Es necesario que seamos los guardianes de la victoria  :   
 Palabras del Jefe del Estado a una representación de la Hermandad de Alféreces Provisionales. 
 ABC.    26/02/1959.  Página: 31-32. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

ABC

DEPOSITO LEGAL M. 13 1958

"ES NECESARIO QUE SEAMOS LOS GUARDIANES DE LA VICTORIA»

Palabras del Jefe del Estado a una representación de la Hermandad

de Alféreces Provisionales

ANUNCIO QUE SEGURAMENTE EL DÍA 1 DE ABRIL SERA INAUGURADO EL

VALLE DE LOS CAÍDOS

En la audiencia concedida a la Junta organizadora de la hermandad Nacional de Alféreces Provisionales,

el Jefe del Estado pronunció el siguiente discurso en respuesta a las palabras del Sr. Monclús:

"Nada puede ser más grato para mí que el contacto con los oficiales de nuestra guerra, con los alféreces

provisionales, con los combatientes de nuestra Cruzada y con aquellos hombres que por su patriotismo, su

instrucción y su preparación estaban en condiciones de encuadrar los contingentes que se movilizaron

para la salvación de nuestra Patria.

En todos los momentos de la vida de España, en todas las ocasiones de sus grandes crisis, como en

nuestra guerra, llamada de la Independencia, fueron los estudiantes universitarios, los bachilleres de la

nación, los muchachos f de las clases medias más preparados intelectualmente los que improvisaron en

aquellas horas los cuadros de los Ejércitos. Así hubo de ocurrir en nuestra Cruzada: el patriotismo que

arrastraba legiones de voluntarios a nuestras filas, nos imponía un encuadramiento para el que no

bastaban, como era natural, los cuadros profesionales: un millón doscientos cincuenta mil hombres

tuvimos sobre las armas. Fue necesario improvisar, aprovechar las extraordinarias características de los

más preparados y sus afanes patrióticos para encuadrar aquellas masas.

Y fuisteis vosotros, los alféreces provisionales, los que nos facilistásteis la solución de aquel problema,

los que con vuestra conducta ejemplar marchasteis delante de nuestras secciones en las vanguardias, los

que disteis a nuestros soldados ejemplo análogo al que tradicionalmente dan los oficiales provisionales en

las guerras chicas; fuisteis hombres fieles y leales que encuadrasteis a la juventud española y mantuvisteis

la fe y la seguridad en la victoria. Por eso encierra para mí una gran ilusión el recuerdo, de aquellos días,

el de aquella colaboración estrecha entre nosotros; la evocación de aquel generoso desprendimiento de lo

que es más caro para el hombre: la familia y la vida que ofrecisteis para obtener el éxito y la victoria en

nuestra Cruzada.

Pero la Cruzada nuestra no termina con la guerra, no se acaba: no basta con haber salvado a la Patria, no

fue suficiente que arrancáramos el laurel de la victoria para poder descansar; es necesario que seamos los

guardianes de aquella victoria, los mantenedores de aquella obra; que si logramos hacer que España

despertase no fue para que pudiera volver a caer, sino para que marche por el camino de su grandeza, y

esto se logra si mantenemos los lazos estrechos, si conservamos nuestra hermandad, nuestro

compañerismo, nuestros ideales, si no dejamos que esos ideales perezcan en la lucha por la vida, si

sabemos inculcarlos a nuestros hijos, si aseguramos que las generaciones futuras sepan lo que les deben a

las generaciones pasadas : si conseguimos que este Movimiento de la nación hacia su grandeza no sea

nunca interrumpido. Y para ello es necesario el esfuerzo de todos los españoles y entre todos los

españoles, principalmente, los esfuerzos de los mejores, de los que tanto se distinguieron, de los que

hicieron entrega de sus vidas y de sus seres más queridos por esta España nueva.

Por eso yo agradezco de todo corazón éste momento, esta satisfacción que me dais de la comunión con

vosotros, y al mismo tiempo la seguridad de que esta Hermandad de los Alféreces Provisionales tendrá

una continuación en el tiempo en servicio del bien y de las prosperidad de la Patria.

