Autor: Barón Crespo, Enrique. 
   Por el frente constitucional     
 
 Diario 16.    16/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Por el frente constitucional

Enrique Barón

(Secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de la Federación de Partidos Socialistas.)

En su primer "round" con la opinión pública, el Gobierno no ha cambiado las tácticas del franquismo. En

el periodo del ante-referéndum no ha favorecido el lanzamiento de un debate amplio y abierto sobre el

futuro político. Por eso siguen teniendo pleno valor las condiciones mínimas planteadas por la oposicón, y

la propuesta de negociación de las mismas, que por el momento no han tenido traducción en la práctica.

Superado el referéndum, el próximo punto del proyecto reformista son las elecciones. Y sobre las mismas

hay dos tesis: una, la del proyecto, consistente en que se elijan unas Cámaras dentro de un marco

prefabricado, que vacía de contenido el ejercicio de la soberanía popular, estableciendo un sistema que no

llega a ser ni una Monarquía constitucional decimonónica. Otra es la postura mantenida hasta ahora por

las fuerzas de la oposición democrática, en las que se considera que se trata de unas elecciones generales

libres a Cortas Constituyentes. Este, precisamente, debe de ser el primer acto de ejercicio de la soberanía

del pueblo, concretado en el sufragio universal.

Sobre esta base hay que construir la postura de cara a las elecciones. Partiendo,

en primer lugar, de la restitución de los derechos fundamentales y de su pleno ejercicio, sin exclusiones, y

en segundo lugar, de la existencia de un sistema electoral equilibrado. No basta con afirmar que ha de ser

proporcional, aunque esto sea un paso positivo. Los correctivos tienen su importancia; por ejemplo, en

Grecia funcionan de tal manera que son más que directamente proporcionales para la derecha y más que

inversamente proporcionales para la izquierda. Quizá por ello se haya especulado desde medios

gubernamentales tanto con los porcentajes en los últimos tiempos, atribuyendo a la oposición algo más

del 30 por 100 de los votos. Para una oposición todavía ilegal, el resultado es positivo, porque se parte de

una buena base antes del inicio de la campaña, sin embargo, si se trata de un encasillamiento previo,

puede desvirtuar absolutamente los resultados.

Existen, pues, suficientes razones para mantener una estrategia unitaria de cara al proceso electoral. En

primer lugar, porque es preciso exigir elecciones limpias y no manipuladas, tanto en lo que se refiere a

que no haya exclusiones como a los controles de las mismas; en segundo lugar, porque la oposición

defiende el que las Cortas sean constituyentes. Y hay que ser consecuente con

ello, para seguir manteniendo la tensión entre fuerzas reformistas y rupturistas, que está siendo la que va

haciendo avanzar el proceso democrático. Porque no hay que olvidar que la iniciativa política del actual

Gobierno está consistiendo en tener que recoger banderas y proposiciones por las que ha luchado la

oposición durante cuarenta años. La concreción de esta postura sólo puede ser la formación de un Frente

Constitucional como propone la FPS, en el que de un modo unitario en cuanto al programa, las fuerzas de

oposión planteen ante el país que van a luchar por que las Cortes hagan una constitución democrática,

planteando posiciones básicas sobre la forma de Estado, la responsabilidad del Gobierno, la

estructuración de poderes y el carácter federativo, asi como los regímenes de autonomía.

Esta propuesta no supone marginar en sí el papel de los partidos. Es evidente que en un supuesto

pesimista, es decir, de seguir las cosas tal como están, habría que acudir a candidaturas de unidad. Ahora

bien, si es posible el establecer unas bases claras y precisas de un compromiso constitucional, que

permitan la formación de un frente político, en el que las formaciones vayan con su personalidad propia.

Pero eso hay que plantearlo antes, y de modo abierto a la opinión pública, porque a las elecciones se va

con un programa que hay que comprometerse a cumplir. Los socialistas tenemos en este terreno una grave

responsabilidad, mostrando una línea política clara y sin equívocos.

Lo que no es aceptable es el considerar estas elecciones como unas más, ir a probar fortuna y proponer

para después un pacto o compromiso constitucional. Eso supone considerar el proceso electoral como una

especie de lotería, en la cual, según lo que se gane, luego se harán los arreglos posibles. ¿Sobre qué

bases?, los votos son mandatos, no son letras de cambio que se puedan endosar.

Si, por el contrario, se forma a un bloque democrático y se hace campaña sobre el mismo, se reducen las

posibles consecuencias de una competencia electoral que lleve a enfrentamientos de las fuerzas

democráticas entre si, o a la marginación de sectores nacionalistas o comunistas, o incluso el

aprovechamiento unilateral de privilegios. El resultado será también muy diferente, porque con un

acuerdo claro este frente puede dar testimonio y dinamizar las Cortes haciendo proposiciones y exigiendo

opciones constitucionales. Un bloque de diputados en el Congreso dando fe del latido democrático de la

sociedad desde esa caja do resonancia y otro dando fe de la palpitación nacional y regional en el Senado

son de una importancia trascendental.

Acordar un programa democrático mínimo, que ha de ser en definitiva las condiciones mínimas de la

negociación y las líneas maestras de la constitución es la base misma para el trabajo de la oposición

de cara a las elecciones. Complementarlo con medidas democráticas que permitan un control de las mis-

mas —desde el control del proceso hasta el de la financiación, con topes electorales de gastos

máximos, publicidad en las finanzas y reembolso de los gastos electorales— es también esencial. La

constitución de un Frente Constitucional es, por tanto, el objetivo político inmediato para poder

afrontar las elecciones y para la conquista de la libertad.

 

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