Autor: Caparrós, Luis. 
 Galicia. 
 El arreglo en As Encrobas     
 
 Arriba.    24/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL ARREGLO EN AS ENCROBAS

POR una de eses extrañas y curiosas circunstancias que condicionan el valor de

lo noticiable, haciendo que determinadas cosas merezcan un interés y una

dedicación informativa a veces desorbitada, en contraste con otros hechos que

parece deberían tener más resonante tratamiento de¡ que con frecuencia se le

proporciona, una noticia gallega que en su día mereció la atención de todos, con

desplazamiento de numerosos enviados especiales de diarios y semanarios, tuvo

ese carácter de acontecimiento de larga repercusión en titulares, fotografías y

crónicas, mientras era conflicto problema y en cambio apenas ha tenido la más

mínima dedicación en el todavía más Importante momento en que todo se ha

resuelto con arreglo de las partes en litigio, tras una larga, penosa y difícil

negociación, que ha supuesto cuatro meses de reuniones, discusiones y

mediaciones.

Nos referimos en la inicial alusión al debatido problema de As Enerabas, ese

valle coruñés donde una empresa eléctrica adquirió la concesión de un importante

yacimiento de lignito que garantizaba el abastecimiento energético para una

central térmica que allí se construye con este motivo, cuya empresa se encontró

con el Insoluble problema de la ocupación de las correspondientes tierras

necesarias para esta explotación, por mucho que todo siguiera los legales pasos

de la declaración de urgencia para la ocupación de los terrenos, en función del

servicio de ahorro de divisas de la nación que te suponía la puesta en servicio

de esta central de producción de energía eléctrica no alimentada con el carísimo

fuel-oil, cuya importación todos pagamos de alguna manera en beneficio de los

monopolizadores señores de la OPEP, con las llaves energéticas del mundo en los

bolsillos de sus chaquetas o sus chilabas.

La oposición de los vecinos de As Encrobas a la ocupación de las tierras

expropiadas se vio favorecida por las circunstancias políticas de un momento en

el que, desde cierta oposición, incluso se les alentaba a un enfrentamiento con

las propias fuerzas del orden público, que cumplían con su deber de proteger el

cumplimiento de una ley que, buena o mala, no había sido derogada ni sustituida

por ninguna otra que pudiera cumplir la Irrenunciable función que consiste en no

dejar sin aprovechar ningún recurso que de alguna manera favorezca el penoso

proceso económico del país.

La cosa, que comenzó el pasado mes de marzo con una movilización de fuerzas

políticas que apoyaban a estos labradores, cerrados entonces a la banda en una

exigencia de precios exhorbitantes, tuvo Incluso sus Incidentes de orden

público, pues tanto en el propio jugar de As Encrobas, donde hubo enfrenamientos

violentos a la Guardia Civil, como en La Coruña, donde se celebró una

manifestación que terminó a palos entre los manifestantes y !a Policía Armada,

se apaciguó cuando ambas partes accedieron a negocia, bajo un arbitraje dictado

por el gobernador civil de La Coruña.

Estas negociaciones parecían haber quedado detenidas en una vía muerta donde las

distancias entre lo que unos pedían y lo que otros ofrecían parecían lo

suficientemente grandes como para hacer dudar de un acuerdo.

Se sucedieron así las reuniones, las declaraciones y las decepciones, alentados

los miembros de la comisión de vecinos por la idea de que la empresa en

cuestión, con las obras de su central en marcha y con una inversión realizada en

maquinaria de mucho dinero, tendría que pasar por el aro de sus exigencias, por

enormes que estas fueran.

Y así sucedió, llegándose a un acuerdo que sí seria alentador desde una fría y

exclusiva actitud de simpatía hacia la parte aparentemente más débil, los

labriegos, frente a la empresa supuestamente poderosa, va a tener unas

consecuencias acaso graves para el porvenir general del país gallego en sus

lógicas aspiraciones de desarrollo e industrialización como única fórmula capaz

de arrancarlo de su ancestral subdesarrollo y precariedad económica.

Estas graves consecuencias aludidas radican en el precedente que suponen los

precios pagados por las tierras de As Encrobas. Jamás en ningún lugar de la

nación, incluyendo las riquísimas tierras de la huerta valenciana o murciana o

el propio suelo industrial de Cataluña y Vizcaya, la tierra ha tenido una tan

alta cotización como éstas del valle coruñés de As Encrobas.

Cosa que si es casi jubiloso a nivel del caso particular, ya va a serlo mucho

menos cuando otros que proyectaban venir a Galicia a montar sus Industrias y

levantar sus factorías anuncien a ello en la idea de que ya aquí va a ser

difícil conseguir ninguna clase de terreno a precios inferiores a los que han

percibido los campesinos mencionados por los suyos.

Lo importante, sin embargo, es que este concreto asunto ha quedado resuelto,

cosa esta a la que nos referíamos al principio, comentando lo poco que se ha

dicho que así ha sucedido, en contraste con lo mucho que se habló del problema

cuando el mismo se iniciaba y la mucha literatura más o menos demagógica que en

aquel momento se vertió sobre el asunto.

Luis CAPARROS

(La Coruña)

 

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