Autor: García Domínguez, Raimundo (BOROBÓ). 
   De la prensa del estado     
 
 Arriba.    22/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DE LA PRENSA DEL ESTADO

Esta vez el personal es el de la Prensa del Estado. Se trata, pues, de un personal colectivo, no individual.

De una colectividad formada por 4.000 personas. O por 6.000 si en el concepto de Prensa del Estado se

incluye al diario «Pueblo», que, en rigor, sólo es sindical.

Todo este personal está con el alma en vilo, pendiente de la decisión que el Gobierno —contando o no

con los partidos— tome sobre los diarios que pertenecieron a la Prensa del Movimiento y acerca del

vespertino que fue de los sindicatos verticales. Gran parte de ese personal, la mayoría sin duda, nada tenía

que ver, ideológicamente hablando, con el Movimiento ni con la CNS. Quedan todavía en las imprentas y

en las administraciones hombres próximos a la jubilación que eran aprendices o auxiliares en ellas

cuando, a raíz del Alzamiento, fueron incautadas sus empresas y pasaron a trabajar para los nacionales. A

ellos se agregan muchos hijos y parientes de los antiguos obreros y empleados de la Prensa requisada,

dado que es habitual en el arte de imprimir que los trabajadores tiren de la familia, metiéndola en su

misma empresa.

Ciñéndonos a las redacciones, ha sido un fenómeno que todos pudimos observar cómo progresivamente

iban penetrando en ellas periodistas de pensamiento liberal y aún marcadamente izquierdista, fenómeno

acentuado en las etapas de evidente apertura, ligadas a los nombres de Manuel Blanco Tobío, último

delegado de Prensa del Movimiento, y de Alejandro Armesto Buz, primer director de la del Estado. La

nutrida presencia de esos periodistas jóvenes y demócratas en las viejas redacciones de la Falange es la

que ha hecho posible dar un aire abierto y progresivo a los antiguos diarios del Movimiento, a pesar de

que éstos tienen que seguir actuando como órganos del Gobierno.

El corrimiento, diría, a la Izquierda de la Prensa estatal ha coincidido con el repliegue a la derecha de los

periódicos de empresas libres, que cierran posiciones en defensa del capital que los sostiene. Y ello ha

motivado que la gente del pueblo vaya prefiriendo leer diarios del Estado, dejando de adquirir los

llamados independientes. Así, en los últimos tiempos se registra un notable aumento de la venta de

periódicos como «Levante», «Nueva España», «Alerta», etc., en detrimento de sus inmediatos

competidores, No, por cierto, en el caso de ARRIBA, cuyo título echa para atrás al lector y ya es hora de

sacar otro rotativo en su lugar con otro nombre.

Por tanto, opino que sería un flaquísimo servicio al pueblo español consentir que se subasten los diarios

de la Prensa del Estado, pues irían a parar a manos, sin excepción alguna, de empresas capitalistas. Lo

óptimo sería que se regularizara su situación administrativa y que quedaran como auténticos portavoces

de los intereses y anhelos de la comunidad nacional, sujetos a un eficaz control parlamentario.

(BOROBO, en «El Socialista».}

 

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