Autor: Hearst, William Randolph. 
   España no necesita de la NATO y nunca ha pretendido ingresar en esa organización  :   
 Ante Hispanoamérica es necesario tener respeto a su personalidad histórica y a su fisonomía política propia, máxima comprensión y generosidad. 
 ABC.    22/06/1961.  Página: 23-25. Páginas: 3. Párrafos: 62. 

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EDICION SEMANAL AEREA DE INFORMACION G ENERAL

ESPAÑA NO NECESITA DE LA N. A. T. 0. Y NUNCA HA PRETENDIDO INGRESAR EN ESA

ORGANIZACIÓN

ANTE HISPANOAMERICA ES NECESARIO TENER RESPETO A SU PERSONALIDAD

HISTORICA A SU FISONOMIA POLITICA PROPIA, MAXIMA COMPRENSIÓN Y

GENEROSIDAD

DECLARACIONES DEL JEFE DEL ESTADO A WILLIAM RANDOLPH HEARST

S. E. el Jefe del Estado ha recibido en audiencia especial al señor William Randolph Hearst Jr., presidente

de la gran empresa periodística que lleva su nombre. A la entrevista asistieron también el columnista de la

cadena señor Considine y el representante general para Europa, señor Fliegers. El señor Hearst con sus

colaboradores se encuentran en Europa desde que acompañaron al presidente Kennedy para informar de

las reuniones recientemente celebradas por él mismo en París y Viena. Posteriormente, el señor Hearst ha

mantenido entre vistas con el presidente del Consejo italiano, señor Fanfam; con el jefe del Gobierno

francés, señor Debré; con el canciller Adenaner; con el alcalde de Berlín, señor Willy Brandt, y con el

jefe del Gobierno de la Alemania oriental, señor Walter Ulbricht,

Durante la audiencia S. E, el Jefe del Estado hizo las siguientes declaraciones:

—¿Qué piensa V. E. de los sucesos europeos y mundiales de los últimos años?

—Que son una consecuencia natural de la guerra pasada. Se fue a ella para destruir un poder que ponía en

peligro la vida de las naciones de Europa, y que ya había agredido y ocupado a dos de ellas, y, sin

embargo, como fruto de la guerra se fortaleció el sistema más agresivo, violento y cruel que conocieron

los tiempos.

Lo que iba a ocurrir era previsible y corregible. La superioridad del Occidente durante varios años

permitió el poner coto sin peligros a las expansiones y agresiones rusas. Lo que entonces pudo hacerse, ya

no es posible hoy.

—¿Qué piensa V. E. de la reciente visita del presidente Kennedy a Europa?

—Necesaria e inevitable; no sólo por el cambio de pareceres y de la solidaridad que es necesario

mantener con los aliados, sino también para aclarar con el adversario las posiciones y evitar equívocos

que podrían arrastrar a una catástrofe. Esta toma de contacto no debe perder de vista nunca con quién se

juega la partida.

—¿Que piensa V. E. de este tipo de diplomacia personal?

—Cuando las decisiones de las personas pesan tanto en sus naciones, como ocurre con las del presidente

Kennedy y las de Kruschef, la toma de contacto y la apreciación personal se presenta como obligada. Sin

embargo, es importante que no se confie todo a ese tipo de diplomacia personal, que tiene también el

riesgo de las urgencias y de la publicidad en perjuicio de una diplomaría tradicional que debe ser el

elemento de continuidad en los conflictos internacionales.

CONTINUIDAD EN LA POLITICA EXTERIOR NORTEAMERICANA —¿Ve V. E. alguna diferencia

entre la política extranjera de Eisenhower y de Kennedy?

—En lo fundamental no puede haber diferencias, ya que la unidad básica que les caracteriza viene

determinada por la presencia de un adversario y unos peligros que no han variado. Las líneas generales de

una política exterior no son cosa momentánea que puedan sufrir cambios con el relevo de un presidente,

pites se dirigen y proyectan sobre el futuro y están conectadas con la política general del Occidente,

Es evidente que la actitud política exterior norteamericana tiene que continuar, en lo esencial, la línea ya

establecida. Las diferencias han de ser más bien de matiz. El general Eisenhower fue, como presidente, un

estadista que llevó a su magistratura la madurez, la solidez y la firmeza de su larga experiencia militar y

política» El presidente Kennedy le aporta el empuje de su juventud, de su energía y de sus ideas

renovadoras, que pueden ser de gran trascendencia si acierta a conjugarlas con los anhelos y necesidades

del mundo actual, ya que no se puede desconocer que la batalla principal que los soviets presentan al

Occidente tiene un carácter eminentemente político.

