Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   16 de junio     
 
 Informaciones.    28/05/1977.  Página: 36. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS DEL CAMBIO

16 DE JUNIO

Por Jaime CAMPMANY

EL ciudadano está pensando en ei 15 de junio.

Pero no cabe duda de que ¡a clase política ya está pensando en el 16. Parece claro, según los datos que

ofrecen hasta ahora los sondeos electorales, que de las urnas no va a salir ninguna de las coaliciones o

partidos con la mayoría absoluta. El día 16 de junio, el Centro tendrá que elegir entre una de dos

opciones: o formar un Gobierno de centroizquierda o un Gabinete de centroderecha. Cabe una tercera

solución: intentar un Gobierno de amplia concentración, desde Alianza Popular al P. S. O. E., pasando

por la Federación Demócrata-Cristiana y por Reforma Social.

Pero ese es un rompecabezas difícil de ajustar, a pesar de la proximidad de los programas y de casi la

identidad de opiniones sobre temas y problemas del aquí y ahora.

Preocupa, de cara al futuro, la inconsistencia de la coalición centrista.

Estas coaliciones son fruto lógico de las democracias incipientes. A mí me recuerdan el partido del

«uomo qualunque» o aquel otro partido de la «bistecca» que nacieron en la Italia posfascista. Es muy

probable que a partir de! 16 de junio las coaliciones electorales de coyuntura vayan aflojando lazos para

que se produzca la decantación de los partidos homologables.

Los demócrata-cristianos acudirán al redil común desde I o s diversos apriscos donde ahora

ramonean. La socialdemocracia intentará constituirse como una opción seria y coherente. Se insistirá en

la unidad socialista. Y el Partido Comunista empezará, como siempre, la conquista lenta e implacable del

socialismo marxista. Normalmente, los ciento sesenta y tantos partidos que ahora han sido legalizados

quedarán reducidos a seis o siete opciones en el mapa político, y las denominaciones relativas (derecha,

centro e izquierda) perderán el sentido actual y se convertirán en

arenas movedizas.

Comenzará de nuevo —al disolverse el Centro— la lucha política por ocupar el centra, es decir, el lugar

del arbitro. Los partidos de izquierda se esforzarán por tener otros grupos más a su izquierda, buscando el

calor del Poder. Y los de derecha, harán lo propio. Todo ello si el deterioro de la situación económica, el

afán de revanchismo —que ya aflora en significativos brotes— y la radicalización política no conduce a

un enfrentamiento directo, sin una ancha franja de moderación en medio, que es, precisamente, lo que

ahora se ha querido evitar.

Pero, ¿quién me mandará a mí meterme a profeta? Ustedes perdonen.

 

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