Muchas gracias a todos; os aseguro que me agradan mucho vuestras conclusiones. Yo procuraré estar con

vosotros el día primero de abril, fecha en que seguramente será inaugurado el Valle de los Caídos."

LA VISITA AL GENERALISIMO

Ayer por la mañana, en el Palacio de El Pardo, Su Excelencia el Jete del Estado recibió en audiencia a la

Junta Nacional organizadora de la Hermandad. Nacional de Alféreces Provisionales, y a una nutrida

representación de todas las provincias. El Caudillo se hallaba acompañado del ministro del Ejército,

general jefe de la Casa Militar, jefe de la Gasa Civil y general segundo jefe de la Casa Militar. El

presidente_ de la junta Nacional. Sr. Monclús, presentó a los comisionados al Jefe del Estado, a quienes

Su Excelencia estrechó la mano."

HABLA EL MINISTRO DEL EJERCITO

A continuación, el ministro del Ejército pronunció las siguientes palabras:

"Mi General: Dos palabras solamente porque no quiero con las mismas empequeñecer las más hermosas

que sé que va a pronunciar y dirigiros el presidente de la Herjnandad de Alféreces, Provisionales; pero

integrados, como están, en el Ejército, faltaría a mi deber si no os ios presentara, aún cuando estos

alféreces provisionales no lo necesitan, porque su mejor presentación es, precisamente, ser alféreces

provisionales, llevar la estrella en su pecho. Sólo mie cabe decir que en el tiempo que llevo de.

convivencia con ellos he podido apreciar que son los mismos de siempre, mi General, que son los mismos

patriotas y los mismos defensores de las esencias del Movimiento Nacional y que de todos ellos cabe

esperar muchotodavía, . porque, agrupados . y unidos, como están, por los ideales de nuestro Movimiento

Nacional, constituyen hoy en España una fuerza, tutelada por el Ejército, que estará a vuestras órdenes

siempre, dispuestos a defender lo que con tanto brío y orgullo defendieron en el campo de batalla. Nada

más, mi General."

PALABRAS DEL SR: MONCLÚS

Después, el presidente de la Junta, dijo: "Caudillo de España: Volvemos los alféreces provisionales, los

que tantas veces llevasteis a la victoria encuadrados en las filas, de nuestro glorioso Ejército. Estábamos

hasta hoy dispersos, dedicados cada uno a nuestros quehaceres prof e s i o nales, y esta Hermandad ha

venido a reagruparnos. En ella queremos volver a hacer´acto de presencia en la vida de la Patria para

mostrar que aún conservamos, después de más de veinte años, el mismo espíritu que nos llevó a la

Cruzada y las mismas virtudes que hicieron posible el triunfo. La verdad es. mi General, que estábamos

también impacientes, anhelantes por encontrar una ocasión que nos permitiera venir a este vuestro puesto

de Mando de la Paz, a expresaros una lealtad y una adhesión inquebrantables.

Ésta ocasión ha llegado y aquí estamos. Volvemos ahora organizados y los aquí presentes somos, nada

más que una modesta, pero auténtica representación de los varios oficiales que sobrevivimos. Con la

Junta Provisional Organizadora de la Hermandad Nacional de Alféreces Provisionales, comparece ante

Vuestra Excelencia un grupo de presidentes de Juntas provinciales.

Acabamos de celebrar la primera Asamblea de Presidentes de Provincias, y en ella, tras unas horas de

meditación y estudio, hemos llegado a algunas conclusiones sencillas, que queremos respetuosamente

éxp; ñeros. En primer lugar, queremos daros cuenta de que en esta Asamblea, con toda la eficacia que

nuestra madurez garantiza, se han perfilado ya los estatutos que han de regir la Hermandad, una vez sean

aprobados en la Asamblea General que proyectamos celebrar el día 31 de marzo. En segundo lugar, pero

esto es para nosotros lo más . importante, nos permitirnos manifestar el deseo de celebrar el día primero

de abril, precisamente en el XX Aniversario de la Victoria, una concentración nacional de alféreces

provisionales en el Valle de los Caídos, de Cuelgamuros, junto a ese monumento, idea vuestra y producto

de vuestra fe, símbolo sagrada de nuestro recuerdo a los mártires de la Cruzada.

