Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   Eduardo Urgorri  :   
 La Falange, hoy, es un movimiento necesario. 
 El Alcázar.    27/05/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 23. 

EDUARDO UGORRI

LA FALANGE, HOY, ES UN MOVIMIENTO NECESARIO

La doctrina nacional-sindicalista tiene que completarse

Es la única revolución capaz de frenar al marxismo

La Falange no ha mandado estos años, pero ha filtrado sus cosas (el programa social de Girón)

Padecemos una Ley del Silencio en toda la Prensa

Eduardo Urgorri nació en Puentecesures, en la provincia de Pontevedra, un pueblecito situado en el

límite, muy cerca ya de la provincia de La Coruña. Eduardo tiene veintiocho años. Es un producto

universitario, un falangista que puede presentar un certificado de estudios cuando la mayoría de los que

tal cosa hacen, o son comunistas o se han deslizado por la pendiente demoliberal. Eduardo Urgorri es

casi, diría yo, un milagro. Habla con voz suave, sin engolamientos, sin seguridades arbitrarias. Es un

excelente tipo, puedo asegurarlo.

— Puentecesures es un pueblo que tiene fama porque allí se come muy bien y porque posee un puente

románico hecho por el Maestro Mateo, es decir, por el mismo hombre de la portada de Santiago. Vine al

mundo un veintiocho de mayo de 1948. Me hice abogado, estoy casado y tengo dos hijas. Mi nombre

completo es Eduardo Víctor Santiago Urgorri García.

—¿Qué es la Falange hoy?

— La Falange hoy es un movimiento necesario con un lastre importante de Historia encima que está en

un par de procesos muy importantes y que tiene que superarlos en estos momentos. Uno la propia

organización y otro la propia identificación.

— ¿A qué te refieres concretamente cuando pronuncias las palabras lastre histórico?

— Digo lastre refiriéndome a que la doctrina nacional-sindicalista coadyuvó a hacer una España

importante en un momento determinado a riesgo de dejar incompleta la doctrina de nuestros fundadores.

Falange Española dio impulsos sociales a un régimen que no era típicamente nacionalista. El falangista

puso incondicionalmente sus armas y bagajes al servicio del régimen pasado a riesgo de perder su propia

identidad y su propio programa revolucionario. Hoy estamos en la calle otra vez, sin fidelidad a nada ya.

Ya no hay ninguna atadura que ligue a Falange y en este propio proceso de identidad volvemos a

recuperar nuestra doctrina.

COMPLETAR LA DOCTRINA

— ¿Esa doctrina está completa?

— No lo está porque a nuestros Fundadores no les dio tiempo de acabarla y porque el tiempo ha traído

cosas que habrá que encarar y completar. Tendremos que anotar a nuestros Fundadores de alguna forma y

lanzarnos otra vez a la resolución de los problemas — cuarenta años después— otra vez con España

justamente en el mismo sitio donde estaba porque seguimos creyendo que Falange Española es la doctrina

más moderna de todo el espectro de las ideologías políticas del mundo y es, justamente, la única capaz de

encontrar la síntesis, el camino intermedio entre un socialismo periclitado incapaz de dar prosperidad a

los pueblos y un capitalismo opresor con todas las lacras que ya conocemos, incapaz también de

redistribuir aquella riqueza que crea.

— ¿Por qué crees que nos llaman fascistas?

— Hay dos razones. Una profunda que se analiza poco y otra que es el latiguillo superficial sin ningún

valor. Analicemos: de la misma manera que se acuñó la palabra bunker, el marxista llama fascista a todo

aquello que no le conviene. En el terreno profundo hay que reconocer que nacimos en un momento en que

Europa pretendía encontrar de algún modo esa tercera vía entre el socialismo inoperante y el capitalismo

opresor. Nacimos casi al mismo tiempo que el fascismo o que el nacional-socialismo alemán; pero somos

cosas muy distintas y nos lo tienen que reconocer. Nuestra doctrina lleva un compendio del pensamiento

social español, auténticamente original que en nada se parece a las ideologías antes mencionadas. Existe

un profundo sentido cristiano en nuestra doctrina que está ausente, por ejemplo, en el fascismo o en el

nacional-socialismo. No hay que olvidar que José Antonio se retiró del Congreso fascista de Montreux.

La Falange no admite el Estado absorbente capaz de denigrar las dignidades y los intereses individuales.

La Falange tiene un transfondo liberal en el auténtico sentido de la palabra, que no le quieren reconocer

sus enemigos.

UN MOVIMIENTO ORIGINAL

— ¿No crees que a Falange, en el momento de llegar a la política, le perjudicó la moda?

