Publicada la versión castellana de Xente ao lonxe, de Blanco-Amor     
 
 Informaciones.    02/08/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Publicada la versión castellana de «Xente ao lonxe», de Blanco-Amor

MADRID, 2 (INFORMACIONES).

AQUELLA gente...>>, la versión castellana de «Xente ao lonxe», (Galaxia, Vigo,

1972), en traducción de su propio autor, Eduardo Blanco-Amor, acaba de ser

publicada por Seix-Barral.

Con >>Aquella gente...», la parte novelística más importante de este escritor

gallego (Orense, 1900) ha sido traducida —siempre por el propio Blanco Amor— al

castellano. Así, «A esmorga» («La parranda», Júcar, 1947), «Os biosbardos»

(>>Las musarañas», Euros, 1975).

Blanco-Amor, que a los diecinueve años emigró a la Argentina, empezó a colaborar

—continuando hasta hoy— en ((La Nación», de Buenos Aires, en 1925. Durante tres

años -1933-1936— fue corresponsal de este diario argentino en España, en donde

trabó relación son Lorca, Alberti, con la generación de la revista ¡(Cruz y

Raya». Sobre este período, años más tarde, Blanco-Amor decía: «Fueron los tres

años más problemáticos de la historia de España.»

Como escritor empezó en e) campo de la poesía con sus «Romances galegos» (1928).

Fue novelista tardío, pues hasta 1948 no escribió su primera novela, ¡(La

cátedra] y el niño», obra, en palabras de su autor, >>muy proustiana».

A continuación iría publicando sus novelas más importantes, ya citadas, en

gallego. Sobre su actividad literaria, Blanco Amor opinaba: «Yo pertenezco a una

generación que se propuso hacer del gallego una lengua apta para la narrativa.»

A comienzos de los años sesenta presentó al premio Nadal su novela, que luego

pasaría inadvertida, «Los miedos». Eduardo Blanco Amor, sobre «Aquella gente...»

ha escrito en el prólogo a la versión castellana: ((En esta novela no hay tipos,

ni prototipos, ni arquetipos: lo que hay son hombres, mujeres y niños, seres

reales o potenciales, aunque no documentales, que van y vienen no de un esquema

a otro, sino de una vivencia a otra, traídos aquí a cuento, pero sin pedirles

cuentas.»

 

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