El generalísimo recibe a una Comisión de caballeros mutilados  :   
 La Patria no puede olvidaros. 
 ABC.    08/07/1959.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL GENERALISIMO RECIBE A UNA COMISION DE CABALLEROS MUTILADOS

"La Patria no puede olvidaros nunca", les dijo

Ayer mañana, en el Palacio de El Pardo, el Jefe del Estado recibió en audiencia a una comisión de

caballeros mutilados de guerra por la Patria y de representantes de la Cofradía Nacional del Santísimo

Cristo Mutilado, presidida por el ministro del Ejército.

El Caudillo estrechó la mano de todos los comisionados y seguidamente el general Muñoz Valcárcel,

director de Mutilados, dio lectura a las siguientes cuartillas:

"Excelencia:

Una representación del benemérito Cuerpo de Caballeros Mutilados de Guerra por la Patria, procedente

de las diversas regiones, en nombre de todos los de España, así como la de la Cofradía del Cristo

Mutilado, desean expresar con pocas palabras, pero napidas de un íntimo sentimiento de fidelidad y

adhesión a su Caudillo, el testimonio más fervoroso de gratitud al ver convertidas en realidad las

aspiraciones del Cuerpo, aspiraciones recogidas por V. E. con la mayor solicitud, humanidad y justicia

plasmadas en la ley de 26 de diciembre de 1958.

El benemérito Cuerpo de Mutilados., obra personal vuestra, nació en plena Cruzada, cuando ss combatía

contra los enemigos de España y de la civilización cristiana. Con su constitución se daba, como consta en

el preámbulo del decreto de su creación, a cuantos combatían en el frente y sufrían las duras y personales

consecuencias de la lucha, no sólo la seguridad de un porvenir, sino también la demostración solícita de la

gratitud a que se hacen acreedores tan beneméritos patriotas.

Su regulación jurídica, más en consonancia con las realidades de aquel entonces, diferia de la solución

qua anteriormente inspiró la legislación del Cuerpo de Inválidos Militares, toda vez que en ésta, pesando

sobre presupuesto del Estado, se sostenía a personal apto para el trabajo, cuando no provocaba su

abandono, como en los tristes años del régimen republicano, que nada hizo en orden a la recuperación de

unos hombres para el mejor servicio de la sociedad y propio bienestar.

Quiso V. E., conocedor como nadie de la gloria de sus soldados, dar a España una nueva aristocracia

constituyendo en Caballeros a los que habían perdido jirones de su cuerpo en el campo del honor, y evitar

los inconvenientes de orden moral que supone la vida pasiva, completamente entregada a la inacción, de

hombres jóvenes que si realmente eran inútiles para el ejercicio de las armas, no lo son para otras muchas

formas de la actividad social; por eso se llegó al amparo y protección de los Mutilados de Guerra por un

sistema original emanado de las más puras fuentes del nuevo Estado que se estaba creando, que exigía

evitar una carga excesiva sobre la quebrada Hacienda española, sin desperdiciar la utilidad que pudiera

prestar la mayor parte de esos beneméritos Caballeros, con sus restos de capacidad física e intelectual,

dando a tan preclaros patriotas la sensación real de seguir siendo miembros eficaces de la nueva entidad

estatal, realzando por este medio su moral.

Pero aún quedaban bastantes mutilados con una incapacidad permanente o absoluta, a los que se hacía

muy difícil recuperar físicamente, con los que el Estado no se mostró en ningún momento, dentro de sus

posibilidades económicas, ingrato o cicatero, y que si sus emolumentos en la época en que se

establecieron eran amplios y generosos, con el correr de los tiempos dejaron de estar en consonancia con

la situación económica del momento. Dándose cuenta de ello nuestro ministro del Ejército, no dudó un

momento en someter a vuestra consideración un nuevo orden de bases, no obstante las dificultades

presupuestarias que ello representaba, y así V. E., no olvidando a sus leales combatientes, enviasteis a las

Cortes Españolas un proyecto de ley que al ser aprobado ha devuelto la tranquilidad, y con ella el decoro,

a m.ileo de hogares, no ha mucho tiempo llenos de inquietud por la imposibiliciad manifiesta de ver

atendidas sus más modestas necesidades.

Al daros: las gracias, Excelencia, como testimonio de gratitud, fiel reflejo del sentir de Nuestros soldados,

ruego os dignéis aceptar el álbum que hoy, en unión de la Cofradía del Santísimo Cristo Mutilado, me

permito ofreceros, en el que han estampado sus firmas los generales, jefes, oficiales suboficiales y tropa

que dieron, no sólo su sangre, sino también parte de sus cuerpos en la mejor defensa de la Patria, al

tiempo que reitero, una vez más, en nombre de este benemérito Cuerpo, la inquebrantable y leal adhesión

a V. E., su fe en los destinos de España y la firme voluntad de mantener y defender bajo

f estro, mando los mismos ideales que hicieron posible la victoria, y con ella el renacer de la|Patria.

vuestras órdenes."

El Generalísimo contestó con estas palabras"

"Es extremadamente grato para mí poder estrechar vuestra mano y tener unos instantes de conversación

con vosotros, representación viva de nuestros caballeros mutilados, los mejores entre los buenos, siempre

al servicio de España. Y si el motivo de vuestra visita es la pequeña satisfacción por la nueva ley que

regula vuestra vida, quiero que sepáis que la Patria no puede olvidaros nunca, en reconocimiento de lo

que merecéis y como homenaje a vuestras gloriosas mutilaciones.

Muchas gracias, señores, por vuestras firmas, y un abrazo para todos los demás, a los que representáis.

¡Arriba España!"

El Caudillo volvió a estrechar la mano de los caballeros mutilados, que salieron muy complacidos de la

visita.

 

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