Autor: Duque, José Carlos. 
 Especial elecciones. 
 Campaña de impacto hacia la democracia     
 
 Diario 16.    24/05/1977.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

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Campaña de impacto hacia la democracia

José Carlos Duque

La mayoría de los españoles quiere que se celebren las elecciones generales, cuya campaña oficial

comienza hoy. Por lo menos, esa es la interpretación del resultado del Referéndum pasado, cuando el

Gobierno preguntó a la nación si deseaba la reforma política, el 15 de diciembre. Siguiendo, este juicio,

parece claro que quienes dijeron asépticamente "sí" e incluso aquellos que se abstuvieron por razonables

motivaciones políticas en favor de la libertad, descartaron apriorísticamente cualquier tipo de ejecutoria

que cercene el resultado final del voto; es decir, rechazaron la idea de la manipulación o del golpe de

Estado que marque el fin de la voluntad popular. Al margen de si la ley Electoral es más o menos

democrática y de si las tardíamente legalizadas izquierdas tienen mayores dificultades respecto a las

arraigadas derechas, y ahora en relación al centro presidencial apoyado por la figura Suárez, la campaña

oficial que hoy se inicia constituye toda una prueba de fuego para una nación que pretende abandonar la

vía dictatorial en la que estuvo sumida durante casi medio siglo. Los veintiún días que constituyen la

campaña electoral deben ser la plataforma pública que remueva conciencias, abra luces y determine el

camino aperturista que desean los españoles. Si en diciembre pasado los españoles quisieron abandonar la

dictadura para iniciar la democracia, ahora se trata de informar qué sectores políticos ofrecen mayor po-

sibilidad y contribución a la misma. Los mensajes publicitarios, los mítines, los actos públicos y hasta la

actuación de los diferentes líderes, son una gran pizarra docente para llenar el vacío político de esos

españoles flotantes que todavía no tienen pensado a qué partido o coalición otorgarán el voto.

Ciertamente, tres semanas es un plazo muy corto para intentar atraer papeletas, dada la escasa formación

pluralista de los españoles. Máxime cuando los programas políticos no se conocen respecto a situaciones

concretas. Pero aquí se trata de elegir un Parlamento democrático que dicte unas leyes mas razonables y

participativas y no de llevar a cabo una opción de Gobierno. Por esta razón, aunque la campaña electoral

tenga que ser necesariamente de impacto, no quiere decir que se convierta en batalla campal.

Parece que algunos partidos y alianzas pretenden seguir la fórmula desasosegada y follonera. Es lógico

que si lo que quieren es no abandonar la dictadura, nada mejor que intentar la confusión y la violencia pa-

ra regresar a la prehistoria política, cuya ejecutoria cercana nos condujo al bloqueo y a la imposibilidad de

ser un país europeo. Hasta ahora esta táctica la emplean los partidos más ultras y conservadores, a los que

se denomina fascistas, y aquellos otros más alejados de ellos en el espectro político peto que con su

actuación llegan a confluir en su fin. Veintiún días es un plazo corto pero fundamental en el camino

deseado por casi todos los españoles. una España libre y democrática, sin palo ni coacciones políticas ni

humanas que degeneren el verdadero sentido de la persona jurídica y social.

 

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