Autor: Conde, Perfecto. 
 La casa de la Pardo Bazán fue donada a Franco en 1938. 
 La Asamblea Popular Galega reivindica el pazo de Meirás     
 
 El País.    12/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Iniciativas de Cultura Popular, movimiento promovido por la Asamblea Popular

Galega, lanzó la idea. «Que se devuelva el pazo de Meirás al patrimonio popular

de los gallegos», dijeron sus

portavoces hace pocos días.

¡Ocurrírsele a alguien que la señora de Meirás tenga que devolver lo que con

mucho gusto regaló Galicia al Caudillo!, exclamó un franquista de La Coruña al

ser consultado por EL PAÍS. Son dos planteamientos distintos sobre una cuestión

que ha comenzado a ser discutida. Perfecto Conde lo cuenta en esta crónica.

La casa de la Pardo Bazán fue donada a Franco en 1938.

La Asamblea Popular Galega reivindica el pazo de Meirás.

El pazo de Meirás está situado en el centro mismo de la comarca coruñesa de As

Marinas, en el municipio de Sada y a quince kilómetros de la capital provincial.

Fue fundado como fortaleza, a finales del siglo XVI, por Ruy de Mondego y por el

mayorazgo de Pedro Patiño de Bergondo. Durante la Guerra de la Independencia, el

ejército invasor de Napoleón arrasó lo que aún se conservaba de la antigua

construcción, al parecer, como castigo a su dueño por haber luchado al lado de

Fernando VII.

Doña Amalia de Ruiz-Figueroa y Somoza lo reconstruyó y le dio el título de

Granja de Meirás, denominación que utilizaría también su posterior propietaria,

la condesa de Pardo Bazán, tal como aparece en la carta que dirigió el 14 de

septiembre de 1894 a Manuel Murguía, archivada actualmente en la Real Academia

Gallega. A la célebre escritora le gustaba su heredad y allí escribió; era el

lugar donde sentía «más de continuo la fiebre de la creación artística». En una

de las tres torres de que consta el palacio, en la bautizada con el nombre de La

Quimera, tuvo su lugar de trabajo y una importante biblioteca en los que pasó

largas temporadas veraniegas y escribió buena parte de su producción literaria.

A la muerte de Emilia Pardo Bazán, el pazo pasó a la propiedad de su hijo Jaime,

que apenas visitaba el lugar y, a su fallecimiento, en 1936, la heredad cayó en

ostensible abandono. Pasó entonces a pertenecer a la esposa del general

Cavalcanti que, animada por su nuera, la condesa de Torre Cela, pensó en donar

la finca a la Compañía de Jesús. Era el año 1938 y, desde la Galicia que no

había sufrido prácticamente el campo de batalla en su territorio, pero sí los

«paseos» y fusilamientos, un coruñés de pro, Pedro Barrié de la Maza, al que

Franco elevaría más tarde a la nobleza con el título de conde de Penosa,

promovió la idea de regalar el pazo al caudillo triunfante.

Una comisión (además de Barrié de la Maza figuraban en ella Fernando Alvarez de

Sotomayor, Alfonso Molina, José Luis Bugallal, José María Rivero de Aguilar,

Jacobo López Rúa, Joaquín arcia Goyanes, José Casteleiro Várela y José María

Marchesi) negoció la compra de la finca, adquiriéndola en 400.000 pesetas. En la

Diputación Provincial de La Coruña se conserva el pergamino en el que se hizo la

donación. La lectura de su texto puede sorprender a quienes piensen que el

tiempo pasa pronto. Dice así: «El día 28 de marzo de nuestro Segundo Año

Triunfal del Señor de Mil Novecientos Treinta y Ocho, la ciudad y provincia de

La Coruña hicieron la ofrenda-donación de las Torres de Meirás, al fundador del

Nuevo Imperio, Jefe del Estado, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de

España, Francisco Franco Bahamonde.»

«Galicia, que le vio nacer, que oyó su voz el 18 de Julio, que le ofreció la

sangre de sus hijos y el tesoro de sus entrañas, que le siguió por el camino del

triunfo de la Unidad, Grandeza y Libertad de la Patria, asocia en esta fecha,

para siempre, el nombre de Franco a su solar, en tierras del Señor San Yago,

como una gloria más que añadir a su historia.»

Meses más tarde, al desplazarse Franco a Santiago para ganar el jubileo con

motivo del Año Santo, el 5 de diciembre de 1938, recibía las llaves del pazo y

el pergamino donante. El nuevo dueño de Meirás dicen que fue parco en palabras

en aquella ocasión y que se limitó a decir: «Acepto gustoso, especialmente

porque se trata de un obsequio de mis paisanos.» Según la versión oficial dada

entonces, el importe del regalo fue recaudado mediante la cuestación popular,

que puso en marcha la comisión antes dicha y se llevó a cabo de manera

voluntaria. Otras versiones, nunca confirmadas, pero sí muy extendidas, aseguran

que la colecta fue marcada por el Ayuntamiento de La Coruña según el líquido

imponible de cada.

Vale 150 millones

La finca que hoy posee la señora de Meirás tiene, alrededor del pazo, unas diez

hectáreas de terreno cubiertas de vegetación y de instalaciones señoriales.

Hasta hace pocos meses, tenía como base imponible para pagar la contribución

4.740 pesetas, por cuyo valor cotizaba 1.560 pesetas al año en fracciones

semestrales. Actualmente paga algo más de 300.000 pesetas anuales.

Su valor real resulta difícil de calcular. El periodista coruñés Luis Pita lo

situó, hace más de un año, y después de consultar los medios inmobiliarios de La

Coruña, en cien millones de pesetas contando el valor del suelo, las plantas

edificadas y las instalaciones deportivas. Las opiniones recogidas recientemente

por EL PAÍS coinciden en señalar que hoy esta cantidad es sensiblemente bajá, y

que un precio real, si fuera posible encontrar comprador para una propiedad de

estas características, rondaría los 150 millones por lo menos. Lo difícil seria,

en opinión de los inmobiliarios, dar salida a una finca como esta, si se

planteara. Después de todo, se trata de un castillo del siglo XVI restaurado y

convertido en residencia de jefe de Estado.

En él pasó Franco todos los veranos de su mandato y en sus salones se celebraron

importantes Consejos de Ministros. El pazo es hoy la herencia de más valor que

se le conoce oficialmente a su viuda.

 

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