Los gitanos, perseguidos. 
 Aspectos del racismo español     
 
 Diario 16.    09/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Los gitanos, perseguidos

Aspectos del racismo español

Un poeta —Félix Grande— y un cantaor flamenco —Juan el Lebrijano— han puesto en

pie un digno

empeño discográfico: relatar por medio del cante la dura y tenaz persecución de

los gitanos en este país.

Mediante el uso de una abundante documentación, y con el pensamiento dirigido a

las penosas secuelas

del racismo, ambos autores han trabajado la expresión poética hasta hacerla

entrar en el esquivo cauce del

flamenco.

El disco, titulado "Persecución", pretende despertar un interés y una

preocupación por la vida, todavía

marginada, de los gitanos.

"El propósito es más moral y civil que otra cosa —explica Félix Grande—. Antes

que realizar una

producción flamenca al uso, nuestra idea era poner de manifiesto la persistente

injusticia de un sistema

civil y de poder. En definitiva, lo que queríamos era refrescar la memoria de la

gente."

En efecto, los datos que ofrece "Persecución" son estremecedores. Desde la

pragmática firmada por los

Reyes Católicos en 1499 hasta la ley de Felipe V en 1745, que autorizaba a

perseguir a los gitanos incluso

dentro de las iglesias, se extiende una tremenda serie de disposiciones legales,

cuyo carácter es

inconfundiblemente racista. El disco se detiene en el último rey Austria, aunque

Félix Grande advierte en

un largo texto que se incluye en el disco— que hasta Carlos ni hubo un total de

104 leyes represivas

contra los gitanos. "A partir de entonces —dice—, ya no hay nada escrito, pero

es obvio que la

persecución continúa."

En líneas generales, este disco no se aparta mucho del espectáculo "Camelamos

naquerar", que el año

pasado montaron el bailarín Mario Maya y el poeta José Heredia Maya. De hecho,

aquella pieza también

se fundamentaba en los testos legales anti gitanos. Lo que hace distinta a esta

grabación es, naturalmente,

la voz de Juan el Lebrijano y la memoria poderosa transmitida por su raza. Los

tientos, los tangos, la

seguiriya, la soleá, se evaden así de la razón cotidiana para cobrar un

autorizado aliento histórico.

El destierro en galeras, las penalidades en las minas de Almadén, las

mutilaciones, los castigos y la

muerte no aparasen sólo como esquinas de una biografía, sino corno las duras

vértebras del maltrecho

esqueleto gitano.

 

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