Autor: Denegri, Carlos. 
   Declaraciones del Jefe del Estado español al periódico Excelsior, de Méjico     
 
 ABC.    04/06/1959.  Página: 31-32. Páginas: 2. Párrafos: 29. 

MADRID, JUEVES 4 DE JUNIO DE 1959 EJEMPLAR 1,50 PESETAS

ABC

DEPOSITO LEGAL M. 13 1958

DEL JEFE DEL ESTADO ESPAÑOL AL PERIÓDICO «EXCELSIOR», DE MÉJICO

ESTOS AÑOS ESPAÑA HA TRABAJADO EXTRAORDINARIAMENTE

"Se confunde en e! exterior nuestra política de unidad con la que llaman de partido único

Publicamos a continuación las declaraciones hechas por el Jefe del Estado español, Generalísimo Franco,

el enviado especial de "Excelsior", de Méjico, Carlos Denegri:

—Si a Su Excelencia le parece bien, podríamos comentar por situar la política de España respecto a!

panorama político mundial. ¿Cuál es, exactamente, la posición española frente a Rusia y los Estados

Unidos en particular, y ante los diferentes matices que se advierten en la política occidental?

—En principio debe hacerse una distinción entre la nación rusa y la, acción comunista de su Gobierno

sobre otros países; en cuanto al pueblo ruso, merece toda nuestra consideración y aunsimpatía al

considerarle víctima de la tiranía comunista. Si en cambio nos referimos a la .acción subversiva

comunista sobre los otros países, merece toda nuestra condenación y repulsa.

Respecta a los Estados Unidos de América, reconocemos y agradecemos su acción como nación más

poderosa y dotada del Occidente en la defensa de las naciones libres y en la ayuda generosa que vienen

prestando a los demás países para su defensa y resurgimiento.

—En el orden interno español ´se habla insistentemente de una o posición al régimen actual dirigida por

personalidades de tipo monárquico católico. ¿Podría, Su Excelencia precisar la postura del régimen frente

a esta oposición?

—Eso que usted llama oposición monárquica católica contra el régimen, no existe en realidad; no se

puede confundir to católico, en lo que existe la mayor unanimidad en la nación, con unas docenas de

personas, residuos de la vieja política o aspirantes a politicastros, que a nadie convencen ni inquietan lo

más mínimo a nuestro régimen. Entre treinta millones de españoles forzosamente tiene que existir algún

que otro pequeño grupo de insolidarios c incomprerisivos.

—También se dice, respecto a la Falange, que hay en ella grupos descontentos por´gue el régimen—

aseguran—se ha apartado. de las directrices iniciales del Movimiento, mientras, por otra parle, se

menciona la existencia de cierta repulsa popular hacia ese partido, a consecuencia de la política de

beneficio personal que se dice siguen ale/unos de sus dirigentes.

__En todo movimiento político, sobre todo cuanto este tiene tanta amplitud romo el nuestro, que, viene

forjando la unidad política de los españoles sobre los principios que nos son comunes.

tienen que existir matices e interpretaciones carentes de trascendencia.

El Movimiento político español no sólo no se ha apartado lo más mínimo de sus directrices generales,

sino que ofrece en orden a su ejecución y realizaciones una obra ingente, como no hubiera podido hace

veinte años figurarse. Respecto a esa fantástica repulsa popular a que usted alude hacia .el Movimiento,

sucede todo los contrario. pues son las clases populares las que más lo estiman y comprenden; si algu na

incomprensión pudiera encontrarse, habría que. buscarla en esos pequeños sectores de las clases

privilegiadas que, como me confesaba un día un fuerte empresario, "los que murmuran es que quieren

desviar la atención de lo que se benefician".

Y en cuanto a ese beneficio personal de las gente" implicadas en el servicio del Movimiento, sólo puedo

decirle que vienen sacrificando los mejores años de´ su vida sirviendo a la nación con gran honestidad y

unas retribuciones modestísimas.

—Mi periódico publicó la información respecto de la huida de dólares a Bancos suizos. ¿Quisiera

completar esas informaciones con su opinión respecto a las causas y consecuencias del hecho?

—De antiguo, y como consecuencia sin duda de las revueltas´ políticas que sufrió la nación, ha. existido

en las comarcas más prósperas de nuestra Patria, entre algunos grupos de gentes ricas, la costumbre

condenable de colocar en ei extranjero una parte importante _de sus capitales. Esto se agravó en lozanos

de la República, y aunque al producirse el Movimiento Nacional se reintegró a

la nación voluntariamente una gran parte de esos capitales, todavía, persisten residuos de aquella

costumbre, unos declarados a la Administración y otros ocultos y desconocidos por esta. Al descubrirse

por los servicios de Policía del Estado la existencia de cuentas que infringen la legislación española sobre

la materia, se pasó el atestado al Tribunal competente que tiene jurisdicción sobre la materia y al que ha

correspondido la corrección y las sanciouéa. Ni las cantidades descubiertas eran grandes, ni afectaban a la

economía general de la nación; ni tampoco las personas comprometidas tienen ninguna clase de

vinculación con la Administración, la política, ni los cargos públicos.

—En cuanto a la situación económica de España, ¿querría Su Excelencia darme un esquema de la misma?

—La situación de España anterior a nuestra guerra de Liberación era de un estancamiento en su progreso

y de un atraso muy grande en sus producciones agrícolas y más acentuadamente en el terreno de la

industria, situación que producía grandes desigualdades sociales y un bajísimo nivel de vida.