Ese día, mi General, quisiéramos cerrar el período dé organización de la Hermandad, y quisiéramos, para

con ello recibir todo el aliento necesario a las empresas posteriores que proyectamos, estar presididos, si

fuera posible, por Vuestra Excelencia. Sería para nosotros un momento inolvidable veros aparecer ante

nuestra apretada formación, recordando aquellas días de la campaña en que tantas veces desde la

vanguardia de nuestras secciones creíamos adivinar a la altura, de los puestos de mando más avanzados la

silueta, de:nuestro capitán consu porrillo legionario.

Todo esto quiere decir, mi General, que estamos llenos de ilusión, de fe, de esperanza inquebrantable, ya

que en realidad veinte años pasados no son nada, gracias a Dios. ni en la vida de Vuestra Excelencia,

para bien de España, ni en el ánimo nuestro, pues hemos pasado de una adolescencia casi infantil a una

madurez plena, dispuesta a rendir ahora todos los; frutos que sean necesarios. Mi General, siempre a

vuestras órdenes una vez más, y con el laconismo que nos enseñaron en las Academias

Militares, nuestro parte de campaña: continúa siendo éste, ahora, en el año 1959 ¡Sin novedad en

los alféreces provisionales !"

Otras audiencias del Jefe del Estado

El Jefe del Estado recibió también en audiencia civil, en el Palacio de El Pardo, a las, siguientes personas:

Comisión del Ayuntamiento de Ubeda, presidida por el gobernador civil de Jaén, D. Felipe Arche

Hermosa; Comisión de la III Asamblea. General del Centro Experimental del Frío, presidida por D.

Rufino Beltrán Vivar; Comisión de la Junta Rectora de la Cooperativa Lechera "S. A. M.", de Santander,

presidida por D. Fernando de Guazala e Igual, y acompañada por el secretario general de la Organización

Sindical, D. José Martínez SánchezArjona; condesa viuda de Torrepilares; D,. Manuel González Alegre

Ledesma, magistrado del Tribunal Supremo; D, Manuel Soler Dueñas, magistrado del Tribunal Supremo;

don Justo Díaz Villasante, juez consejero de la Asociación Internacional de Jueces de Menores y

miembro de los Servicios Sociales de las Naciones Unidas; D. Alfonso Orti MeléndezValdés, ingeniero

militar; D. Luciano de la Calzada Rodríguez, delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica

del Segura; D. Enrique del Campo Sánchez, ingeniero Agrónomo, y D. Enrique de Guzmán

Martínez, presidente del Club Atlético de Bilbao.

Su Excelencia ha recibido en audiencia militar, en el Palacio de El Pardo, a los siguientes señores: D.

Francisco Bastarreche y Díaz de Birlnes, almirante en reserva y consejero del Reino; D. Ramón Méndez

de Vigo y Méndez de Vigo, general de división en reserva y consejero militar del Consejo Supremo de

Justicia Militar; D: Mariano Lambea Masa, general de división en reserva; D. Augusto Aviles Linares,

intendente del Ejército, en reserva; D. Antonio Gómez Goya, general de brigada de Estado mayor,

profesor principal de la Escuela Superior del Ejército; D. Vicente Calvo Bernad, general de brigada de

Caballería, segundo jefe de la División de Caba: llería; D. Luis de Lachapelle Hernando, general de

brigada de Caballerías, jefe de la Primera Brigada de la División de Caballería: D. Enrique Serra Algarra,

general de brigada de la Guardia Civil, jefe de la Cuarta: Zona de la Guardia Civil; D. Carlos Franco

SalgadoAraújo, general honorario(de Intendencia de la Armada, acompañado de su nieto, el alférez, de

navío de Isidoro Armada Franco; D. Eduardo Ozores Aríáiz, coronel de Artillería, jefe de Regimiento

de Artillería número 3; cap tán de fragata de la escala complementaría, D. Agustín Rodríguez

Carreño Man zano, de la Subsecretaría de la Marina Mercante, y D. Lorenzo Carrasco Zamorano,

teniente coronel de Ingenieros de Armamento y Construcción, jefe de la Comandancia de Obras de la

Séptima Región Militar.

 

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