Representaciones de las Fuerzas Armadas felicitan al Jefe del estado con motivo de la Pascua militar     
 
 ABC.    07/01/1961.  Página: 23-24. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

REPRESENTACIONES DE LAS FUERZAS ARMADAS FELICITAN AL JEFE DEL ESTADO CON

MOTIVO DE LA PASCUA MILITAR

También fue cumplimentado por el Consejo del Reino

"FRENTE A UN MUNDO EN DISCORDIA NUESTRA UNIDAD ES LA BASE ABSOLUTA DE

NUESTRA FORTALEZA", DIJO EL GENERALÍSIMO

Ayer, a primera hora de la tarde, acudieron al Palacio de El Pardo, con objeto de cumplimentar a S. E. el

Jefe del Estado y Generalísimo con motivo de las Pascuas Militar, nutridas representaciones de todas las

Armas y Cuerpos del Ejército, presididas por los ministros del Ejército, Marina y Aire. Se encontraban

igualmente entre los reunidos los ministros ,de la Gobernación, subsecretario de la Presidencia, Hacienda,

Obras Públicas, Industria y secretario general del Movimiento. En las comisiones figuraban los generales

y demás jefes con mando de la guarnición de Madrid.

El teniente general Barroso, en nombre de los tres Ejércitos, felicitó al Caudillo, expresándole la fidelidad

y lealtad inquebrantables de todos hacia su persona y hacia e1 Régimen.

El Generalísimo contestó con unas elocuentes palabras, poniendo de manifiesto la satisfacción que le

proporcionaba poder reunirse con sus compañeros de armas. Hizo referencia a la actual situación política

del mundo, que vive momentos muy delicados y que tanto afectan a España por encontrarse en este

puente o espolón que apunta a América y que se une a África. Por ello debemos permanecer más atentos

y más vigilantes que nunca, con estrecha unión entre los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire. Terminó con un

vibrante grito de "¡Arriba España!", contestado con entusiasmo por todos los reunidos.

Finalmente el Caudillo les ofreció «una copa de vino español", servida por Pedro Chicote.

El Consejo del Reino, en el Pardo

Con la solemnidad acostumbrada y con motivo de la festividad de Reyes, acudió al Palacio de El Pardo el

Consejo del Reino, para felicitar y ofrecer sus, respetos a Su. Excelencia el Jefe del Estado, desearle toda

clase de venturas, así como a todos los suyos y su anhelo por la paz, prosperidad y grandeza de la nación

española, objeto constante de sus incansables desvelos.

PALABRAS DE DON ESTEBAN BILBAO

Su presidente, D. Esteban Bilbao, felicitó a Su Excelencia por su mensaje acostumbrado y siempre

aleccionador, a los españoles, ofreciendo a la consideración de los mismos, el espectáculo de un mundo

atormentado por la incertidumbre. cuando, no azotado por las más bárbaras tragedias. Voz de alerta que

Su Excelencia viene reiterando desde el primer día del Régimen, ante la incomprensión internacional, que

ahora lamenta las consecuencias fatales de sus pasados errores.

Añadió el Sr. Bilbao que todo ello consiste en que se han invertido todos los postulados del orden que

Pascal formulara con precisión matemática: "La necesidad dé que lo que es justo sea fuerte v que lo que

es fuerte sea justo", y ahora lo que priva en el mundo es todo lo contrario: lo justo se ve obligado a

parecer débil y la mayor fortaleza es compañera inseparable de la mayor injusticia. El principio de

autoridad debilitado por la acción corrosiva de partidismos y luchas de clases, cuando no anulado por el

falso juego de las pseudodemocracias, recelosas siempre, a veces perturbadoras y otras veces

revolucionarias. No hace falta aducir ejemplos que están a la vista en nuestros propios días. Y en frente, la

omnipotencia de un totalitarismo estatal, rápido en sus decisiones, incapaz de remordimientos y tremendo

en sus venganzas.

Sin embargo, ello debe y puede tener una solución, como decía Su Excelencia en el mensaje.

¡Representáis, señor, un poder justo y legítimo, fruto de una victoria, ratificado solemnemente por la

unanimidad de un referendo popular; además, sois un poder fuerte, depositario de una doctrina que, aparte

la verdad de su tesis, resulta ahora valorada al cabo de un cuarto de siglo por la más feliz experiencia.

Frente al agnosticismo liberal, escéptico por esencia, cobijo de todas las rebeldías doctrinales, la fijeza de

unos principios, necesarios al orden social, a la justicia y a la misma subsistencia de la Patria y frente al

materialismo dialéctico, la afirmación rotunda de un Estado católico, social y representativo, hijo de una

tradición fecunda y creadora, que, sin negarse, sabe caminar del brazo de un progreso incesante, cara a

cara de todas las emergencias históricas.

