Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   Varias empresas gallegas permanecen abiertas gracias a la subvención estatal     
 
 Ya.    20/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

NACIONAL

20-IV-77

Escribe Augusto Assía

VARIAS EMPRESAS GALLEGAS PERMANECEN ABIERTAS GRACIAS A LA SUBVENCIÓN ESTATAL

Los sindicatos oficiales y las Comisiones Obreras, dos monopolios sofocantes

para las organizaciones sindicóles gallegas • Producir un litro de leche

cuesta más en Galicia que en ninguna otro región de España.

Este es el segundo de tres artículos sobre los efectos de la libertad en

Gálicia.

UNO de los efectos buenos que la libertad ha encontrado en Galicia es la

aparición, cada una con sus características, de las distintas organizaciones

sindicales, que hasta hasta ahora habían vivido sofocadas bajo dos monopolios

igualmente esterilizantes: el monopolio de los sindicatos oficíales, por un

lado, y, por el otra, el de las Comisiones Obreras, este último obediente o la

tiranía del comunismo y el primero a la de las oligarquías. Puede parecer

irónico, pero quiza no lo sea tanto que los dos monopolios sindicales, el del

Estado y el del comunismo, hayan desaparecido en Galicia simultáneamente, para

dejar que, de entre los escombros de los dos, volvieran a surgir las auténticas

y naturales fuerzas obreras a través de la UGT y la CNT, asi como una

organización propiamente comunista y otra católica.

Indudablemente la negociación de los conflictos obreros y sociales va a ser,

desde ahora, mucho más auténtica, mucho más parecida a la de Europa y mucho

menos a la de los países totalitarios. Los patronos, como los obreros, sabrán

desde ahora, cua saben en Francia, en Italia o en Alemania, con quién negocian,

cuál es la ideología de la parte contraría y cuáles los intereses que defiende,

factores hasta ahora todos ellos secretos.

Es posible que el beneficio tarde algún tiempo en verse, pero la libertad

sindical es curiosamente una de las primeras ventajas que, el menos en Galicia.,

ha arrojado ya al agora la Monarquía democrática. Es, al mismo tiempo, una de

las más esperanzadoras.

Lo que ha ocurrido con los sindicatos es lo mismo, pero a la inversa, de lo que

tiene que ocurrir con los partidos politicos.

REAGRUPACION DE PARTIDOS

Para llegar a una situación política en la que la negociación adquiera

coherencia, los partidos lo primero que tienen que hacer, probablemente, es

someterse a una profunda reagrupación, donde el actual guirigay se decante en

tres, cuatro (o, como mucho, cinco) agrupaciones que respondan a ideologías más

o menos coherentes y más o menos coherentes intereses, en vea de a una ilimitada

gama de ambiciones y fantasías. Con intereses e ideologías es mucho más fácil

entenderse que con fantasías y ambiciones.

Sin una represión intolerable no podría evitarse que en Galicia exista un

Partido Comunista, pero pero otro propósito que uno demencial puede producir

seis u ocho, y entre ellos algunos que se compaginan tan poco con el carácter

gallego y nuestra historia como el GRAPO? ¡Cómo se explica que una aspiración

tan precisa y clara como la automática esté proyectándose en por lo menos otros

seis u ocho partidos que todo lo que hacen es confundirla y desmenuzarla?

Para que en los partidos políticos se produzca la clarificación que se ha

abierto paso en los sindicatos quisa sea preciso que antes tengan lugar las

elecciones, en las que, por lo que se refiere a Galicia, desde luego, va a haber

más náufragos que otra cosa.

En toda predicción hay siempre un riesgo y en toda predicción electoral hay

varios, pero el que uno corre asumiendo que de los quince o veinte partidos que

van a entrar en las urnas apenas si emergerán con vida más de cuatro o cinco, es

poco. Excepto a Alianza Popular, y sobre todo si Suárez aparece por fin

dirigiéndolo o encabezándolo, al centro, así como tal ves los cristiano-

demócratas, yo, en mi comarca, es poco el porvenir electoral que le presagio al

resto de los partidos, mientras mi comarca es poco distinta de las otras

gallegas y mientras Galicia todavía es un país preponderantemente comarcal y

rural.

En Vigo o en El Ferrol, el Partido Comunista, animado por su nueva táctica y

conducido por don Santiago Alvarez, un campesino especialmente hábil y conocedor

del país, podrá obtener algunos votos más de los que se espera. Cualquier otra

sorpresa no parece demasiado probable.

EXTREMISMOS TAN EXTREMISTAS

En este sentido ha sido una suerte que haya tantos extremismos y que los

extremismos sean tan extremistas que, para ellos, unas elecciones no puedan

resultar sino un Jordán. No hay mal que por bien no venga, y desde luego, no

puede caber duda de que de las elecciones las fuerzas políticas gallegas no

podrán salir sino clarificadas y consolidadas, como las fuerzas sindicales han

salido ya consolidadas y clarificadas de primeras refriegas sociales verdaderas

y libres. Un gran proceso de europeización se anuncia entre las dos cosas.

La cuestión con que amenazará Galicia el 16 de junio consiste en descubrir cómo

con

partidos políticos no sólo libres y sindicatos natúrales nos va a los gallegos a

ser posible manejar y someter a armonía un sistema económico artificioso cual el

que nos han dejado en herencia los cuarenta años. No pocos de sus apasionados

detractores, muchos de los cuales son los mismos que fueron antes sus no menos

apasionados aduladores, de lo que acusan ahora al franquismo es de no haber

dedicado a Galicia bastante atención y haber invertido en Galicia bastante

dinero; dos reproches que, en mi opinión, son ambos igualmente falsos. Franco

gastó en Galicia mucho dinero, pero más, y le dedicó mucha átencioni, pero

equivocada.

El resultado está a la vísta. y consiste en una panoplia de obras públicas

desmesuradas, una industria que sólo puede vivir de que la sostenga el INI. y

una agricultura en la que cuesta producir un litro de leche mucho más que en

ninguna otra región de Europa. Bajo una organización sindical libre y auténtica

y un concierto de partidos políticos no sólo libres auténticos, sino

representantes verdaderos de los intereses del pueblo, ¡cuál pede ser el futuro

de una agricultura en la que la Administración pública lleva años alimentando la

especulación, una industria que, como la Calvo Sótelo de abonos, los astilleros

Astano. Bazan o Barreras, la fábrica de loza Alvarez o tantas otras, sólo pueden

permanecer abiertas mientras estén subvencionadas por el Estado. ¡Qué es lo que

va a pasar con la producción agrícola más cara de Europa o con la pesca más

atenazada si las fuerzas naturales de la sociedad entran en ¡unción y, como en

el resto de Europa, los intereses auténticos del país no van a poder seguir

sirviendo a los intereses europeos? He ahí la gran cuestión.

La gran cuestión es si una Galicia que produce muy caro y muy poco, habituada a

vivir del dinero procedente de los obreros en Europa, de la sopa boba de la

Seguridad Social y de la munificencia, a lo loco, del erario público, puede

encontrar los recursos anímicos para afrontar la nueva situación y someterla a

una discusión seria, profunda y patriótica. El franquismo hizo cosas buenas y

cosas malas, pero nunca permitió, ni sobre unas ni sobre otras, la discusión, y

la discusión va a ser ahora la prueba del ácido. Para que aparezca la discusión,

todo indica que antes ha de desaparecer el guirigay, y ésta es la tarea de las

elecciones.

Augusto ASSIA

 

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