Representaciones de las fuerzas armadas cumplimentaron al generalísimo con motivo de la Pascua Militar  :   
 También felicitaron al Jefe del Estado los miembros del Consejo del Reino. 
 ABC.    07/01/1959.  Página: 23-24. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

REPRESENTACIONES DE LAS FUERZAS ARMADAS CUMPLIMENTARON AL

GENERALÍSIMO CON MOTIVO DE LA PASCUA MILITAR

TAMBIÉN FELICITARON AL JEFE DEL ESTADO LOS MIEMBROS DEL CONSEJO DEL REINO

Don Esteban Bilbao expresó a Su Excelencia la adhesión del alto organismo

Poco antes de la una de la tarde de ayer llegaron al Palacio de El Pardo, con objeto de cumplimentar a

Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos, con motivo de la Pascua Militar,

nutridas representaciones de las Fuerzas Armadas, presididas por los ministros del Ejército, Marina y

Aire.

Figuraban entre los visitantes los ministros de Hacienda, Gobernación, Obras Públicas, Industria,

secretario general del Movimiento y subsecretario de la Presidencia. En las Comisiones figuraban el

capitán general Muñoz Grandes, capitán general de la Primera Región, almirante jefe de la Jurisdicción

Central de Marina y teniente general jefe de la Región Aérea Central, así como los generales y jefes con

mando en la guarnición de Madrid.

E1 teniente general Barroso, en nombre de los tres Ejércitos, felicitó al Generalísimo, expresándole la

fidelidad y lealtad inquebrantables de todos hacia su persona y hacia el Régimen, dedicando un recuerdo a

las guarniciones de las provincias africanas y a los caídos allí, e hizo una referencia a los problemas

militares que crea la actual situación del mundo.

El Caudillo contestó con unas elocuentes palabras, en las que puso de manifiesto la gran satisfacción que

le proporcionaba poder reunirse con sus compañeros. Dedicó también un cariñoso recuerdo a las fuerzas

que montan la guardia en nuestras provincias africanas, así como a los caídos en la última campaña. Les

exhortó a que continúen manteniendo vivas, como siempre, la unión y la disciplina, en la seguridad de

que así alcanzaremos las metas a que aspiramos, y terminó con un vibrante grito de ¡ Arriba España!,

contestado con entusiasmo por todos los reunidos.

´Finalmente, el Generalísimo les obsequió con una copa de vino español, servida por Perico Chicote.

Los consejeros del Reino, en El Pardo

Siguiendo la tradicional costumbre, acudió ayer al Palacio de El Pardo el Consejo del Reino para felicitar

a Su Excelencia el Jefe del Estado, deseándole las mayores venturas, no sólo para su bien, sino también

para la paz y progreso de la nación española.

Su presidente, D. Esteban Bilbao, refiriéndose al último mensaje del Caudillo, agradeció en nombre de

todos los consejeros las amables frases que Su Excelencia dedicó al Consejo del Reino y la confianza y

consideración que le merecen todas las personas que, ostentando diversas representaciones, lo

constituyen. Con este motivo recordó la constitución de dicho Consejo del Reino y las razones de su

fundación. El 26 de julio de 1947, reciente el inolvidable referéndum que, aceptado por el 93 por 100 de

los votantes, equivalía al 82 por 100 de todo el cuerpo electoral, se promulgó la ley de Sucesión,

manifestación, como dice su preámbulo, auténtica y directa de la voluntad de la Nación.

Corolario de dicha ley de Sucesión fue el Reglamento del Consejo, uno de cuyos preceptos obliga a todos

los consejeros, con el juramento de guardar y hacer guardar las leyes fundamentales del Estado, fidelidad

al Caudillo y desempeñar el cargo mirando en todo por la justicia y el mayor bien de la Nación.

Ello explica la satisfacción del Consejo cuando en la sesión de apertura de la presente etapa de las Cortes

Españolas escucharon de los labios de Su Excelencia la declaración solemne y precisa de los doce puntos

que, vigentes ya, aunque esparcidos en nuestras leyes fundamentales, constituyen la esencia de los ideales

que presidieron el sacrificio de nuestros caídos y la razón inexcusable del Movimiento Nacional.

Su. satisfacción ha sido renovada al escuchar en el mensaje último del Caudillo la ratificación expresa de

esos mismos principios, que tras el escarmiento de siglo y medio de partidismos cruentos, de liberalismos

exóticos y de parlamentarismos estériles viven todavía en la conciencia del pueblo español como la única

garantía posible de la paz y progreso del país.