— Eso es evidente. La moda entonces era algo casi paramilitar y aunque nosotros hemos tenido siempre a

gala nuestra voluntad de servicio, de disciplina y de jerarquía éramos, en el momento de nuestro

nacimiento, mucho menos aparatosos que las Juventudes de Acción Popular que llamaban jefe a Gil

Robles y que usaban también distintivos casi militares: camisas y brazaletes. Eso es todo lo externo con lo

que la Falange tuvo que vestirse porque era la moda del instante. Lo interno, lo profundo, no tiene

absolutamente nada que ver con lo que pudiéramos llamar el aspecto uniformado de la Falange. Hay

soluciones sindicales que no atisbaron ni siquiera los fascistas. El conglomerado espiritual de José

Antonio, Ramiro y Onésimo es auténticamente original y español. No tiene un carácter exclusivamente

autoritario. En suma, yo te diría que la palabra fascista es un invento del comunismo internacional que

secundaron los vencedores de 1945 y que han mitificado aplicándolo sin criterio y sin discernimiento a

todo aquello que se opone a sus designios. Podría citarte así, de pronto, hasta veinte nombres que son

fascistas para el marxismo internacional. El propio Mitterrand ha sido llamado fascista por Marcháis. ¿No

está ahí la clave de la sinrazón de este denuesto?

— Cara a las elecciones, ¿cuál es el programa de FE de las JONS?

— Ya dijo José Antonio que no convenía tener programa, pero si se puede decir que hay unas clarísimas

líneas de tendencia dentro de nuestra ideología. O sea, hay veintisiete puntos que son nuestra doctrina,

desde luego no cerrada, capaz de ser aggiornados, puestos al día. Después, desde esa óptica nacional-

sindicalista joseantoniana nos proponemos dar respuestas válidas a los problemas que puedan surgir en el

mundo de hoy. Por ejemplo, el problema de las Multinacionales no está abordado en nuestra doctrina, y,

sin embargo, tenemos que darle una solución con respecto a una matriz básica nuestra. Hay que hablar de

cómo queremos que sea la empresa nacional-sindicalista. Y sin embargo hay problemas que resultan de

una actuación palpitante y que la Falange previo en su tiempo. José Antonio, respecto a las relaciones

Iglesia-Estado, no viene sino a reafirmar la doctrina del Concilio Vaticano. Tenemos, naturalmente, que

pronunciarnos sobre problemas como el aborto o el divorcio que hoy están de moda y que en los tiempos

de los Fundadores no tenían soluciones precisas.

ANTE EL DIVORCIO Y EL ABORTO

— ¿Qué hay sobre el divorcio?

— Estaremos justamente a lo que la Iglesia decida con el respeto más absoluto a los hijos, de forma que

no siendo un partido confesional nosotros estamos en el seno de la Iglesia y es ella quien nos tiene que

decir lo que sea pertinente.

— ¿Y sobre el aborto?

— La cuestión es distinta. Somos auténticos defensores de los derechos humanos y por tanto defendemos

la vida en su primer grado. Ahí somos de alguna manera tajantes. No nos sirven las razones de la

superpoblación. La técnica es capaz de dar a todos la vida que merecen y por lo tanto rechazamos las

teorías malthusianas.

— Veo que insistes en que la doctrina nacional sindicalista no está completa.

— No puede estarlo. Necesita verdaderos anotadores para ella.

— ¿No crees tú que hay que reestructurar la Seguridad Social?

—Totalmente. Lo que pasa es que eso implica varios pasos. Decir que una reestructuración de la

Seguridad Social implica una reforma fiscal importante es decir mucho, pero... ¿cómo se va a hacer esa

reforma? La clásica financiación tripartida de la Seguridad Social a cargo del Estado, de los trabajadores

y de los empresarios hay que ir desplazándola poco a poco a la única financiación por parte del Estado,

pero para que el Estado pueda sufragar todos los gastos que lleva consigo una buena Seguridad Social hay

que redistribuir y el impuesto ha de ser equitativo, haciendo una descarga de los impuestos indirectos

hacia el impuesto directo.

LA ANIMOSIDAD COMUNISTA

— Los comunistas tienen como enemigo predilecto a la Falange. ¿Por qué?

— Porque la doctrina falangista es la única revolución capaz de frenar al marxismo. Porque es una

revolución de igual fuerza, de más espíritu, y a una revolución marxista sólo se le puede oponer otra

revolución de signo contrario y tan intensa como ella. En estos momentos me parece que los comunistas

hacen más hincapié sobre una derecha continuista porque todavía no nos ven con la suficiente fuerza.

Sin embargo, nos temen en ciernes. El enemigo del partido comunista no es esa derecha boba ni esa

especie de CEDA del setenta y siete incapaz de aguantar los embates del marxismo. Somos nosotros en el

momento en que estemos reorganizados y unificados.

— ¿Podríamos admitir hoy que la Falange está de algún modo dispersa?

