El saludo brazo en alto     
 
 ABC.    12/11/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

El saludo brazo en alto

Una carta a este periódico, suscrita por don Octavio de Diego, mostrando su disconformidad con el uso

del saludo brazo en alto, ha dado lugar a correspondencia discrepante y concordante con su postura.

Insertamos a continuación tres de estas cartas, con las que creemos suficientemente expuesto el problema

desde ambos ángulos y, por tanto, cerrado ya para esta sección.

SÍMBOLOS COMUNISTAS

Señor director: En el periódico de su digna dirección, fecha 5 de noviembre, leo una carta de don Octavio

de Diego, por la que deduzco que a este señor le molesta el saludo brazo en alto. Yo, personalmente,

dirigiéndome a este señor y a cuantos opinan así, me interesa saber qué piensan estos señores de estas

multitudes que llenan los «campus» universitarios con el puño en alto, banderas rojinegras o banderas

rojas con la hoz y el martillo. Supongo que les parecerá muy bien, pues tales actos no solamente los

consideran muy democráticos y no mal vistos en esa Europa que tanto nos quiere y «ayuda».

Y conste que tengo cuarenta y cuatro años y no he pertenecido, jamás, ni al S. E. U. ni a la Falange, pese

a no tener nada en contra de esa ideología, tan digna, a la hora de la democracia, como cualquier otra. -

Fernando VILLALBA ZABALO.

SALUDO DEROGADO

Señor director: En su edición del martes, día 9 de noviembre pasado, ABC publica una carta de don Javier

Alba Alonso, en la que, refiriéndose al saludo nazi-fascista brazo en alto, impuesto por el Estado nacional

español durante la última guerra civil, escribe: «Se ha dicho que este saludo fue abolido hace años.

¡Sorprendente! Por ley, desde luego, no lo fue: eso lo sabemos todos.».

Creo que puede resultar interesante matizar históricamente ese extremo que a don Javier Alba te parece

tan simple.

El saludo brazo en alto fue declarado obligatorio en España por el decreto número 263, de fecha 24 de

abril de 1937, publicado en el «Boletín Oficial del Estado». Esta obligatoriedad fue derogada por otro

decreto posterior (11 de septiembre de 1945), poco después de haber sido vencidos los totalitarismos

europeos que integraban el Eje en la segunda guerra mundial.

A modo de curiosidad reproduzco, textualmente. el artículo primero del decreto número 263, que

especificaba, con germánica exactitud: «Se establece como saludo nacional el constituido por el brazo en

alto, con la mano abierta y extendida, y formando con la vertical del cuerpo un ángulo de cuarenta y cinco

grados.»

Tan pintoresca norma quedó abolida, repito, ocho años después, como muchos sabemos o, al menos, nos

hemos preocupado por saber. - Juan BALANSO

Señor director: Me refiero al escrito titulado «Brazo en alto», en el que don Javier de Alba Alonso dice lo

siguiente: «Habla también don Octavio de que dicho saludo fue abolido hace años. ¡Sorprendente! Por

ley, desde luego no lo fue: eso lo sabemos todos.»

Pues bien: lo que sabemos, si no «todos» (porque una afirmación tan general es temeraria y, como tal,

expuesta a errores), al menos muchos, es justamente lo contrario. En efecto, el saludo brazo en alto se

estableció, oficialmente, por decreto de 24 de abril de 1937 (a los cuatro días del de unificación),

derogándose por decreto de 11-9-45 («Boletín Oficial del Estado» del 14, pág. 1726). - Carlos ORTIZ

MANSBEBGER

TEXTO DEL DECRETO DEROGATORIO

N. de la R. - Por nuestra parte, creemos interesante para un exacto conocimiento del problema reproducir,

textualmente, el decreto de la Presidencia del Gobierno, dictado con fecha 11 de septiembre del año 1945.

«Al iniciarse en 18 de Julio de 1936 el Movimiento Nacional, como exaltación espiritual de nuestra Patria

ante el materialismo comunista, que amenazaba destruirla, entre las formas de expresión de vibrante

entusiasmo de aquellos días, surgió, frente al puño cerrado, símbolo de odio y de violencia que el

comunismo levantaba, el saludo brazo en alto y con la palma de la mano abierta, de rancio abolengo

ibérico, espontáneamente adoptado en pueblos y lugares; saludo que ya en los albores de nuestra historia

constituyó símbolo de paz y de amistad entre sus hombres.

Más circunstancias derivadas de la gran contienda han hecho que lo que es signo de amistad y de

cordialidad venga siendo interpretado torcidamente, asignándole un carácter y un valor completamente

distintos de los que representa. Esto aconseja el que en servicio de la Nación, deban abandonarse en

nuestra vida de relaciones aquellas formas de saludo que, mal interpretadas, han llegado a privar a las

mismas en muchos casos de su auténtica expresión de amabilidad y cortesía.

En su consecuencia, y previa deliberación del Consejo de Ministros, dispongo:

Artículo único. Quedan derogados el decreto número 263. de 24 de abril de 1937. que reglamentó el

saludo nacional, las órdenes complementarias dictadas para su aplicación y los artículos 3.º, 4.º, 6.º, 8.º,

9.º y 10.º del texto refundido por decreto de 17 de Julio de 1942».

 

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