La inestabilidad de la política de cutécces, la duración media de sus Gobiernos, que no rebasaba los

cuatro tteses, la lucha y atomización de los partidos y la falta de planes y programas, producían una atonía

económica realmente grave. Si a esto une usted la guerra interior, el despojo del oro y de los valores

propiedad de la nación y de los españoles que los políticos rojos se llevaron, comprenderá usted mejor la

base de que partimos.

En estos años hemos trabajado extraordinariamente y la producción ha aumentado en forma considerable,

como lo demuestran estos sencillos datos: la electricidad se ha multiplicado por 5; el carbón producido,

por 2; el cemento, por 3; el acero, por 2, y se han creado innumerables industrias nuevas de abonos

químicos, de tractores, de camiones, de coches; motocicletas y otros cientos de productos que encuentran

en el interior de nuestra nación un espléndido mercado. Un solo dato le indicará la elevación del nivel de

vida de las clases populares: hoy se producen y venden en el interior de la nación 130.000 motocicletas al

año.

Esta expansión industrial forzosamente tiene que crearnos pequeñas crisis de crecimiento, que requieren

medidas de ajuste, pero que no alteran la marcha progresiva de la nación. El futuro se presenta óptimo y

nuestra situación no admite comparación con la de los años que la precedieron.

—A América le gustaría saber si en el futuro de España hay posibilidades de una, participación de los

partidos políticos en el Gobierno, como sucede en todas las //rondes potencias occidentales, o si, por el

contrario, se entiende que la actual fórmula de partido único es ya considerada como definitiva.

—Se confunde fuera de España la política nacional de unidad con la que llaman de partido único. Si la

política de partidos llevó a España en un siglo a tres guerras civiles y al estado gravísimo de que la

sacamos, es natural que busque sus soluciones políticas por otros cauces fuera de lo artificioso de los

partidos, que nosotros hemos conducido por el camino tradicional de las organizaciones naturales de la

Familia, el Municipio y el Sindicato. Con ello hemos superado los años más difíciles de nuestra vida:

hemos liquidado una guerra interna, nos hemos librado de una guerra universal, hemos alcanzado veinte

años de paz ininterrumpida. Sin apenas medios, hemos hecho resurgir a la nación y creado unas ilusiones

y un espíritu de resurgimiento. Y hemos elevado considerablemente el nivel de vida de la nación. Como

usted comprenderá, nos va demasiado bien para pensar en un suicidio colectivo.

Por otra parte, no es imperativo de la democracia que ésta haya de practicarse a través de los partidos

artificiales tipo siglo pasado, Lo que a unos pueblos puede irles bien, a otros, como nosotros, está

demostrado nos era fatal.

Suele en las grandes crisis políticas de las naciones acudirse al tópico ele los Gobiernos de unión

nacional, en que se pretende unir temporalmente a las cabezas, dejando divorciados los cuerpos. Y así

sale ello. Nosotros somos roas sinceros: unimos los cuerpos en lo qué nos es común para poder marchar

más lejos bajo una dirección y una cabeza.

—Permítame ahora que, como periodista, formule la siguiente pregunta: Se dice en el extranjero que la

expresión del pensamiento está sujeta, en España, tanto si es oral como escrita, a varias censuras, a cual

más rígida. ¿Puede esperarse que tal práctica—de existir, como algunos lo afirman—se suavice o incluso

desaparezca en un futuro cercano?

—Todos aspiramos a las máximas libertades, dentro de la autoridad y el orden. El cómo llegar a ello es lo

más difícil. Las limitaciones que en España sufren la divulgación escrita del pensamiento so hacen por

cuanto lo requiere la moral de un pueblo católico y el bien común. Usted, como periodista, conoce

también como ye las limitaciones, directas o indirectas, que en el mundo sufre la expresión del

pensamiento bajo la censura arbitraria del dueño del periódico; del director del mismo, de las agencias de

noticias, de los anunciantes, de los Gobiernos, a través de subvenciones directas o indirectas. Esto es, que

no existe la censura del bien común, sino la censura personal de los intereses particulares.

Hoy es el dinero ruso, como ayer el de otros servicios secretos, el que a través de los hombres de paja se

adueña de los periódicos o compra sus hombres. Es difícil el evitar estas maquinaciones y filtración en lo

que se compra y se vende.

Nuestra censura está en la mayor parte de nuestros periódicos en manos dé sus propios directores, y la

censura apenas interviene más que en cuanto afecta a la moral pública y a evitar los ataques contra los

Jefes de Estado extranjeros y las naciones con las que tenemos buena relación. Su espíritu es el servicio

de la verdad.

Pero como nosotros marchamos siempre hacia el perfeccionamiento y el má ximo de libertades

compatible .con laautoridad y el orden, so encuentra en estudio una Ley de Información que, partiendo

del servicio de la verdad, facilite la libertad en las informaciones con tribunales de garantía frente al

abuso y al daño.

—Una última pregunta. Nadie ignora que en política internacional. Su Excelencia patrocina desde hace

casi cuarenta años una estrecha vinculación entre España y el mundo árabe. ¿Podría informarme respecto

a su postura actual en esta asunto, dado el inmenso polvorín en que ese mundo se ha convenido?

—Los partos de la independencia son siempre difíciles y laboriosos para los pueblos y en esta etapa de la

vida del mundo están perturbados por la mala costumbre de las políticas de los partidos. Son los

momentos en que las naciones necesitan imperiosamente la unidad de todos para salvar sus dificultades.

Por ello no pueden extrañarnos las sacudidas que contemplamos en los pueblos árabes, que no podemos

confundir con sus legítimos deseos de independencia ni con las intrigas exteriores que,, a través de los

partidos, pretenden crear situaciones de revuelta y de anarquía con otros fines. Nuestro afecto y

consideración a los anhelos legítimos de los pueblos árabes permanece inalterable.

 

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