Autor: Cruz, Guillermo de la. 
   El yugo y las flechas     
 
 Arriba.    30/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EL YUGO Y LAS FLECHAS

Señor Director:

Creo un deber poner en su conocimiento que en el día de hoy, al comprar ese diario, he recibido un golpe,

una gran contrariedad, al ver que su cabecera aparecía sin el yugo y las flechas tradicionales, que desde su

fundación eran como un símbolo para todos y guía de una norma a seguir, y aunque ya desde hace algún

tiempo, y pese a seguir llamándose ARRIBA y figurar al lado el desaparecido ahora yugo y flechas, en su

línea editorial no defendía los postulados para los que fue fundado, he seguido adquiriendo diariamente el

periódico, quizá por tradición y en la esperanza de que dándose cuenta ustedes de la ineludible necesidad

de no sólo mantener la línea recta, sino de seguir defendiendo los ideales que hasta la muerte del Caudillo

Franco defendió, y que ahora por arte de birlibirloque hace omisión de ellos, he tomado la irrevocable

decisión de que si hoy por sorpresa lo compré, este número del 22 de abril de 1977 es el último que he

comprado y leído, pues aun sin los símbolos de la Falange al frente, siguen, como es verdad y dato

histórico sin réplica posible, que ese periódico fue fundado por José Antonio Primo de Rivera, y creo que

ustedes no deben olvidar nunca, pues también es historia, que José Antonio vivió siempre rectamente,

valientemente, defendiendo España por medio de la Falange y su yugo y flechas, y, lo que es más

importante, y también histórico, murió gallardamente, de una manera injusta y cruenta, con el grito de

«¡Arriba España!» en la boca y en el corazón.

No sé cómo no se les cae la cara de vergüenza al claudicar y seguir de esta forma, máxime, teniendo en

cuenta que nuestros enemigos, y los de España (pues está demostrado que lo son), han mantenido y

siguen manteniendo bien en alto sus símbolos, aunque sean no españoles (puños en alto, hoz y martillo,

etc.); y, en cambio, los que durante tantos años en la poltrona o en sus alrededores han vivido bajo la

protección y tutela, en cualquiera de sus fórmulas, de los símbolos del Movimiento, ahora, sin más,

mansamente, por no decir cobardemente, borran de un solo plumazo los signos por los que murió José

Antonio, fundador no de ese periódico, sino del verdadero ARRIBA; al igual que tantos otros que, como

él, murieron por España con el grito de «¡Arriba España!» en los labios.

Guillermo DE LA CRUZ

(Madrid)

 

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