Autor: Crespo García, Pedro. 
 La enfermedad del Jefe del Estado. Meridiano Nacional.. 
 El país, en vilo     
 
 ABC.    28/10/1975.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

MERIDIANO NACIONAL

El país, en vilo

Se suspenden actos públicos diversos, conferencias, cenas, viajes. En los centros oficiales la actividad se

ha reducida al mínimo, congelada. Se evitan salidas de casa y se agotan las ediciones de los periódicos.

La radio se ha convertido en acompañante insustituible.

La cantada certeza de que, salvo un milagro, las lesiones que Franco padece, la rotura de su corazón, son

prácticamente irreversibles, no impide que la espera de la noticia final tenga en vilo al país entero. Se

adivina, se calcula o se sabe, según los niveles de conocimiento, que España, y los españoles todos,

estamos a punto de iniciar —iniciando ya— otra etapa histórica. Está cerrándose un capítulo —tal vez,

por su extensión, un libro entero— por todos conocido y sólo parcialmente recorrido, y abriéndose otro

que habremos de ir escribiendo también entre todos, pero que de momento tiene sus páginas en blanco.

SAHARA.—Entretanto, el tema del Sahara se encamina hacia soluciones, si no óptimas, si reales. Ya

existe —¿y quién lo habrá firmado?— un proyecto de ley de descolonización de aquel territorio, enviado

a las Cortes. La «marcha verde» entretiene sus caminatas aguardando el día 30, plazo, según se especula,

concedido por Marruecos para la sustanciación del Acuerdo. La presencia del ministro de Comercio,

señor Cerón, en el ámbito de las negociaciones semeja indicar que se discuten los detalles materiales,

mientras la diplomacia marroquí se mueve entre Nouakchott y Argel, y el señor Waldheim llega de nuevo

a Madrid para conceder el triste espaldarazo de las Naciones Unidas a la «entente» hispanomarroquí.

Como sucedió en otras ocasiones, a lo largo de los últimos veinte meses, un asunto más ha sido

parcheado. Aunque quizá ahora lo haya sido de modo menos provisional, dados los altos intereses

exteriores en el tema.

LAUSANA.—Constituye esta pequeña, limpia y aséptica ciudad suiza piedra de rumor para algunos.

Para quienes, ciertamente equivocados, confian en el planteamiento de situaciones absurdas. De Lausana,

hasta el momento, sólo ha llegado un mensaje de los Condes de Barcelona a la esposa del Jefe del Estado.

En él se formulan votos por el restablecimiento de Franco y se le envían afectuosos saludos.

Y el país sigue pendiente de la aguda sintonía de Radio Nacional. A las siete. a las nueve, a las diez...; en

vilo.—Pedro CRESPO.

 

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