Autor: JASA. 
   Una frustración llamada Falange     
 
 El Alcázar.    29/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA JORNADA POLÍTICA

UNA FRUSTRACIÓN LLAMADA FALANGE

Ya sé que no está de moda en estos momentos recordar que tal día como hoy nació en un viejo y

desvencijado teatro del casco antiguo de Madrid un movimiento político llamado Falange Española de las

JONS. Pero tengo que hacerlo apremiado por una doble exigencia: romper la losa de silencio y de

reproches que pretende sepultar la obra de aquel puñado de jóvenes intelectuales como material de

derribo de un tiempo caduco y reflejar, siquiera sea someramente, la circunstancia presente de una

ideología que un grupo de españoles más o menos numerosos sigue considerando válida para la España

de hoy. La Falange se resume ahora en función de una doble circunstancia: como ideología inédita con un

planteamiento vanguardista y revolucionario capaz de informar una transformación total de la sociedad

española y como la experiencia apasionada y fructífera de muchos millares de falangistas que durante

cuarenta años constituyeron la savia y levadura innovadora del Régimen de Franco. La Falange nunca ha

detentado la plenitud del poder, pero ha participado resueltamente para dotarlo de unos perfiles sociales

que en caso contrarío habrían sido puro reflejo conservador y reaccionario. La Falange ha alentado la

implantación de un orden nuevo que cambiará de raíz la fisonomía de nuestra piel de toro, aunque se tuvo

que conformar con actuar como salvaguardia de un permanente sentido nacional insobornable. La

Falange quiso modelar un Estado Sindical surgido de una plena participación popular sin concesiones

efectistas a la galería que desfiguraran una presencia efectiva de todos los estamentos de la nación, pero

vio recortadas sus aspiraciones por voluntades egoístas y espíritus mezquinos que buscaban, tan solo, su

propio predominio.

* * *

• La historia de la Falange ha sido hasta ahora la historia de una frustración permanente para concatenar

con disciplina las aspiraciones propias con otras ideologías distantes o incluso opuestas en un común

empeño de reconstrucción nacional. Los estudiosos que afronten el tema con objetividad dejarán

constancia del grado de generosidad y de entrega desempeñado por los falangistas en momentos

especialmente difíciles para España, en los que toda deserción habría significado una traición

vergonzante. Ahora se inicia la nueva etapa para una Falange que no tiene nada de qué arrepentirse y que

dispone de un cuerpo de doctrina inédito y vanguardista que supera y rebasa las torpes ideologías

anquilosadas del pasado siglo, que curiosamente se nos quieren ofrecer con afán de modernidad.

Quiebran su sinceridad quienes interpretan que todo está acabado para un pensamiento renovado,

vigoroso y limpio que apenas ha tenido oportunidad de demostrar el auténtico alcance de sus propuestas.

Se contradicen quienes formulan falsas veleidades fascistas a un movimiento firmemente afincado en

nuestra historia que nunca cedió ante la menor presión homologadora. Se engañan todos cuantos buscan

un falso pretexto para descalificar por anticipado el más ambicioso de los planteamientos revolucionarios

de nuestra historia reciente. No hay lugar para una insidiosa campaña de ofensas y recriminaciones que

pretende excluir a la Falange del nuevo proceso en marcha albergando un explícito propósito revanchista

y una nunca desmentida voluntad de aniquilación de una doctrina que ha demostrado su vigencia y

actualidad en momentos en que había que darlo todo sin la menor esperanza de compensación.

* * *

La Falange, hoy, se asoma sin complejos ni — prejuicios de ningún tipo para afrontar la nueva etapa de

la vida de España con la mejor voluntad de ofrecer un caudal ilimitado de patriotismo y entrega al acervo

común de una nación que busca su acento peculiar, su propia norma y su gesto distintivo. Y para ello lo

primero que debe afrontar es recobrar la imagen auténtica de un José Antonio tan distante de la falsa

patriotería como de la demagogia. La Falange necesita plasmar su volumen de emociones en un programa

concreto, preciso y esquemático capaz de ser valorado y estimado juntamente con las restantes

alternativas para que el pueblo español, libremente, democráticamente, decida su rumbo. Es necesario

examinar con espíritu crítico, sin afán demoledor pero sin devoción gratuita, los viejos textos que integran

la unidad de pensamiento de la Falange para proceder a plasmarlos con el lenguaje de nuestro tiempo y

desde las exigencias irrenunciables de nuestro presente como contrapartida al acoso marxista y a la

tentación liberal que, alternativamente, han jalonado horas dramáticas para la Patria. Especialmente

válido resulta el llamamiento falangista para preservar la unidad nacional por encima de todo

romanticismo cuando lo que está en juego no es el necesario reconocimiento de la España plural sino su

disgregación en un mosaico de antagonismos fraternales. Por todo ello, hoy, en el aniversario de la

fundación de la Falange, cabe una serena meditación para reflexionar sobre el papel del nacional

sindicalismo en esta hora. Papel que no puede estar inspirado más que por una pasión rigurosa por

España.

JASA

 

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