Autor: Bardón, Diego. 
 Diputado calé y no monárquico. 
 Ramírez Heredia: Orgullo de raza     
 
 Diario 16.    29/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 29. 

Diputado "calé" y no monárquico

Ramírez Heredia: Orgullo de raza

Diego Bardón

MADRID, 28 (D16)-"Yo, aunque respeto profundamente la institución, no soy

monárquico", manifestó a

D16 el diputado de UCD Juan de Dios Ramírez Heredia, "el calé de las Cortes",

gaditano, treinta y cinco

años y profesional de los medios de información.

"Nadie —añadió— me educó para ser monárquico, pero, a pesar de todo, me quito el

sombrero ante el

Rey Don Juan Carlos, que es, sin duda, el verdadero motor del cambio."

"Como gitano, pienso que la democracia es la única fórmula válida para

solucionar nuestra problemática,

sin autoritarismos y sin paternalismos. Por razón de Justicia, no de caridad

trasnochada, los gitanos

queremos lo que nos pertenece, por seres humanos y por ciudadanos españoles.

Nosotros también

tenemos nuestra palabrita en el Juego democrático."

Gitano de UCD

Sobre su filiación ucedis-la, dijo: "No ha de identificarse con mi condición de

gitano. Mi opción personal

no implica para nada a la comunidad gitana española. Quiero que quede muy

claro."

Le hace gracia que se hable de él como político y piensa que "la gestión de

Suftrea habla merecido el voto

de confianza de buena parte de la población española que quería la democracia.

Sólo él, desde dentro,

podía desatar lo que el general Franco había dejado "atado y bien atado".

"La dictadura —añadió— había creado un clima de miedo en el país a todo lo que

fuera contrario al

régimen. Presentí que sólo una opción como la que encabezaba Suárez podía

ofrecer garantías para el

tránsito en paz, de un régimen autocrático y desnaturalizado, a un sistema de

democracia sin adjetivos."

Los comunistas

Juan de Dios, por encima de todo, quiere ser sincero consigo mismo. Así lo

demostró el pasado día 13, al

votar favorablemente a los comunistas. "Actué en conciencia. La misma razón

sincera que me llevó a

confiar en Suárez, me hizo apoyar la propuesta del PCE."

"Salvo la indisciplinada zapatiesta que organizó el otro día Tamames en el

Pleno, lo que han dicho Hasta

ahora los comunistas en el Parlamento me parece lo más razonable, lógico y

coherente que he oído hasta

hoy. Y conste que no soy comunista."

Este "calé", que estudió bachillerato en su ciudad natal, Puerto Real, donde

también ejerció como

maestro, vive ahora en Barcelona, donde es director de una escuela de formación

profesional dedicada a

disminuidos físicos y trabaja en RTVE desde hace ocho años.

Catalunya y Andalucía

Aunque su política "sólo ha tenido un nombre, Andalucía", han sido los votos de

los catalanes los que le

han llevado al Parlamento. "Esto —dijo a D16— se lo debo a Catalunya, esa tierra

hospitalaria y generosa

donde tantos andaluces hemos ido a parar. La defiendo porque lia estado siempre

a la vanguardia de todos

los movimientos sociales y culturales. Y quiero para mi tierra lo mismo que

quiere y exige Catalunya."

"Con los catalanes —añadió— se ha hecho un estrago histórico al pisotear su

cultura y negarle su

identidad de pueblo diferenciado. Ahora, Catalunya resurge de sus cenizas, tras

haber sufrido y luchado."

"Andalucía también se lia visto descapitalizada de su mayor riqueza, sus

hombres, que hemos tenido que

emigrar obligados. No por las Izquierdas, sino por un régimen centralista al que

ha hecho el Juego el

capitalismo español, a costa del hambre, el paro y la miseria de millones de

andaluces."

A Juan de Dios Ramírez Heredia. indudablemente, le duele su Andalucía y asegura

que "los andaluces

que vivimos en estas tierras catalanas queremos ser libres, dueños de nuestra

riqueza o de nuestra hambre.

