Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   A Galicia le sienta mal la democracia     
 
 Ya.    19/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

NACIONAL

19-IV-77

Escribe Augusto Assía

A GALICIA LE SIENTA MAL LA DEMOCRACIA

Nueve de coda diez gallegos se preguntan qué es lo que posa a su alrededor • En

la Universidad de Santiago no dejan hablar a Gil-Robles • Desde poco antes de la

muerte de Franco no cesan los conflictos sociales.

"Este es el primero de una serie de artículos en los que Augusto Assía analiza

la inquietante actitud con que Galicia ha recibido el restablecimiento de la

democracia."

Que pasa en Galicia ?¡Como la muerte al personaje de Delibes, le sienta mal a

Galicia la democracia, por la reconquista de la cual tantos gallegos hemos hecho

todo lo que podíamos durante tantos años de oscuridad? ¿Se le ha subido a la

cabeza la democracia a algunos jóvenes y otros no tan jóvenes gallegos, que se

la encontraron como una dádiva al otro día de la muerte de Franco ? ¿ Todo lo

que, al parecer, se les ocurre hacer ahora con ella es destruirla? Bertrand

Russell lo dijo ya: "Cuando no se gana con sacrificios, la democracia corre el

peligro de que se la derroche con insensateces." ¿Es a manos de la insensatez

adonde la democracia, tan esperada, ha ido a parar cuando, por fin, parecía, ya

lograda en nuestra sufrida y probada tierra?

¿Vamos ahora en Galicia a saltar de la sartén al fuego y de una dictadura mala a

otra peor, derrochando la primera ocasión que desde hace exactamente cien años,

se nos ofrece no sólo para sentar seriamente las bases entre nosotros de una

convivencia a la europea, sino de una relación equitativa, a la democrática, con

los otros españoles ?

No soy yo solo quien se hace las anteriores preguntas. Se las hacen nueve de

cada diez gallegos, incapaces de desentrañar qué es lo que pasa a su alrededor,

y por qué gentes que políticamente, han tenido más bien fama de estólidas,

indiferentes y sensatas (demasiado sensatas, demasiado indiferentes y demasiado

estólidos), ahora, y sin que se sepa la causa, cuando les dan por primera vez la

libertad todo lo que saben hacer es crucificarla,.

SANTIAGO, AJENA A LA LUCHA POLÍTICA

DE las universidades españolas, muy pocas, si alguna, te han mantenido durante

toda la dictadura más ajena a la lucha política que la de Santiago de

Compórtela. ¿Pero qué hace ahora la Universidad de Santiago ? Ahora le impide

hablar en una de sus aulas a don José María Gil-Robles. Nada menos que a don

José María Gil-Robles.

¿Qué es lo que hay que ser, políticamente, para que los estudiantes no le priven

de la palabra a un profesor español en la Universidad de Santiago, donde tantos

años no ha habido más que la inedia palabra de la derecha ? ¿Va a ser sustituida

la media palabra de la derecha por la media palabra de la izquierda después que

el monopolio político se ha descompuesto en una grillera ácrata que domina a

través de las viejas calles de la vieja ciudad, sobre las que la única idea

común que ha prevalecido todos estos meses es la intolerancia de cada grupo para

con el otro?

Aunque la ilustra una larga veta humanista alimentada por el acervo que del

pensamiento enciclopedista se atesora como quizá en ninguna otra española, en su

biblioteca, la Universidad de Santiago no puede decirse que haya sido una

universidad liberal. Tampoco puede negarse el profundo liberalismo de una

cultura en la que los canónigos de la catedral y los profesores ateos han

compartido siempre las mismas tertulias, y Amor Naveiro iba todos los días al

cenáculo que iba don Roberto Novoa Santos. García Sabell paseaba con Guerra

Campos no hace más que unos años.

Esto no sería mucho. Era bastante más de lo que hay hoy, después de un año en el

que la libertad ha campado por sus respetos alrededor del alma máter gallega.

El de la Universidad, con ser para, el que vive a la orilla de Santiago el más

cercano, aparte del más tumultuoso, no es el más inquietante de los problemas

que la libertad dada por la Monarquía ha desencadenado en Galicia. Después de

todo, que los estudiantes dejen de ser estudiantes no es más que una cuestión de

tiempo, y al hacerse médicos, boticarios o abogados lo más fácil es que las

perspectivas de la generación actual no cambien menos que han cambiado las de

las anteriores.