— Sí. Por alguna cuestión doctrinal los menos, y por cuestiones organizativas y de disciplina. Sin

embargo, esto para mí, si se puede superar, es en estos momentos, lejos de un contratiempo una ventaja

porque denota la vitalidad que puede tener la doctrina nacional-sindicalista al poseer distintas

interpretaciones y diferentes matices. Hay una dispersión también por una cuestión disciplinaría de

cuarenta años de Movimiento Nacional, en los que hemos tenido que compartir —yo más bien creo que

menos que más— el mando con otra serie de personas y de ideologías. La Falange no ha mandado en

todos estos años, pero ha filtrado algunas de sus cosas. Por ejemplo, todo el programa social de Girón en

el Ministerio de Trabajo es algo que Largo Caballero o Pablo Iglesias hubieran firmado siquiera con el

dedo; lo hubiesen suscrito entero. Hablar a los grandes del socialismo de un seguro de desempleo, de unas

prestaciones familiares, de un seguro obligatorio de enfermedad y de una jornada de ocho horas podría

parecerles una utopía y sin embargo se ha conseguido. Con todo esto se le saca el viento que insufla las

velas del marxismo. Porque el marxismo en España sigue siendo la religión de los desheredados.

Porque en España hay menos desheredados se han abandonado las tácticas stalinistas y se utiliza el

camuflaje del eurocomunismo.

LA FALANGE EN EL PARLAMENTO

— ¿Qué crees que después del quince de junio tendrá la Falange en el Parlamento?

— Con que sólo tuviera una voz verdaderamente falangista, libre, valiente, la Falange ya tendría

suficiente en el Parlamento. Para dejar que se tiren los trastos a la cabeza; si vamos a una situación

constituyente para que en cada articulo de la nueva Constitución se haga anotar y dejar bien sentadas

cuáles son las posturas falangistas, sosteniendo, desde luego, una actitud gallarda en el Parlamento que es

un sitio que de alguna manera no va a funcionar y en el que te repito que se van a tirar los trastos a la

cabeza. La postura del falangista en el Parlamento va a ser muy incómoda porque como Suárez va a ganar

las elecciones y para formar Gobierno tendrá que hacerlo con la izquierda, la postura del falangista va a

ser minoritaria. No obstante cualquier resultado mayor que arrojase más parlamentarios falangistas en el

Congreso sería para nosotros un resultado estupendo, pero aunque no hubiese ninguno el simple ejercicio

electoral para Falange Española es sanísimo. Simplemente con duplicar los votos de sus afiliados, cerrar

filas, coordinar los cuadros y sacar de nuevo la bandera de Falange a la calle en un momento en que

España necesita otra vez de la Falange; simplemente con eso ya sería un triunfo. No nos gustan las

elecciones. No creemos en ellas, pero estamos en ellas. Los falangistas pueden ponerse de acuerdo,

incluso para perder por Cuenca, que ya es tradición. Y esto vamos a hacer. Si suena la flauta irían al

Congreso a dejar oír su voz falangista. Voy a contarte una cosa. En el Parlamento inglés las tribunas estan

dispuestas de una manera muy inteligente. De un lado el Gobierno, enfrente la oposición y en medio el

"speaker". Esto es mejor que la fórmula del hemiciclo en donde se difuminan las posturas y se ahogan las

voces. Yo querría un Parlamento tan descarado y tan eficaz como el inglés. Ya que lo han derruido todo,

que tengan la valentía de sentar al Gobierno y a la oposición frente a frente.

LA CANDIDATURA FALANGISTA

— ¿Cómo es la candidatura falangista?

— De muchísima integración generacional, de un amplio espectro, de un abanico sociológico en cuanto a

las profesiones de los que la integran, con una edad media de cuarenta y un años. Falangistas de enorme

personalidad han tenido la humildad de dejar a este jefe provincial que soy yo que vaya a la cabeza de la

candidatura. Nosotros padecemos una Ley del Silencio en toda la Prensa y mucho más en estos

momentos. Están por un lado los resentidos que aguardaban este instante con anhelo; por otro lado los

gastados. A todos se les hace propaganda y se les da sitio. Falange Española que es una doctrina joven,

está representada a la cabeza de la Candidatura por un chico joven de veintiocho años. Esto deshace el

esquema mental de todos. La Universidad española lleva sacando durante quince años socialistas y

comunistas. Y de pronto saca unos falangistas. Todos nos miran con recelo, pero la realidad es que en la

candidatura falangista hay más de cinco jóvenes de veintiún años. Recuérdalo bien.

Lo recuerdo y abrazo estrechamente a Eduardo Urgorri, seguro de que, a despecho de los comunistas y de

los que él llama la derecha boba, la voz de Falange se dejará oír en el Parlamento.

Alfonso PASO

 

< Volver