Queremos, en definitiva, ser libres en una Andalucía libre de la explotación

capitalista y solidaria con el

resto de ¡as regiones y nacionalidades de España".

Juan de Dios habla de la consolida c i ó n democrática, del bache económico que

es preciso superar, de la

promulgación de la Constitución y de las nuevas elecciones generales, "que

ofrezcan al pueblo la imagen

de una Cámara con unos grupos parlamentarios más homogéneos e, ideológicamente,

más coherentes".

Los gitanos

Pero el político, elegante y descorbatado, asume sobre todo su condición de

gitano. Es, como sus

compañeros de raza, "muy supersticioso". Estos son los hechos: "Todas mis

gestiones personales saldrían

mal paradas si, por ejemplo, la primera persona que me encuentro por ia mañana,

al salir de casa, es un

ciu-a. Por el contrario, todo me saldría a pedir de boca si es una monja."

"El abstencionismo gitano, en las pasadas elecciones, creo que fue total. Esta

comunidad —que por otra

parte ha perdido la fe en 5a gestión pública de los "payos"— ha estado

despolitizada, como la mayoría de

los españoles. Nos cuesta mucho creer en las promesas de quienes tan sólo, hasta

ahora, se han ocupado

de nosotros para aplaudirnos cuando hemos salido artistas, o para desconocernos

cuando nos hemos

muerto de hambre en los suburbios de las grandes ciudades."

Cuatrocientos mil

"La política —añadió— e», para buena parte de los gitanos españoles, cosa de

"payos". Y llevan razón.

Nunca se ha tenido en cuenta a una población de 400.000 personas. La política

del gitano, ¡y no puede ser

otra!, es la del pan nuestro de cada día. Ahí ea donde nace nuestra

responsabilidad, en hacer ver a nuestro

pueblo, respetando sU libertad, quiénes son los que de verdad —y no por

oportunismo electorero— van a

hacer posible la Justicia y la libertad."

"N o s otros los gitanos" y "Vida gitana", dos libros de Juan de Dios Ramírez

Heredia, recogen la

problemática de esta comunidad. "Nosotros somos un pueblo con una cultura

peculiar, con un idioma el

caló o Romaní— que es hablado por doce millones de personas, con unas costumbres

y tradiciones

peculiares, un folklore y, en fin, todas tea Manifestaciones ´que conforman

histórica y científicamente una

cultura."

Amor a la libertad

Para este "calé" ucedista. " los gitanos son como todo eí mundo. Somos hombres y

mujeres que hemos

rendido culto siempre a lo que la sociedad españolo, ha desconocido durante

cuarenta años —y que

nosotros too hemos querido perder Jamás—: el amor a la libertad",

"La fama de vagos, de mentirosos y ladrones que pesa sobre nosotros, forma parte

de la leyenda negra

que nos margina. Las virtudes y los defectos no son patrimonio de ningún pueblo

en exclusiva. Son

patrimonio de la humanidad. Nadie es bueno o malo por razón de su pertenencia a

una raza o pueblo

diferenciado. Lo que ocurre es que los gitanos somos como la mala conciencia del

"payo". Y la verdad es

que le va bien a esta sociedad c a p i t alista nuestra que existamos gitanos y

marginados, en los que se

pueden descargar todas las culpas."

Las verdades

"Pero ya va siendo hora --continúa Ramírez Heredia— de que se digan jas

verdades. Puede que los

gitanos robemos una gallina para subsistir. El gitano roba, ´ con sus manos

negras, un trozo de pan para

sus hijos. Nada mas. Por él contrario, hay quien roba, y lo hace con guante

blanco, miles y millones de

pesetas, engañando y explotando al pueblo, y nadie se mete con él. La diferencia

íestá en que, mientras el

primera es llevado a la cárcel, el segundo es saludado reverentemente por «na

sociedad tan corrompida

como él."

"No «e puede hablar á´e libertad en plano de Igualdad, mientras todos los

gitanos españoles no tengamos

una vivienda digna, un trabajo cualificado y un derecho real —y no teórico— a la

educación de nuestros

hijos. Todo lo demás no dejan de ser preciosos sermones."

 

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