PAPEL DEUESPAÑA EN LA DEFENSA DE OCCIDENTE

—¿Qué piensa V. E. de una adhesión de España a la N. A. T. O.? ¿Desea V. E, adherirse a la N. A. T. O.,

o piensa V. E. que su contribución actual a la defensa del Occidente es suficiente?

—España ha proclamado ya en numerosas ocasionen que ,sus necesidades militares están cubiertas por su

propio esfuerzo y por los acuerdos de cooperación militar que le unen a los Estados Unidos y a Portugal.

Por ellos, no necesita de la N. A. T. O. y nunca ha pretendido ingresar en esa organización ni ha hecho

ninguna gestión, directa o indirecta, para ser incluida en ella.

Sin embargo, consideramos que la N. A, T. O. es una valiosísima organización defensiva del Occidente

libre. Está bien claro que España no rehuye nunca sus responsabilidades en la defensa de Europa. Si los

que están, hoy dentro de la N. A. T. O, le prestan la contribución militar que les corresponde. España no

es necesaria; si no lo hacen, no deben pretender que España vaya a sustituirles.

Nuestra nación se encuentra en una situación periférica de gran importancia estratégica y, como tal,

contribuye a la defensa general de Occidente a través de su Acuerdo con los Estados Unidos y su

inteligencia con los otros principales Estados del Occidente.

LOS FANATICOS ACABAN SIEMPRE EQUIVOCANDOSE

—¿Piensa V. E. que se cumplirá la jactanciosa declaración de Kruschef de que todo el mundo será

comunista en un par de generaciones?

— Es muy difícil vaticinar lo que vaya a pasar dentro de dos generaciones. El mismo Kruschef no puede

asegurar cómo será el comunismo de entonces. La evolución política de los pueblos es constante;

precisamente nos encontramos hoy en uno de los periodos de su más activa evolución. Las guerras

aceleran siempre esos procesos políticos, y la intensidad de la última contienda afecta grandemente a la

marcha política del mundo. Lo que sí podemos asegurar es que los que pretenden estacionarse en viejas

fórmulas políticas, sin duda, serán rebasados. La ventaja que el comunismo les lleva a la mayoría de los

sistemas de Occidente es la de su modernidad.

Los fanáticos acaban siempre equivocándose, y Kruschef es un fanático. Los sistemas políticos, en sí,

suelen tener cosas buenas y malas: las malas, con el tiempo se purgan y los pueblos las abandonan, y las

buenas se extienden y universalizan. Así, hemos visto al comunismo purgarse en los últimos años de

algunos de sus errores, y para perdurar, sin duda, ha de tener que liquidar muchos otros. Lo que si

podemos afirmar es que la presencia del comunismo en una gran zona del mundo ha de tener durante

mucho tiempo una eran repercusión en las fórmulas políticas futuras,

—Vuestra Excelencia ha sido un destacada anticomunista durante muchos años, ¿ Ve V. E. alguna

diferencia entre Stalin y Kruschef, y qué piensa V. E. concretamente de Kruschef como hombre y como

político?

—Aunque Kruschef fue uno de los íntimos colaboradores de Stalin, y, por lo tanto, compartió sus

responsabilidades, sin embargo, también ha sido el que a la muerte de Stalin levantó la bandera contra el

terror policíaco que aquél mantenía y con el que había acobardado y esclavizado al partido. La muerte de

Stalin fue la coyuntura para que los más amenazados por las periódicas depuraciones, militares y

políticos, se uniesen contra el terror policíaco, y Kruschef fue su hombre.

Por las rectificaciones llevadas a cabo en el interior de Rusia, y por haber pasado por encima de ciertos

puntos doctrinales, parece más realista y humano que su antecesor, aunque tan imperialista y bolchevique

como aquél.

—¿Causa, dificultades el problema comunista en España?

—Sólo en la proyección en el exterior, por sus intensas campañas de propaganda y de difamación, que,

dada la extensión de su red, llegan a impresionar a ciertos sectores en el extranjero, especialmente a los

marxistas.

