Autor: JASA. 
   La Falange es la oposición  :   
 (frente a la sumisión conjunta de la izquierda y la derecha ante el Gobierno de espaldas al pueblo). 
 El Alcázar.    31/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA JORNADA POLÍTICA

LA FALANGE ES LA OPOSICIÓN

(frente a la sumisión conjunta de la izquierda y la derecha ante el Gobierno de espaldas al pueblo)

• Una característica común ha predominado en los actos conmemorativos celebrados en toda España en el

aniversario de la fundación de la Falange: El espíritu de unidad. Es cierto que en esta ocasión no se

celebró en Madrid un acto conjunto, como se intentó el pasado año en el Palacio de Congresos (vedado

esta vez para los falangistas, aunque no lo fue para la Internacional Socialista) sin duda en una

demostración elocuente de la imparcialidad con que el Gobierno adjudica sus instalaciones. Pero, aún

desde dos locales diferentes, el acto conmemorativo revistió notables similitudes; la primera, que sólo

asistieron falangistas, y tan solo falangistas, militantes de base y alto porcentaje de jóvenes; la segunda,

que en ambos casos los respectivos oradores coincideron en recalcar la auténtica alternativa

revolucionaria que propugna la Falange; y tercera, que la Falange representa ahora la oposición real al

Gobierno y a la forma en que se está llevando a cabo un proceso de cambio con total desentendimiento de

las exigencias inaplazables del pueblo. Con la sola excepción de Pilar Primo de Rivera no asistieron a los

actos figuras "históricas" de la Falange. Y se dejó constancia de que el nacional sindicalismo también

comparece en la calle mediante las manifestaciones que se celebraron al término de los actos en las calles

Bravo Murillo, Príncipe o plaza del Carmen.

• Conviene anotar, ademas que la Falange sin ataduras ni complejos de 1977 eligió para evocar su

discurso fundacional dos locales de profunda resonancia histórica, como los cines Europa y Madrid, en

los que el pensamiento de José Antonio se reflejó con mucha más madurez y precisión que en el acto

inicial de la Comedia. El hecho reviste un significado mucho más profundo que el de la simple anécdota.

En el cine Europa, Teixidó, Gibello, Gómez Tello y Lostáu pusieron claramente de relieve que Falange

Española de las JONS es una fuerza real y operante que representa un cambio total del juego político

oficial y una postura completamente renovada y actual de afrontar el futuro de España desde bases

igualmente distantes del capitalismo liberal y del socialismo marxista. Otro tanto subrayaron Aguilar,

Suárez Alonso, Medula y Zulueta en el cine Madrid, en términos de reivindicación nacional y sindical

que de forma tu descarada se ban visto ausentes por las restantes faenas políticas al uso en los arreglos

de la Moncloa. Y en plena Gran Vía, donde miembros de Falange Española Independiente proclamaron

bien alto que FE no es una fuerza de choque al servicio de la reacción. La conclusión que hay que

recoger, en definitiva, es que la Falange se siente firmemente unida en cuanto al futuro y que está

dispuesta a conciliar las posibles diferencias de interpretación que separan a los grupos falangistas sobre

el papel desempeñado por el nacional sindicalismo en los últimos cuarenta años. Para decantar esas

pretendidas diferencias, que en realidad se traducen en ocasionales personalismos, los dirigentes

falangistas necesitan desarrollar un profundo ejercicio de humildad, de manera que ningún obstáculo se

interponga a la hora de consolidar una Falange nueva, tan sólidamente fundida con sus orígenes como con

la realidad concreta del tiempo presente.

• Este sentimientos efectivo de madurez que se hizo patente en estos mismos locales cuando el

pensamiento de José Antonio sedimentaba en la elaboración de toda una ideología distintiva se puso de

manifiesto el sábado como el más importante vaticinio de que la Falange ha rebasado airosamente todas

las trabas que deseaban anular su proyección activa en la realidad política actual. Alguien me comentaba

a pocas semanas de la muerte de Franco que la Falange no sobreviviría más de seis meses. Como yo

afirmé entonces, no ha sido así. Muy al contrarío, la naciente democracia ha traído consigo una profunda

limpieza en las filas falangistas, de manera que todos cuantos participaban de la camisa azul y el brazo en

alto sujetos tan solo por un afán de promoción o un sueldo oficial han desaparecido como por encanto de

las recientes celebraciones. Es un favor muy de agradecer para que la auténtica silueta de la Falange

llegue al pueblo español sin la simulación de quienes se sirvieron de ella para acomodarse en altos cargos

desde los que ahora se permiten injuriar a sus antiguos cantaradas. Esta es, sin duda, la más venturosa

realidad de una Falange que ha perdido por completo cualquier vinculación oficial y que se apresta a

encontrar su propio puesto en la contienda política sin el pesado lastre de tantos traidores y renegados que

con su deslealtad y arribismo demuestran un lastimoso concepto de dignidad.

 

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