El que la protesta de As Encrobas ha revelado, así como el que está fraguándose

todo a lo largo y ancho de la autopista del Atlántico, desde El Ferrol a Vigo, y

sobre todo los que han dado ya al traste con empresas como la Maderera

Peninsular, amén de otras numerosas serradurías o fábricas de conservas,

mientras dos de las más importantes fábricas del país, la de porcelana de Moisés

Alrarez y la de Construcciones Navales de Barreras, han tenido, para evitar la

quiebra, que ser absorbidas por el INÍ. Son fenómenos mucho más importantes que

el de la Universidad y el de los estudiantes. Si se les añade la lucha que está

haciendo cada vez más complicada y difícil la un de por sí difícil y complicada

vida de los dos grandes astilleros de El Ferrol, Bazan y Astano, el porvenir no

podía ser más alarmante.

EL CONFLICTO QUE NO CESA

COMO Barreras y como Alvares:, Astano, uno de los mayores astilleros de Europa,

hubo de ser salvado por el INI cuando, poco antes de la muerte del general

Franco, estaba lia con el agua al cuello. Desde entonces los conflictos no han

cesado apenas ni un solo momento, y aunque muchos de ellos puedan obedecer, y

sin duda obedecen, a motivos laborales y razonables, seria exagerado afirmar que

obedezcan

todos y que muchos no hayan sido, especialmente en los últimos tiempos, sino

puras maniobras políticas o complicadas luchas internas entre los tres

sindicatos, las Comisiones Obreras, la ÜGT y la CNT, en una rivalidad mucho

tiempo oculta y que sólo ahora ha eruptado al exterior.

Los posibles cambios que la erupción de la lucha entre sindicatos, donde se

reproduce o los cuarenta años la refriega entre anarquistas, comunistas y

socialistas, no son fáciles de prever, por ahora, pero es muy posible que en su

seno se escondan algunas de las grandes potencialidades que indudablemente

ofrece el país, aunque hasta ahora hayan permanecido ocultas, hacia la sociedad

pluripartidista y libre.

Cuando varios sindicatos se baten el cobre unos contra otros, paralelamente a

los partidos, y en confrontación con la diversidad empresarial, un nuevo

equilibrio, sin artilugios dictatoriales, puede abrirse paso otra vez a las

puertas de la vida gallega. Entre tanto, hay que tener en cuenta que las huelgas

políticas, al lado de la agitación ácrata y demagógica, el efecto que de verdad

han conseguido hasta ahora es eI de la disminución de la demanda de mano de

obra, con la aceleración del paro, lo cual, si ha tenido una consecuencia clara,

es la de que otra vez la presión emigratoria se haga incontenible.

La libertad de los últimos meses ha contribuido, por otro lado, a acelerar, en

vez de a rectificarlos, los efectos ya viejos de la desastrosa política agraria

mantenida a todo lo largo de los cuarenta últimos años por la dictadura, la cual

ha invertido miles de millones en hacer una agricultura y una ganadería que

ahora son insostenibles y constituyen una carga para la economía gallega y la

española, en ves de una fuente de riqueza.

Sólo la semana pasada han sido anunciadas a la venta por una explotación montada

con la ayuda de la "acción concertada" 120 vacas frisónos "en plena producción"—

según la descripción del anuncio en "La Voz de Galicia"—, en otras de tantas

liquidaciones en las que Galicia ve ahora todos los días deshacerse una de sus

grandes ilusiones, y el Ministerio de Agricultura venírsele abajo ti castillo de

naipes en que gastó, a lo loco, miles de millones.

Pero ésta es otra historia, la historia de cómo la munificencia del Ministerio

de Agricultura, llevada a cabo con tesón digno de mejor causa, durante la

dictadura, ha venido a subrayar y ayudar la causa de la. agitación social y le

pone espuelas a la protesta contra As Enorobas, contra la autopista, contra las

industrias, contra la tolerancia entre los gallegos y de los gallegos con los

otros españoles, merece capitulo aparte.

Augusto ASSIA

 

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