Autor: M. G. F.. 
   Requiem por F.E.     
 
 Arriba.    19/07/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

REQUIEM POR F. E.

Señor Director:

Hace poco, lloraba. Ahora, rezo. No sé quién organizará el funeral, ni tan siquiera sé si a él

asistiré. Pero F. E. ha muerto. Enterrada por sus propios hombres, que no han sabido cuidarla.

Sepultada por unos cuantos, poseedores de carnets y privilegios, y beneficios, que ni han

sabido evolucionar ni, en su egoísmo avaro, dispusieron o arbitraron los medios de divulgación

de su verdad. Verdad real e intangible. Verdad perdurable y que muere ahora asesinada por

unos cómodos «fundadores» que no quieren que esta Verdad se conozca. Los pequeños

líderes, los falsos líderes, los que se irrogaron una representación que no tienen, que ni se

merecen, llenos de ambición y orgullo, han hecho de sepultureros. Dividida. Partida. Escindida.

Rota. Ajada. Calumniada... ¡Pobre F. E.!

Momias apolilladas, quejosas de economía, pero rebosantes de caudales en sus c/c.

particulares, hicieron campaña no sólo escasa, sino antagónica. Ambiciosos de postguerra,

deseosos de situación, dieron luz falsa a la generosidad Azul Mahón. ¡Hasta barbas y guitarras

quisieron raspar unos votos! Enanos que se autosugestionan para llamarse pomposamente

jefes y no son válidos ni para alguaciles... Los que ideológicamente se constituyen en círculos,

ni expanden ideas ni exponen soluciones. Todos son grotescos gnomos de la aventura. Todo

son apetencias. ¿Querían seguir la ruta del triunfalismo al amparo de las ruinas de un

Movimiento que nunca debió uniformarse en Azul Mahón? ¡Menuda lección de un pueblo

cansado de tanto expolio, de tanta boda de componendas, de tanto «sindicato de intereses»!

Y, sin embargo, la idea está viva, joven, presente, resuelta y oportuna. Y, sin embargo, Azul

Mahón resucitará. Porque es necesaria. Porque es vital. Porque es idea impregnada de pueblo,

activa, que puede y debe plantear, y alcanzar el orden nuevo que tantos nos predican.

Se ríen los que, con gozo, ven disuelto el sindicalismo vertical, sin querer ver que aquel que fue

Delegado Nacional, y Ministro (nunca llegó la F. E. tan baja, ni él tan alto...), ya lo había

enterrado, cual nuevo Juan Simón, hacía mucho tiempo. Yo afirmo, desde mi lealtad Azul

Mahón, que nunca existió el verticalismo sindical, sino un tinglado gigantesco de expolio que

nos montaron los triunfadores de la guerra civil. Tinglado sindical apto para el fácil lucro, la

rápida ganancia. Sindicato de intereses gigantescos al que acusó noble y abiertamente Dionisio

Ridruejo. Si hubiera existido realmente el sindicalismo vertical no quedaría ya ni rastro del

capitalismo.

Perdone mi extensión, señor Director, pero un RÉQUIEM es algo solemne que requiere una

buena homilía. No, desde luego la que pronunciarían ni el padre Marcos ni el padre Gamo o

Salve, sacerdotes de la rencilla, sino como la expresaría, en román paladino, un honrado

hombre de nuestro pueblo, no manchado por las nóminas del soborno.

Y termino con un conato de oración: Señor; Tú que siempre perdonas y sabes; Tú que

gobiernas las almas y las amas, ten compasión de este cadáver que pudo ser, no lo dejaron

ser, no supo ser en sus mandos leal a la Idea, ni supo proyectar toda la nobleza que se

encierra en el Azul Mahón. Dale eterno descanso y haz que desde su tumba germine fecunda y

eficaz la Nueva Idea Social Sindicalista que recogería la antorcha de este pobre, sufrido y

torturado cadáver que se llamó FALANGE ESPAÑOLA. AMEN.»

Un abrazo cordial,

M. G. F. (Madrid)

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