Autor: Aradillas, Antonio. 
 Objetivo del llamado Partido Racial Demócrata. 
 Expulsar a los gitanos     
 
 Pueblo.    10/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

REPORTAJES

Objetivo del llamado Partido Racial Demócrata

RECIENTEMENTE ha vuelto a insistir la Prensa acerca de la constitución del

llamado Partido Racial

Demócrata, surgido en alguna ciudad andaluza, y cuya aspiración programática

incluye, entre otras cosas,

«la expulsión de los gitanos de España, aunque para ello se tenga que emplear la

violencia». Nosotros, en

esta ocasión, no podemos dejar de lamentar que un partido pueda tener tales

objetivos, que sea y se

intitule racial y que demencialmente se atribuya la calidad de demócrata, lo que

no deja de ser una

profanación de todo lo que tenga alguna relación con ta democracia y sus

aledaños. Si a esto se le añade

que, «aunque sea por la fuerza», pretenderán llevar a término su programa, lo

que me extraña —y

además, viva y peligrosamente— es que a estas horas no se haya producido ya la

noticia de que tal grupo

o partido, previa identificación de todos sus miembros incontrolados por la

autoridad gubernativa, no

haya sido disuelto, arrestándolos o enclaustrándolos en clínicas

psiquiátricas...

Y para charlar sobre el terna nos visita una familia de gitanos —Miguel, Alfredo

y Manuel Bizárraga—,

estando también presente Dolores Olmedo, que, aunque no es gitana. es como si lo

fuera, según

manifiesta ella misma.

—¿Qué opinión les merece el grupo o Partido Racial Demócrata, de tendencia nazi-

fascista?

—Pensamos que lo que f u n damentalmente pretenden es aprovech a r s e de las

pocas simpatías que

todavía tenemos en algunos sectores de la vida española, en beneficio de sus

propios intereses, con

absoluta falta de respeto a la persona humaría y a sus valores más elementales.

Es injusto e inmoral que

pretendan expulsarnos de España. Nosotros somos personas humanas, y no ani

males, que se pretende

expulsar de la colectividad porque algunos piensen que estor b a m o s. La

marginación a la que todavía

estamos sometidos en España se intenta ahora resolver eliminándonos de nuestro

país...

—¿Pero todavía marginados?...

—Si, todavía, a pesar de que algo se na progresado en el camino de la aceptación

y de la integración en

estos últimos años. Por poner un ejemplo, no es infrecuente que, como vendedores

ambulantes que somos

nosotros, se nos cierren las puertas de determinados hoteles —el último caso nos

ocurrió en Vitoria—, al

darse cuenta de que somos gitanos, sabiendo noostros que disponían de

habitaciones libres. Cuando algún

miembro de nuestra raza comete algún acto delictivo se le culpa a la raza y se

resalta su condición de

gitano... Hoy. que difícilmente se margina a nadie en todo el mundo, nosotros

seguimos marginados...

—¿Trabajo? ..

—No se nos ha preparado para él. No obstante, los gitanos tenemos gran capacidad

de trabajo y de

imaginación para descubrirlo. Lo que pasa es que en la actualidad hay un paro

muy grande .. Nuestro

ambiente familiar y social no ha favorecido ni nuestra preparación ni nuestro

espíritu para el trabajo. Pero

de esto no tenemos nosotros la culpa... La tienen tas autoridades, la sociedad y

la misma Iglesia...

—¿Violentos?

—Somos pacíficos por naturaleza. Los gitanos no nos prestamos a ser ni

atracadores, ni asesinos a sueldo,

ni terroristas. . Si somos rebeldes, es posiblemente porque nuestros padres

sembraron y suscitaron en

nosotros esa rebeldía a consecuencia del mal trato que a ellos y a nosotros nos

dieron no pocos españoles.

—¿Católicos?

—Católicos ciento por ciento. Y españoles. El separatismo político no cuenta

para ninguno de nosotros.

Españoles y de derechas de toda la vida, aunque ahora no sepamos si esta es una

ventaja o una desventaja.

Pero así lo reconocemos.

Me comentan con apasionamiento que, aunque reconozcan que el índice de su

laboriosidad actualmente

no resulte siempre demasiado rentable, pero que la culpa no es de ellos, sino

del abandono en que han

vivido por parte de la sociedad y de sus propios padres, «errantes y sin

civilizar hasta hace muy poco», sin

constar siquiera sus nombres en e) Registro Civil...

—¿Qué es lo que de verdad tes taita en la actualidad?

—Sobre todo, cultura. Para eso deberían existir instituciones que se tomaran en

serio y respetuosamente

.la promoción de nuestra raza, ayudándonos a que la realizáramos nosotros

mismos. El paternalismo. la

sensiblería y el folklorismo no promocionan a nadie... Tenemos cualidades

especiales para hacer muchas

tosas con belleza y con simpatía. Entre nosotros podían darse numerosos casos de

personas dedicadas a

las relaciones públicas. Nuestra raza es profundamente bella y armoniosa y

musical,

—¿La juventud?

—La juventud gitana PS acusadamente rebelde y abandona ya el complejo que tiene

nuestra raza de que

somos inferiores a los demás...

—¿Predilección por algún partido político determinado?

—Como nuestra cultura es escasa, no existe una tendencia clara hacia ninguno de

ellos. Eso si, estimamos

que en nosotros podía encontrar fuerte ayuda el partido que nos ayudara...

Parece que las tendencias

auténticamente democráticas comienzan a apuntar entre los nuestros. Nosotros

estamos deseando

incorporarnos a la sociedad, con todos sus derechos y deberes..., sin

privilegios de ninguna clase, pero sin

discriminaciones... No nos merecemos que un grupo de españoles se confabule para

expulsarnos de

España y de ello hagan bandera y programa...

La conversación resulto interesante, serena y veraz. Dolorida y triste. Molesta

e incómoda para todos.

Objetiva y realista. Les parece injusto y hasta demencia! que pueda existir

algún grupo d« jóvenes que

estén dispuestos, democráticamente, a decretar su expulsión, no escatimando para

conseguirlo ei uso cié

la fuerza. Tienen ta impresión de que un grupo así constituye una provocación

para ellos y un peligro

también par» la convivencia ciudadana... Volviéndose en contra del grupo sus

propios propósitos, ya que

quienes piensan asi, esos si cine no merecen convivir con las demás personas...

Antonio

ARADILLAS

Es inexplicable que no hayan sido identificados sus miembros por la autoridad

competente, por constituir

un atentado contra la convivencia ciudadana

 

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