y puestas las voces en una misma canción de primavera.

El esfuerzo de todos los que han trabajado en el Ministerio está pagado con esa alegría sonora que va

despertando nuestra obra y con ese traer muchedumbres a la ruta que un día trazó Su Excelencia para que

España volviera a encontrarse a sí misma.

Podíamos haber celebrado un acto impresionante, contagiados con el gozo de esas 20.931 familias que

iban a ver realizada una de las mayores ilusiones de su vida, pero entregar una a una las llaves supone un

espacio de tiempo de sesenta horas y hubiéramos hecho imposible la jornada. Por eso hemos citado

únicamente a los promotores, y a ellos irá entregando Su Excelencia el paquete de permisos de ocupación

de todas las viviendas que cada uno ha realizado, para que luego, a lo largo de los días sucesivos, vayan a

su vez entregando, en actos más o menos íntimos, las llaves de los pisos a los beneficiarios respectivos.

Lo hacemos así por imposibilidad material de poder llevar a cabo el otro procedimiento; pero, además,

porque de esta manera podemos dedicar esta hora de aniversarios á rendir el homenaje que se merece, en

primer lugar, el Caudillo de España, que ha hecho posible, con su impulso y con sus leyes, la alegría de

estos actos, y en segundo lugar, este puñado de promotores, que han entregado su ahorro y su confianza al

empeño ardoroso de la vivienda.

Sacrificamos con ello, ciertamente, lo que tiene de hermoso llegar a confundirse con la alegría de las

multitudes y la emoción dé tocar con la mano, la mano temblorosa de miles y miles de familias

agradecidas; pero también es bonito dedicar una hora a decir a los cuatro rincones de España que esta

batalla de la vivienda ha tenido un Capitán infatigable y unos soldados ardientes que, superando todas las

dificultades, hoy se reúnen aquí para inaugurar oficialmente el edificio del Ministerio más joven de

España con la entrega de aquello que más contribuye a la unidad y al bienestar de los españoles.

AGRADECIMIENTO A LA INICIATIVA PRIVADA

Estos hombres, mi General, son artífices, con Vos, de la Victoria, que hoy se nos muestra fecunda en este

dia de conmemoraciones. Claro que son hombres de empresa, hombres que al lanzarse "por el camino de

la construcción han hecho números primero y han buscado toda clase de explicaciones a la contabilidad

de sus propósitos: claro que se han acercado a nosotros por el camino del negocio; pero, claro también,

que un régimen como el nuestro, honrado en el planteamiento de las cosas, consciente de la misión que a

cada uno corresponde, serio en sus campañas y ardiente en sus conquistas, no ha levantado la bandera de

la construcción sobre otra clase de invocaciones; ni ellos se hubieran acercado al problema del hogar con

el propósito deliberado de perder dinero, ni nosotros hubiéramos encontrado argumentos para pretender

que la industria de la construcción se montara sobre el riesgo y el sacrificio de los empresarios.

Estos hombres, mi General, son la iniciativa privada, que el Estado ha tratado siempre de acercar a los

grandes problemas que tiene planteados. Los necesita la economía pública para hacer más llevadero el

presupuesto, y sobre ellos descansa una parte de la ocupación laboral que vive acogida a la clásica

industria madrileña de la construcción. Por eso, porque asumir el agobio financiero del Estado y alejan dé

nuestra masa laboral el trágico peligro del paro obrero, porque ayudan a resolver el problema de la

vivienda, y en su triunfo o en su fracaso descansa el triunfo o el fracaso de una parcela tan importante

para la vida, son dignos de este homenaje, que no encierra sólo un merecido elogio a su colaboración,

sino también un reconocimiento público de la buena doctrina del Régimen, que vincula la actividad de sus

componentes a los fines más bellos de la Patria.

Pero además son dignos de todo nuestro apoyo, porque desentendernos de ellos, dejar de ocuparnos en

vigilia permanente de sus necesidades y de que encuentren protegidas todas las facetas que convergen en

el fácil desarrollo de su industria, sería matar la iniciativa privada y matar esta ayuda no supondría dejar

de tener obligación de construir viviendas, sino echar sobre, la espalda del Estado la parte de carrera

financiera, política y social que ellos están sobrellevando.

UNA MEDALLA CONMEMORATIVA

Para honrar estas colaboraciones, la Comisión Ejecutiva, que con tanto desvelo ha venido rigiendo el Plan

de Urgencia Social de Madrid, os ha pedido permiso para acuñar una medalla conmemorativa y para

concederla ,a este equipo de colaboradores. Pero a su vez esta Comisión Ejecutiva, que ve en el Caudillo

el primer trabajador incansable en la dura campaña del hogar, ha querido ofreceros por mi mano y en su

nombre la primera de las Medallas, creando una especial y solitaria, como único es el mérito que se trata

de reconocer.

Excelencia, son muchos los méritos que a la hora de enjuiciar vuestra labor se puede presentar. Habéis

sido el artífice de una paz verdadera y por ello os debe gratitud eterna, no sólo España, sino todo el

Occidente; porque gracias a esa paz y gracias a que os mantuvisteis impasible cuando en 1946 el mundo

de la victoria creía todavía en las buenas intenciones de Rusia, no se derrumbó España, y al no

derrumbarse pudo Europa, la Europa cristiana y milenaria, salvarse del riesgo tremendo de quedar para

siempre cogida entre dos fuegos por la idea comunista.