Por lo que respecta al interior, sufrimos desde hace veinte años, por parte del partido comunista, sus

periódicos intentos de subversión, sin otro resultado que el arrastrar a la cárcel a alguna docena de sus

agentes, que, luego, con su propaganda exterior, intenta convertir en víctimas de lo que llama "el fascismo

español".

HAY QUE TRATAR A HISPANOAMERICA DE IGUAL A IGUAL —¿Tiene Vuestra Excelencia

alguna idea sobre cómo podrían los Estados Unidos mejorar sus relaciones con la América latino?

¿Qué estamos haciendo mal, desde el punto de vista español?

—Hispanoamérica es un continente de naciones plenamente maduras, herederas de una tradición cultural

gloriosa y creadoras de formas propias de vida. No se trata de nuevos países en formación, ni sus

problemas pueden ser abordados con simples planes de ayuda, misiones educadoras y equipos que les

lleven fórmulas extrañas a su fisonomía peculiar y a su pasado secular. Es preciso una observación más

profunda de su realidad y un respeto a sus características. Hay que tratar a Hispanoamérica de igual a

igual. La realidad política de cada día nos dice que el fallo en comprender esto puede producir situaciones

de grave tensión. Es tan grande la huella que España dejó de su paso por América, que, pese a los años

transcurridos, contemplamos en ellos nuestras mismas reacciones. _ No hay nada que moleste más al

español, y yo creo que a nuestros hermanos americanos, que el creerse que otra nación intenta inmiscuirse

en lo que es propio e interno de cada país. En este orden, las naciones rectoras suelen equivocarse, pues

esa rectoría que, en la práctica, les ha sido dada por un superior avance científico o por su potencia

económica, no debe ser objeto de mal uso y alarde de poder. El poderío económico de los Estados Unidos

ha rebasado sus fronteras y la amplia red de sus empresas capitalistas se ha extendido por todo el

Continente americano, afectando íntimamente a la economía y el bienestar de sus pueblos. Es obligado

que los intereses de esas empresas se acomoden y conjuguen con los nacionales, y que las ambiciones y

egoísmos no den lugar a odios y a recelos que, posteriormente, puedan ser explotados en el país.

Las alteraciones de los precios de los minerales o de los frutos en los mercados internacionales son

también motivo de disgustos y de recelos, de los que te suelen culpar a las maniobras especulativas del

gran mercado americano, pues le consideran con fuerza y poder para evitarlo.

En pocas palabras: ante Hispanoamérica es necesario tener respeto a su personalidad histórica y a su

fisonomía, política propia, máxima comprensión y generosidad.

EN AFRICA NO SACAMOS PROVECHO; DERRAMAMOS BIENES

—¿Afecta a ustedes la presente ola de nacionalismo a sus posesiones de Africa o en otra parte del

mundo?

—El acceso a la independencia de los pueblos suele ir precedido de una ola de campañas nacionalistas

que, más tarde, los dirigentes políticos explotan en sus rivalidades con las que en gran parte pretenden

desviar la atención del pueblo de sus verdaderos problemas y de su incapacidad para resolverlos.

En ese periodo de acomodación de la independencia, los imperialismos y racismos, y las ambiciones que

para consolidar su puesto los dirigentes políticos fomentan, suelen alcanzar en sus reivindicaciones a los

territorios vecinos; por ello, los que poseemos territorios en el continente africano no estamos libres de

que nos rocen esas ambiciones,

Por cuanto respecta a España, los títulos son tan claros y la extensión y población de sus territorios tan

pequeñas, que la adhesión de sus naturales está plenamente respaldada por la fuerza de la razón y, en su

caso, por la razón de la fuerza. Nosotros, en esos territorios, no sacamos provecho, sino que derramamos

bienes,

—¿Hay algún medio de que Occidente pueda lograr que la ola de nacionalismo le sea favorable?

—Formadas las olas, hay que dejar que pasen y que las aguas vuelvan a su seno, obrando siempre con

deseo de entendimiento y ánimo generoso, |pero sin ceder en lo que a todas luces sea, injusto. Hay que

ayudar a las nuevas naciones para que puedan desarrollar su propia vida y elevar su nivel; pero no

armarlas más allá de lo indispensable a su seguridad interna, pues se amenaza así con sumir en guerras y

ruinas a todo el continente africano.

EN ESPAÑA NO HAY DICTADURA.

—Algunas críticas sobre España afirman que existe en ella una dictadura, con la consecuente pérdida de

muchas libertades civiles y políticas, incluyendo la censura de Prensa. ¿Le importaría comentar esto?

