Autor: Jiménez de Parga y Cabrera, Manuel (SECONDAT). 
   La adhesión al Movimiento Nacional     
 
 La Vanguardia.    16/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

LA VANGUARDIA ESPAÑOLA

SÁBADO, 16 DE ABRIL DE 1977

Con acento

La adhesión al Movimiento Nacional

Ayer, en el Telediario de las tres de la tarde, se nos informó de la toma de posesión del nuevo ministro de

Marina. Me parece que debió causar asombro a bastantes españoles el texto del juramento, en el que

seguía mencionándose al Movimiento Nacional.

Yo no sé si fue por una mera inadvertencia del funcionario encargado de colocar la hoja sobre el

reclinatorio, o que el ritual de las ceremonias oficiales conserva palabras y frases que ya no tienen sentido

alguno. Pero el hecho es que se continúa prestando juramento de lealtad al Movimiento Nacional y se

promete cumplir la ley de los Principios Fundamentales de éste.

Tal vez, y por influencia de la ciencia médica que consigue ahora prolongar por largo tiempo la vida

aparente o vegetativa de los seres humanos para nosotros realmente muertos, el Movimiento Nacional va

a permanecer en una cámara de hibernación hasta sabe Dios cuándo y se irá prestando adhesión a este

cadáver político, hasta sabe Dios cuándo también.

Nunca se supo, a ciencia cierta, lo que era el Movimiento, y yo declaré, hace de esto algunos años, en

«Nuevo Diario», de Madrid, que «no procedía encontrar significación jurídica a algo que acaso fue un

ayer que ni siquiera ha sido». Entonces, seis o siete años atrás (el recorte que conservo no lleva fecha)

abrigaba serias dudas de que el Movimiento Nacional tuviera naturaleza jurídica; hoy sería pueril pensar

que posee vigencia de clase alguna: social, jurídica o política.

No obstante, y como si fuéramos en esto ingleses, no hay manera de eliminar ciertas expresiones que

figuran en los textos que se leen en los actos protocolarios.

Uno de los profesores que contestó conmigo a las preguntas de «Nuevo Diario» opinó que el Movimiento

era una institución de derecho público, la cual, conforme a la conocida doctrina de Maurice Hauriou sobre

las instituciones, tiene que ser conectada con unas ideas o principios actuantes y, además, con la realidad

social a la que responde. La institución nace y vive por la participación de todos sus miembros en la idea

de obra o empresa, y se realiza y dura jurídicamente en un medio social. Por otro lado, y para que la

institución se realice, debe organizarse un poder que le procure órganos.

Aunque mi colega no lo dijese entonces, la muerte de la institución es inevitable al perder sus órganos, al

quedarse sin participantes en la idea, al encontrarse con que la sociedad le da las espaldas.

Otro catedrático de Derecho Político expuso la tesis de que el Movimiento Nacional era una corporación

de derecho público, instituida y regulada por una ley, a la que se confieren algunas potestades.

Resulta difícil enumerar las atribuciones que tiene, en el momento presente, el Movimiento Nacional, un

cadáver insepulto.

Pero se sigue conservando el juramento de fidelidad a los Principios de la institución o corporación que

ya desapareció de hecho y que está ahí con una simple existencia vegetativa. La influencia de la moderna

ciencia médica empieza a sentirse en la vida política.

Manuel JIMÉNEZ DE PARGA

 

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