Pero para nosotros, para los que tenemos el convencimiento de que los pueblos únicamente se salvan por

el camino del bienestar social, y que la parcela más importante de ese bienestar es la que descansa en el

refugio del hogar; para los que sabemos que un pueblo sin hogares es un pueblo abonado a cualquier

subversión; para los que sentimos como un latigazo el escalofrío de las noches de invierno y sin amparo o

las horas de dolor y sin techo Que cobije la angustia del momento; paralos que creemos que la familia se

forma y deja de ser tribu únicamente cuando deja de ser nómada; para nosotros, mi General, el mérito

más alto de toda una vida política cargada de provecho ha sido vuestra continua inquietud por resolver el

problema de la vivienda; lo mismo cuando el grito heroico de los primeros instantes agrupó a todos los

españoles en torno a la bandera social, como cuando las dificultades de todo orden pusieron un freno a las

grandes ilusiones; lo mismo cuando soñábamos ser locos, maravillosamente locos y capaces, por tanto, de

tocar el cielo con la mano, como luego cuando un plomo de cordura vino dejando sin alas a los cien

pájaros volando que habíamos elegido, frente al pájaro en mano que nos ofrecía la sensatez.

Por eso mi General (y le pido perdón por el atrevimiento de haberlo decidido sin su permiso), hemos

querido también que la entrada de este Ministerio, creación suya y brazo ejecutor de está suya

preocupación constante, sea honrada con la presencia de vuestro monumento para que en él, cada mañana

al venir a trabajar, depositemos como un manojo de rosas, la fe, la lealtad y el servicio de todos los que

aquí colaboramos a sus órdenes.

No es el homenaje que os hace un pueblo que por tantos motivos os tiene que llevar en la primera línea de

sus gratitudes, ni la prueba de afecto de los que han ido encontrando el hogar que precisaban, ni la

esperanza de los que todavía viven confiados en la pronta realidad de la palabra: es sencillamente el

recuerdo de que este Ministerio es obra suya y que fue creado para hacerse mástil de la bandera social que

un día elevasteis como un grito de guerra y que hoy continúa clavada sobre esta paz sin reposo que el.

Régimen busca para todos los españoles.

Mi General, porque tuvisteis fe cuando tantos la habían perdido: porque tuvisteis firmeza cuando a un

lado y otro del camino se fue marchitando el tesón de cada uno, España ha ido esquivando las dificultades

del camino; pero además porque tuvisteis la vista clavada en el deseo de hacer a través de los hogares de

cada uno que la Patria sea el auténtico hogar de todos los españoles, os queremos tener en la presencia

permanente de ese monumento y os entregamos con el oro de nuestras lealtades la Medalla de Oro del

Plan de Urgencia Social de Madrid. ¡Arriba España! ¡Viva Franco!"

Al terminar su discurso el Sr. Arrese fue largamente aplaudido e inmediatamente des pues impuso la

Medalla de Oro creada por la la Comisión ejecutiva del Plan de Urgencia Social, con categoría de única,

al Jefe del Estado. Los aplausos duraron largo rato,

EL CAUDILLO ES DESPEDIDO CON LOS MISMOS HONORES

Seguidamente, el Caudillo pronunció un importante discurso, que publicamos en otro lugar, y al terminar

escuchó una prolongada ovación, procediéndose después a la lectura de los promotores de viviendas que

habían de recibir los títulos de las construidas, y la siguiente lista de condecorados con. la Orden del

Mérito Civil:

Grandes Cruces. D. José Manuel Bringas Vega, D. Pedro Bidagor Lasarte y don Miguel Ángel García

Lomas. Encomienda con placa. D. Amador Fernández, Martínez, D. Enrique Juaristi Acevedo, D. Ignacio

Colsa Ceballos, D. Joaquín Oleína Domenech, D. Vicente Martorell Otzet y D. Julián Ángulo Alvarez.

Encomienda de número. D. Emilio Macho Alonso, D. Julio Trenas López. D. Manuel Sierra Nava, D.

Jaime Ruiz Ruiz, don Cesar Kayon Hanna, padre Tomás Morales Pérez, S. J.; D. Miguel García

Monsalve, D. Jesús Fortún Ardaiz, D. Eugenio Casar Estellés,,D. Luis Cubillo de Arteaga, don Antonio

Vázquez de Castro, D. Javier Ruis de Garigay, D. José Luis Romani Aranda, y D. Jaime de Alvear

Criado. Cruz. D. Pedro Moreno Melero.

Luego el Caudillo y los ministros procedieron a la entrega de los títulos y Medallas, desfilando ante S. E.

cada uno de los 258 promotores de viviendas, entre los que figuraban, la Comisaría de Urbanismo, De

Direcciones Generales de la Vivienda y Arquitectura, Obra Sindical del Hogar, Patronatos de Casas de la

Armada, y de Militares y Funcionarios Públicos, y muchos particulares.

El Jefe del Estado abandonó el Ministerio de la Vivienda a las doce y media de la mañana, siendo

despedido por todas las personalidades allí presentes, y al ocupar el coche el público que permanecía

estacionado en las inmediaciones del Ministerio le hizo objeto de cálidas demostraciones de cariño.

 

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