—Esa campaña exterior constante de críticas contra una nación en pleno periodo de resurgimiento, que

está, en paz con todos y que no se mete con los demás, refleja una aviesa intención y unos poderes ocultos

que la mueven.

En España no existe una dictadura. Al termino de nuestra guerra se constituyó un Estado de Derecho y

mis poderes como Jefe del Estado fueron limitarlos por las instituciones básicas creadas. Hace pocos días

hemos celebrado la apertura de la VII legislatura de las Cortes Españolas, que llevan ya dieciocho años

elaborando y pronunciándose sobre nuestras leyes, la mayoría de las cuales han sufrido en el seno de las

Cortes hondas transformaciones y algunas fueron rechazadas.

El que nuestras representaciones en el Parlamento sean orgánicas y representativas de los distintos

sectores del país, las convierten en más naturales y sinceras.

Mis poderes como Jefe del Estado son muy inferiores a los que ejercen los presidentes de la mayoría de

los Estados americanos, y el que las leyes en vigor impidan la práctica del libertinaje no niega ni limita

las verdaderas libertades»

El que nuestro sistema político, por haber vivido más de prisa, se encuentre más evolucionado y actual

que los que en otras partes todavía se llevan, no autoriza a esas campañas de descrédito que se organizan

contra nosotros. Y en último término, si hemos de elegir entre la paz, el orden y el progreso interno o el

perder éstos y ser gratos fuera, nos quedamos con lo primero.

En cuanto a la, Prensa, los que la conocemos por dentro, como ustedes y como yo—pues en mi vida he

actuado de periodista y he dirigido alguna publicación—, sabemos de sobra la censura; que sobre ella

ejercen dueños y directores. El que el bien común y el que la defensa, de la patria moderen esa libertad y

eviten el estrago, a mi juicio hay que reconocerlo como un bien y no como un mal. Precisamente, muchos

de los males que la sociedad moderna padece son debidos en gran parte a esa licencia y libertinaje con

que cierta Prensa se produce.

GRATITUD POR LA AYUDA ECONO MICA NORTEAMERICANA

—¿Nos podría decir algo sobre el progreso económico y social de su país?

—El progreso económico y social de nuestra nación está solamente iniciado. Sólo conociendo la base de

que partimos se puede apreciar la magnitud de la obra realizada. Ha habido que transformar toda la

estructura de nuestra economía, sentando sus nuevas bases y creando los instrumentos para llenar en

pocos años el vacío de un siglo.

Los años más difíciles suelen ser siempre los primeros, que en nuestro caso han sido afectados por nuestra

guerra de Liberación y la gran guerra universal. Hoy, creadas las bases y alcanzada la estabilización de

nuestra moneda, y restablecido el crédito exterior, el avance ha de ser considerable.

Y al hablar de esto quiero expresar el agradecimiento del pueblo español hacia la nación americana por la

generosa ayuda recibida en los últimos años, que ya se está traduciendo en una aceleración de nuestro

proceso de resurgimiento.

ORIENTACIONES DE LA CHINA COMUNISTA

—¿Qué omitía Vuestra Excelencia del papel de la China roja en el mundo y su relación con Rusia en los

próximos diez años?

—Depende mucho de su proceso político interior. El dar unidad política a un país tan vasto y mantenerla

constituye en si un problema tal que puede modificar todos los propósitos y cálculos. Un país tan extenso

y poblado necesita de la intensificación en gran escala de sus producciones agrícolas, y precisamente uno

de los fracasos mayores del comunismo está en el campo de la agricultura. Y si del sistema colectivista

implantado se pasase al familiar e individual, de incomparables rendimientos, se atacarían las esencias del

propio comunismo.

Una cosa es cómo se presenta China a la propaganda exterior, por lo consentido en sus grandes capitales

en el orden cultural e industrial, y otra lo que pasa en el interior de su extensa geografía.

El comunismo, en cada país, acaba registrando formas propias, y el carácter chino, tan distinto del eslavo,

acabará por imprimirle sus propios caracteres.

Si las cosas no se tuercen, evidentemente la expansión natural de China ha de orientarse sobre los grandes

espacios del norte asiático, y ahí su enemigo natural es el que los ocupa actualmente y le retiene también

sus provincias del Norte; pero pocos años son diez para poder desempeñar ese gran papel a que se alude.

 

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