ABC en París. 
 Debate sobre el futuro español en la televisión francesa  :   
 El republicanismo exiliado "no ha aprendido nada y no ha olvidado nada". 
 ABC.    30/10/1975.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. JUEVES 30 DE OCTUBRE DE 1975. FAG. 13.

ABC EN PARIS

DEBATE SOBRE EL FUTURO ESPAÑOL EN LA TELEVISIÓN FRANCESA

El republicanismo exiliado "no ha aprendido nada y no ha olvidado nada"

París, 29. (Crónica recibida por télex.) Tres estudios de televisión —uno en Madrid, dos en París— y tres

horas de digos y de diegos, de puro cuento de la buena pipa y de invariables variaciones sobre un mismo

tema («España, con y sin Franco»), han constituido la gran «performance» de la Televisión Francesa, que,

a la hora de montar un debate sobre el momento español, se ha decidido por el «menage a trois». Y como

suele ocurrir con este tipo de experiencia, el resultado final fue deplorable.

En el estudio madrileño se encontraban Gonzalo Fernández de la Mora, ex ministro: Blanca Valdecasas,

de la asociación U. D. P. E.; Javier Carvajal, profesor de Arquitectura; Loyola Palacios, estudiante de

Matemáticas; Juan Tomás de Salas, de «Cambio16», y Miguel Boyer, socialista. El asiento de Ricardo de

la Cierva, historiador, se quedó vacío.

En el primer estudio parisiense se acomodaron Fernando Valera, presidente del Gobierno republicano

español en el exilio, y su ministro de Justicia. Antonio Alonso Baño; el presidente del Gobierno vasco en

el exilio, Jesús María Leyzaola; la ex ministro de un Gobierno republicano y representante de la C. N. T.,

Federica Montseny; un miembro del Comité ejecutivo del P. C. E., Federico Melchor; el padre Vicente

Sastre, sociólogo, y tres franceses: Christian Pineau, ex ministro de Asuntos Exteriores de la IV

República; el escritor Max Gallo y un profesor del Instituto de Estudios Políticos, llamado Meryat.

En el tercer estudio: veinte jóvenes españoles residente» en Francia, entre los que ae encontraba el

novelista Michel del Castillo.

DIALOGO DE SORDOS.—En total, incluidos los tres «animadores» del debate, 39 participantes. Para

abrir la discusión triangular, e1 director de orquesta de la emisión anunció: «Vamos a trazar un plan de

trabajo, un plan que deberemos respetar para que todo quede claro y todo sea comprensible.» Así las

cosas, estableció un plan en seis puntos. Desde un primer momento esos puntos se transformaron en los

puntos de vista de cada uno. El plan se fue a pique y se entró de lleno en el diálogo de sordos, en una

conversación ajustada a los despropósitos del «método Ollendorff».

En Madrid, Gonzalo Fernández de la Mora se esforzaba en explicar, con argumentos jurídicos, todo el

problema planteado en materia de sucesión en el Poder. En París. Fernando Valera citó un filósofo chino

y habló largo y tendido del tiempo pasado, de la Constitución y del «Gotha» parlamentario republicano, y

divagó hasta el agotamiento. El director del debate 1e interrumpió: «Seamos cartesianos», que es una

forma elegante de escapar a un inútil alpinismo por los cerros de Ubeda. Cuando pudo hacer uso de la

palabra, el padre Sastre admitió que se asistía a «un doloroso diálogo». Desde Madrid, Javier Carvajal

recordaba a Tayllerand: «No han aprendido nada y no han olvidado nada.»

La cita podía tener un doble significado, porque, si bien es verdad, como así se admitió, que los reunidos

en Madrid hablaban un francés impecable, en el primer estudio parisiense se chamullaba en fragnol, que

es lengua pintoresca y plena de sorpresas. Cuando Fernando Valera afirmaba, desolado, que «no se

hablaba la misma lengua en París y en Madrid», nadie pudo discutírselo. Fue lo único serio que dijo en

toda la noche.

DISPARATES.—Para salpimentar el debate, Max Gallo, que desde que escribió un manual de historia

española contemporánea se considera algo así como el Jules Michelet de una España que sólo conoce de

oído, se refirió a diversos documentos históricos y llegó a la conclusión de que un referéndum o una

manifestación son cosas fáciles. En cuanto a la guerra civil, fue un enfrentamiento de italianos y alemanes

contra todo el pueblo español. «Esta es la realidad histórica que reconocen un 99,99 por 100 de los

historiadores de todo el mundo.» Para ampliar todo esto habló Ohristian Pineau, que como todos saben,

era ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno de Guy Mollet, en 1956, cuando se decidió la heroica

expedición de Suez, porque no se podía admitir la nacionalización del Canal por un coronel egipcio

llamado Nasser. Christian Pineau explicó el por qué España no forma parte del Mercado Común. Nada

entre dos platos. Se comprende que Christian Pineau se haya quedado para estas ocasiones. Mientras

tanto, una avería en la conexión con Madrid dejó a París el monopolio de la palabra durante media hora.

LA REALIDAD ESPAÑOLA. — Gonzalo Fernández de la Mora, desmontó los argumentos de Max

Gallo y explicó la realidad española vista por españoles que viven en España y no por españoles, muy

dignos y honorables, pero que viven de recuerdos y ajenos a la verdad de los hechos. En apoyo de sus

afirmaciones, intervino Loyola Palacios, un encanto de criatura que hoy es objeto de todos los piropos y

de todos los elogios. Loyola dijo que ya estaba bien de remover las sepulturas de la guerra y que había

llegado el momento de hablar del futuro. El debate pasó a París donde se especuló y se disparató a gusto.

Y a las tres horas y pico de blablabla, Gonzalo Fernández de la Mora concluyó: «Juan Carlos sucederá a

Franco, llegado el momento, en la paz, la calma y el orden. Y con el apoyo del pueblo entero.» Menos

mal que del «método Ollendorff», puesto en juego en ese debate triangular, salió algo claro sobre el

futuro de España. Y para saber ésto, que todo el mundo sabe, la televisión francesa no se ha parado en

barras en materia de presupuesto. Pobres contribuyentes.—INTERINO.

 

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