La verdadera democracia es la de nuestro Régimen, y, su expresión, bien clara, este mismo Consejo del

Reino, síntesis de las Cortes Españolas. Aquí, la democracia viva en esa representación sindical, con

millones de trabajadores celosos guardadores de la justicia social; aquí, el pueblo español, con la

representación de todos los Municipios y Diputaciones de la Nación. Vivimos largos meses en pleno

período electoral: las elecciones sindicales primero, con sus tres etapas; luego, las elecciones municipales;

mañana, las de Diputaciones Provinciales, y, por último, las de procuradores en Cortes. Aquí, la

Universidad, reflejo del ímpetu de una juventud estudiosa y de la sabiduría de sus profesores, los colegios

profesionales con sus diversas especies. La democracia, en suma, con su significación plurivalente y en.

intensa actividad legislativa. Aquí la Justicia, valedora escrupulosa del derecho y de la ley, y, con la

virtud de la justicia, asiento de la verdadera democracia, la virtud de la fortaleza representada por el

Ejército, brazo de la Patria, resorte poderoso del orden y defensor heroico de la integridad nacional,

porque justicia y fortaleza viven siempre ligadas por vínculos espirituales en el seno de una moral

cristiana; la Iglesia, por último, iluminando con su magisterio los destinos espirituales de la Nación en la

más perfecta concordia entre ambas soberanías, espiritual y temporal.

Para decirlo de una vez: unidad de unidades corporativas y todas ellas al servicio de esas tres unidades

que Su Excelencia proclamaba al final de su Mensaje aleccionador: la • unidad religiosa de un Estado

católico, la unidad política frente a partidismos disolventes y separatismos suicidas y la unidad social en

defensa de la justicia social, frente a la lucha de clases. Y en el puesto de mando, guiando la nave del

Estado, fortaleza y justicia, en carnadas en su Excelencia defensor intergérrimo de esos principios,

esencia ínconmovible del Movimiento Nacional, y única solución que asegura y garantiza la paz y el

progreso de la Patria.

Nuestra lealtad, señor, tiene por lo tanto, un doble significado: la lealtad sincera a su persona, pero

también la lealtad a esa doctrina inconmovible que Su Excelencia defiende con tanto tesón y tantísimo

acierto.

CONTESTACIÓN DEL GENERALÍSIMO

Su Excelencia, al que acompañaban los jefes de sus Casas Civil y Militar y ayudantes de servicio,

contestó en los siguientes términos:

"Yo saludo al Consejo del Reino, a todos sus miembros presentes y a nuestro querido obispo patriarca

ausente, y les agradezco la asistencia que me han venido prestando durante todos estos años, no

solamente por lo que representan, sino también por los dilatados servicios prestados a la Patria en todas

estas horas difíciles del Movimiento, frente a la incomprensión del mundo.

Evidentemente es lo más representativo de nuestra nación, y en la unidad de todos estos estamentos y de

todas estas representaciones está la grandeza de la Patria. Frente a un mundo en discordia, nuestra unidad

es la base absoluta de nuestra fortaleza. Sepámosla conservar como la hemos conservado estos veinticinco

años, en la seguridad de que en el naufragio del mundo saldrá siempre España victoriosa. Muchas gracias

a todos en este día."

EN EL MINISTERIO DEL AIRE

Con motivo de la Pascua Militar, el ministro del Aire, teniente^ general Rodríguez y Díaz de Lecea,

recibió ayer por la mañana, en su despacho oficia), la visita de una Comisión militar del Ejército de

Tierra, que le hizo presente la felicitación de las Armas y Cuerpos del Ejército.

Más tarde recibió también la visita de una Comisión del Ministerio de Marina, presidida por el almirante

Galán, que le testimonió la felicitación de la Armada española. El ministro del Aire agradeció ambas

felicitaciones, departiendo amablemente con los visitantes.

VISITA A LOS GENERALES DE MAS EDAD

Siguiendo la tradicional costumbre destacadas figuras del Ejército acudieron a los domicilios de sus

compañeros´ de Arma o Cuerpo de más edad para felicitarles y hacerles un obsequio.

Asimismo, una Comisión del Ejército del Airo, presidida por el subsecretario, general Gil Mendizábal,

visitó en el domicilio al general de más edad de este Ejército, intendente general don José Martínez

Herrera, al que felicitó muy efusivamente en nombre del ministro del Aire y personal del Departamento.

En otros lugares de España

Con motivo de la Pascua Militar, ayer se han celebrado recepciones en todas las Capitanías Generales de

las Regiones y de los Departamentos Marítimos españoles. Representaciones civiles y eclesiásticas

acudieron, en unión de los generales, jefes y oficiales de las guarniciones, a presentar sus respetos a los

capitanes generales.

En Melilla se celebró una recepción en el palacio de la Comandancia General, en cuyo salón del Trono

desfilaron ante el comandante general diversas Comisiones de jefes y oficiales de los Cuerpos, Centros y

dependencias de la guarnición, Hermandad Nacional de Alféreces Provisionales y los retirados de los tres

Ejércitos. A continuación hubo un desfile militar de las fuerzas del Regimiento de Infantería número 52

 

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