Autor: C. D. R.. 
 Discriminación racial en España. 
 Los gitanos de Madrid no pueden ir a la escuela     
 
 Ya.    06/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

DISCRIMINACIÓN RACIAL EN ESPAÑA

LOS GITANOS DE MADRID NO PUEDEN IR A LA ESCUELA

Choro, una niña de cinco años, hija de gitano, es rechazada en una escuela

nacional de Atoche

Le dijeron oí principio que había plaza, pero al comprobar que era gitana fue

rechazada

"Mi única salida es la delincuencia", afirma "el Ñoño", un gitano de veintiocho

años, permanentemente en

paro".

"Cumplí el servicio militar y, sin embargo, no me dan trabajo en ninguna parte"

MAMA. ¿cuándo voy a ir a la escuela «orno los d e m as niños?

El próximo lunes, hija mía.

—Y ¿ cuándo es lunes ?

Para Charo, sin embargo, todos ios días son domingo. y nunca puede ir a la

escuela. Charo, con cinco

años y unos ojos negros y chillones, con rasgos profundamente agitanados. Charo

es, a pesar de ser hija

de gitano y "paya", definitivamente gitana.

Y en esta sociedad, como ocurre en otras con los de "piel de color" o loe que

hablan en castellano, los

gitanos son discriminados

Como Charo, como su hermano Francisco Javier, de seis años, que a pesar del

debilitamiento de sus

facciones gitanas tampoco encuentra colegio; como -su padre, "e! Ñoño", g i t

ano puro.

Y los gitanos, a pesar de ocupar un sitio de honor en los romances y en la

inspiración de los poetas,

carecen de él en las escuelas nacionales. A Charo se lo han negado en e-1

colegio nacional de Cerro

Bermejo, en la madrileña barriada de Aluche.

A pesar de que había plazas, según aseguró la maestra a Luisa Montes Campos,

veintinueve años, madre

de Charo, cuando, vestida con su mejor ropa, acudió a solicitar una plaza para

su hija.

Todo parecía arre glado. ´Sí, si, tenemos plazas." Pero de pronto se estropeó,

cuando Charo, desoyendo

los consejos de su madre, se cansó de esperar fuera. y colgada de su madre

preguntó: "Mamá, ¿voy a ir ya

´a la escuela?"

"¿Es ésta la niña?", preguntó la maestra. "Pues lo siento, pero no hay plazas."

De nada ha servido {a mediación del párroco, a quien de nuevo, Según declaración

propia, se le aseguró

que habla plazas libres, "pero no para gitanos". Por rechazo, según

manifestación de la maestra, por parte

de las madres de los otros niños.

Tampoco las gestiones ante la Inspección Provincial del Ministerio de Educación

y Ciencia tuvieron

mejor fin. "Mi Impresión es, añade el párroco, que quieren echar tierra sobre el

asunto. Me argumentaron

que quizá hay más niños de los legal-mente autorizados. "Aquél, desde luego, en

un barrio tan pobre, no

es un centro piloto". Y además están las manifestaciones iniciales de la maestra

de que había plazas.

En mi opinión, concluye el párroco, se trata de "racismo" y así se lo hice saber

a la maestra."

Única salida, la delincuencia

"Solamente queremos, manifiesta Luisa Montes, que nuestros hijos no sean

analfabetos. Bastantes

problemas tienen ya con ser gitanos..."

Manuel Nieto Borja ("e! Ñoño"). veintiocho años, padre de dos criaturas,

excelente persona, en opinión

de los vecinos no gitanos, está a punto de abandonar en su lucha por integrarse

en la sociedad,

"El Ñoño" sabe leer y escribir correctamente porque "´estuvo durante tres años

en el Seminarlo Diocesano

de Ávila". Es oficial solador, aunque no logra conseguir trabajo fijo.

"Acudo a pedir trabajo a las obras como peón de albañil. Voy con otros. Y dicen

que hay, pero en cuento

me ven que soy gitano, me rechazan. Sólo con ppequeñas chapuzas ocasionales

vamos tirando...,

malamente. Parecen empeñados en que tenga que robar para alimentar a mi

familia."

La casa que ocupan (unos 40 metros cuadrados», en la colonia Molinos de Viento,

la consiguieron

merced a una gestión personal del de-¡eg a d o del Ayuntamiento. Acaban de

recibir un aviso por et que

se les amenaza con desahucio por Impago de varias cuotas mensuales (80 pesetas».

Les ofrecen ,la

oportunidad de comprarla, pero no pueden pagar el alquiler, ni la luz. cuyo

suministro les ha sido cortado

por la compañía, también por impago.

"Hice el servicio militar como todos los e s p añoles. ¿por qué no tengo también

derecho a conseguir

escuela para mis hijos y trabajo para mi?" De otra forma, la única salida es la

delincuencia.

A continuar con la leyenda de "gitano: ladrón, vago y mal e a n t e"; a

continuar por los caminos, como

los gitanos de los romances, como siempre fueron los gitanos, y nuestra sociedad

parece empeñada a

condenar a seguir siéndolo.

C. D. R.

 

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