Con las dos condiciones tantas veces reclamadas por Su Excelencia y perfectamente dibujadas en la

constitución y funciones del Consejo del Reino: la unidad, y la continuidad. Síntesis ésta de las Cortes

Españolas, que a su vez lo son de toda la vida nacional, el Consejo del Reino representa, por su estructura

y fines específicos; una gran unidad, en la que están representados cuantos elementos integran la nación

con sus diversas características y representaciones diversas, pero unificadas en orden a una colaboración

común en la órbita de las Leyes Fundamentales y bajo los auspicios del Caudillo, Jefe Supremo de un

Estado que por lo mismo se apellida católica, social y representativo, y, desde la Ley de Sucesión,

constituido en Reino.

Y muy señaladamente la continuidad, que es la unidad en el tiempo, sin lo cual todo sacrificio sería

infecundo, y que tratándose del Consejo del Reino implica para el mismo un deber esencial que obligado

a mirar, como dice su juramente, por el mayor bien de la Nación, contempla presente y porvenir frente a

todas las pasiones del partidismo político y cara a todas las fluctuaciones de la Historia.

En esta compenetración perfecta entre el Caudillo y su Consejo del Reino, síntesis de unas Cortes

eficientes y dentro de la órbita de nuestras Leyes Fundamentales, descansa en no pequeña parte la

experiencia de una España mejor que, regentada por el Caudillo, constituye, con la ayuda de Dios, la

realidad de un mañana venturoso en que el pueblo español haya recobrado la conciencia de su verdadero

ser y la vocación de sus tradicionales destinos.

Para todo ello—concluyó el Sr. Bilbao— cuenta Su Excelencia con la plena y cordial adhesión del

Consejo del Reino.

Su Excelencia, a quien acompañaban los jefes de sus Casas Civil y Militar, así como los ayudantes de

servicio, correspondió con afecto a las felicitaciones del Consejo y luego de departir amablemente con los

consejeros se dio por terminada la tradicional ceremonia.

Recepción en el Palacio de Buenavista

Con motivo de la Pascua Militar, la guarnición de Madrid, con sus distintas representaciones y los altos

mandos, desfilaron por el Palacio de Buenavista para felicitar al ministro del Ejército, teniente general

Barroso, al que acompañaban el subsecretario, general Carrasco Verde: directores generales del

Departamento, y los jefes de las distintas secciones.

Todos formularon ante el ministro los más expresivos votos por su felicidad, la de España y la del Jefe del

Estado.

También el ministro del Aire, teniente general, Rodríguez y Díaz de Lecea, recibió la visita de una nutrida

representación de generales, jefes y oficiales del Ejercito del Aire, que fueron a testimoniarle su

felicitación.

FELICITACIÓN A LOS GENERALES MAS ANCIANOS

Como en años anteriores la Pascua Militar ha revestido gran esplendor. Los generales de más edad

residentes en Madrid fueron visitados y obsequiados a primera hora de la mañana de ayer con sus

compañeros de Asrnas. Así, el general jefe del Estado Mayor Central, teniente general Alcubilla, estuvo

en el domicilio del general de brigada de Estado Mayor D. Aresio Viveros Gallego, que cuenta setenta y

siete años de edad; el auditor militar, D. Alfonso Fernández y Fernández Feijoó felicitó al auditor D.

Francisco Corniero Gullostegui, de setenta y tres años; el intendente general del Ejército, Sr. Criado, a D.

Luis Panadero Sastre, de setenta y cinco años; el interventor general D. Ventura Guadarrama, a D. Emilio

Elvira Zapata, de setenta y nueva; el inspector de Farmacia, al anciano inspector del Cuerpo D. Antonio

Casanova Llovet, que cuenta ochenta y nueve años, y el inspector de Veterinaria a don Reineiro Gascó de

Blas, de setenta y tres años.

Los veteranos generales recibieron a sus compañeros respectivos con verdadera emoción y cambiaron los

mejores votos para el año que acaba de empezar.

En representación del ministro de Marina, el almirante Romero, visitó en su domicilio, al almirante

Gamboa, al que hizo el correspondiente obsequio de Pascuas. El general Vara del Rey visitó, en

representación del ministro del Aire, con el mismo fin, al señor Martínez Herrera, de mayor antigüedad en

el cuerpo.

 

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