Representaciones de las Fuerzas Armadas felicitan al generalísimo con motivo de la Pascua Militar  :   
 El teniente general Barroso reiteró a su excelencia la lealtad de los tres ejércitos. 
 ABC.    07/01/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ABC

DEPOSITO LEGAL M. 13 1958

REPRESENTACIONES DE LAS FUERZAS ARMADAS FELICITAN AL GENERALISIMO

CON MOTIVO DE LA PASCUA MILITAR

EL TENIENTE GENERAL BARROSO REITERO A SU EXCELENCIA

LA LEALTAD DE LOS TRES EJERCITOS

También renovaron su adhesión ante el Jefe del Estado los miembros del Consejo del Reino

Ayer, a la una de la tarde, acudieron al _Palacio de El Pardo para cumplimentar a Su Excelencia el Jefe

del Estado y Generalísimode los Ejércitos, con motivo de la Pascua Militar, nutridas representaciones de

todas las Armas, presididas por los ministros del Ejéricto, Marina y Aire. Se encontraban igualmente

entre los reunidos los ministros de Hacienda, Gobernación, Obras Públicas, Industria, secretario general

del Movimiento y subsecretario de la Presidencia: En las comisiones figuraban los generales y demás

jefes con mando en la guarnición de Madrid.

El teniente general Barroso, en nombre de los tres Ejércitos, felicitó al Caudillo, expresándole la

fidelidad y lealtad inquebrantables de todos hacia el Régimen y, hacia su persona.

El Generalísimo contestó con unas breves y elocuentes palabras, en las que puso de manifiesto la gran

satisfacción que le proporcionaba poder reunirse con sus compañeros de armas. Se extendió en conside

raciones sobre la actual situación política del mundo y terminó exhortando a todos a que, como siempre,

mantengan estrechamente la unión y la disciplina. Finalizó con un vibrante , "¡Arriba España!", que fue

contestado por todos los reunidos.

"Finalmente, el Caudillo les obsequió con una copa de vino español, servida por "Pedro Chicote.

LOS GENERALES DE MAS EDAD, OBSEQUIADOS

Representaciones de cada uno de los tres Ejércitos visitaron ayer por la mañana a los ministros de los

correspondientes Departamentos para hacerles presente su felicitación con motivo de la Pascua de

Reyes.

Siguiendo la costumbre tradicional destacadas figuras del Ejército acudieron a los domicilios de sus

compañeros de Arma o Cuerpo de más edad para felicitarles también y hacerles un obsequio.

El teniente general Cuesta Mañereo, jefe, del Estado Mayor Central, estuvo en el domicilio del teniente

general Sánchez Ocaña, que ha cumplido ochenta y cinco años de edad, y luego se trasladó al del general

de brigada D. Aregio Viveros Gallego, de setenta y ocho años, y al del auditor don Francisco Carniero, de

setenta y cuatro. El intendente general visitó al Sr. Panadero Sastre, de setenta y seis años; el interventor

general visitó a D. Emilio Zapata, que tiene ochenta años, y el director general de Servicios felicitó

personalmente al inspector de Farmacia D. Antonio Cánovas Llovet de noventa, y al inspector veterinario

don Bernardo García, de Blas, de setenta y cuatro.

El general Galán y los coroneles Prado y Coig, del Ejército del Aire, cumplimentaron al general D. Luis

González Victorio, al que hicieron entrega también de un obsequio en nombre del Arma de Aviación.

Felicitación al Consejo del Reino

Cumpliendo la costumbre que es tradicional con motivo de la festividad de Reyes, ayer estuvieron

también en el Palacio de El Pardo los componentes del Consejo del Reino para felicitar y ofrecer sus

respetos al Jefe del Estado, y para hacer votos por que el nuevo año que ahora, comienza traiga las

mayores venturas a Su Excelencia y la ma y o r prosperidad y grandeza a laPatria. Ratificó el presidente

una vez más la adhesión del Consejo a quien con tanta dignidad y acierto ocupa la Jefatura del Estado.

El señor Bilbao añadió que la felicitación de este año alcanza otras obliga das enhorabuenas.

Refiriéndose a la visita reciente del presidente de los Estados Unidos, "felicitó al Caudillo por el éxito de

ese acontecimiento, considerando su ejemplandad: aleccionadora para un mundo atemori:zado por las

inquietudes de una guerra fría. al ver abrazados a los dos Generales, que, ocultándolos laureles de sus

respectivas victorias, proclamaban el imperio de la paz. Lección que el pueblo madrileño supo com

prender en su Honda significación aclamando fervorosamente a ambos Jefes de Estado, por gratitud al

que nos hacía el honor de su visita y por solidaridad con su Caudillo, paladín de una nueva España,

asentada sobre los firmes sillares de la tradición nacional.

Asimismo, el señor, Bilbao se refirió al último mensaje del Caudillo, que ha ofrecido un panorama

completo de la ingente obra´ realizada en estos veinte años prime

ros del Movimiento, en los órdenes espiritual, político, económico, social y cultural, que no puede

cifrarse en millones, ni cabe en las estadísticas oficiales.

El Consejo del Reino—afirmó el señor Bilbao puede atestiguar mejor que ninguna otra institución la

gran verdad de estos cuatro lustros de paz, que constituyen, un brillante capítulo de nuestra historia con

temporánea. Aquí, en el Consejo, están representadas todas las fuerzas vivas de la Nación, como una

síntesis de las Cortes Españolas.

Hizo luego el señor Bilbao una recapitulación de cuantas mejoras y progresos pueden atestiguar todas las

representacion nes que componen el Consejo del Reino Municipios, Diputaciones, Sindicatos, la

Universidad, Colegios Nacionales, Instituto de España, Tribunal Supremo, Consejo del Estado, Ejército e

Iglesia; el "Presupuesto equilibrado, la industria floreciente, la estabilidad económica camino de su lo

gro definitivo, un( Estado de derecho presente en los ámbitos internacionales y, en suma, una España

nueva con conciencia de su destino en lo universal y sus treinta millones de españoles, que se alza sobre

el montón de escombros que nos legó un régimen perseguidor de todas las virtudes de la raza.

Aquel pueblo sin pulso, al decir de algunos de sus gobernantes que no supieron comprenderlo, oprimido

por siete años de un régimen corruptor y corrompido, es ahora el mismo pueblo viril que Su Excelencia

ha visto vibrar a su paso, vitoreando enardecido los grandes ideales de paz y de justicia, condición

inseparable de la verdadera libertad.

Recibid, pues, señor—dijo finalmente don Esteban Bilbao—, nuestra triple enhorabuena, nuestra

felicitación de Pascuas, nuestra enhorabuena por el feliz éxito de la visita del señor presidente de los

Estados Unidos y por la magna obra realizada durante estos veinte años primeros del Régimen.

El Generalísimo, al que acompañaban los jefes de las Casas Civil y Militar y los ayudantes de servicio,

correspondió con afecto a las felicitaciones del Consejo y departió amablemente con los consejeros,

dando así por terminada la tradicional ceremonia.

 

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