Autor: Caparrós, Luis. 
 Galicia. 
 Feministas gallegas     
 
 Arriba.    22/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

FEMINISTAS GALEGAS

LA palabra matriarcado tiene muchas connotaciones galaicas, aunque ello sea por

estas latitudes un hecho histórico más fundamentado en los imperativos

tradicionales del vivir familiar en Galicia, con el enorme desarraigo masculino

que la emigración provoca en los hogares, que en circunstancias de otra clase

como las que han marcado históricamente los predominios jerárquicos de la mujer

en determinado tipo de sociedades.

En Galicia es muy antiguo aquello de que mande lo mujer, por no estar presente

el hombre para hacerlo. No ha habido, pues, voluntad de dominio, sino necesidad

imperiosa por parte de ellas para asumir la tutela responsable de los hijos, de

la hacienda, del cotidiano trabajo sobre una tierra donde es familiar la estampa

de la mujer doblada sobre los surcos mientras sus maridos se ganan la vida en la

Américas, ayer; en la Europa del desarrollo, hoy.

Pero este matiz matriarcal es ajeno a las incitaciones políticas últimas, que en

lo que se refiera

al actualísimo tema de la emancipación femenina ha sido acogida en forma de

protesta y demanda coincidente con los muchos movimientos políticos en

circulación.

Las mujeres que acaudillan ésta movimiento, sin embargo, se siguen quejando de

discriminación. Incluso, por aquellos partidos de izquierda que postulan una

ideología sin discriminaciones, pero que a la hora de la verdad hancen sus

mítines, lanzan su propaganda, pregonan sus consignas, manteniendo la

marginacíón de la mujer como si de un tema secundario se tratara.

Con enorme torpeza, por otra parte, si las estadísticas no mienten al anunciar

que las elecciones serán decididas, en última instancia, por el mayoritario voto

femenino, con lo que olvidarse de ellas al excluir sus reivindicaciones de la

programación puesta en los escaparates de la campaña electoral. es renunciar a

unos votos fundamentales.

En Galicia la cosa ha tomado cuerpo activo y dinámico a través de una asociación

aún no legalizada, pero ya actuante, como es la «Asociación Galega da

Muller»,una de cuyas dirigentes se ha quejado del mero tratamiento teórico que

los partidarios dan a la problemática que las constituye, ofreciéndoles un

protagonismo simplemente aparente. «La mayor porte de ellos —acaba de declarar

una de las directivas de la Asociación— no han tenido en cuenta a la mujer. Es

más, lo que están haciendo de cara a las eleciones es utilizar unas tópicas

reivindicaciones femeninas (aborto, anticonceptivos, divorcio, adulterio, etc.),

cuando nosotras pensamos que esas son reivindicaciones presentadas en su mayor

parte por hombres, sin que haya participado en su elaboración la mujer y

carecen, por tanto, de un verdadero enfoque feminista.>>

La Asociación Galega da Muller» se formó hace un año en Galicia y se define como

una organización autónoma en la que no participan los hombres y que se quiere

considerar independiente de cualquier partido político integrándose por

trabajadoras, estudiantes y amas de casa.

Sus objetivos parecen claros: alcanzar un profundo cambio de estructuras

sociales para conseguir que desaparezca todo tipo de opresión y explotación de

la mujer por el hombre.

«Somos conscientes de que estamos oprimidas y de que hay una discriminación

precisamente porque somos mujeres. Especialmente oprimidas si trabajamos fuera

de casa, porque la opresión se produce entonces por partida doble.»

De cara a las elecciones, ellas dudan de su autenticidad, ya que no han sido

legalizadas las asociaciones feministas que lo habían solicitado y ante tal

situación lo campaña que preparan consista en extender entre todas las mujeres

una concepción real y revolucionaria del feminismo mediante la exigencia de

total igualdad entre los sexos, patria potestad compartida, administración de

ganaciales, coeducación a todos los niveles, formación profesional y trabajo en

igualdad de condiciones con el hombre, etc.

Así es el planteamiento cuando las feministas se preparan, de cara a las

elecciones, para hacer su propia campaña.

Luis CAPARROS

(La Coruña)

 

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