Autor: Crespo García, Pedro. 
   Momentos trascendentes     
 
 ABC.    31/10/1975.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

MERIDIANO NACIONAL

Momentos trascendentales

NOTICIA.—Sobre las siete y media de la tarde de ayer comenzó a circular la noticia de que la

Presidencia del Gobierno había enviado un télex a todos los ministros anulando el lugar fijado para te

convocatoria —cursada horas antes— del Consejo deliberante: el palacete de Castellana, 3, y

trasladándolo al palacio de la Zarzuela, bajo la presidencia del Príncipe de España.

La noticia corrió como un reguero de pólvora por cuanto presuponía. De un lado, la posibilidad de que se

aplicase el artículo 11 de la Ley de Sucesión, por el que se determina que el Príncipe ha de asumir, con

carácter interino, la Jefatura del Estado, por enfermedad grave de su titular. De otro se especulaba,

lógicamente, con la aplicación, por decisión de Franco, de la Ley de Prerrogativas de la Jefatura del

Estado, en cuanto a la cesión de poderes se refiere.

Una tercera posibilidad descansaba sobre el rumor de que el estado de salud de Franco había vuelto a

experimentar un agravamiento muy notable.

RUMOR.—Que el Generalísimo podría haber recaído, aún sin especificar si se trataba de un infarto o de

alguna infección, comenzó a circular, como rumor, en muy diversos ambientes, incluidos los oficiales,

sobre la una y media de la tarde de ayer. Siete horas después, como especie de confirmación al hecho de

que el Príncipe Don Juan Carlos presidiría el Consejo de Ministros, el rumor parecía concretarse: el

Caudillo padecería un episodio trombótico abdominal, y, de nuevo, se temía que su vida se agotase a

corto plazo. Poco importaba que, con la ascitis que el ilustre enfermo sufría, fuese extremadamente difícil

precisar la etiología exacta del citado proceso abdominal. La parquedad informativa —desde la una y

media, Radio Nacional repetía el mismo parte, cada hora, hasta las ocho de la noche, en que apuntó que el

Jefe del Estado había pasado la tarde descansando, sin novedades dignas de mención— favorecía,

sorprendentemente, en contraposición con lo ocurrido en los días inmediatamente anteriores, la

circulación de este y otros rumores.

CONFIRMACIÓN.—A las nueve de la noche el comunicado de la Casa Civil continuaba sin arrojar luz

alguna sobre la salud de Franco. Sin embargo, a esa misma hora, se confirmaba oficialmente que el

Príncipe de España, en virtud del artículo 11, asumía la Jefatura del Estado.

SAHARA.—A la gravedad de Franco se unía también, en la tarde de ayer —según fuentes fidedignas—,

la urgencia marroquí para que la firma, por parte española, del Acuerdo sobre el Sahara. La tensión

provocada por la convocatoria de la «marcha verde» había comenzado a volverse contra sus

organizadores y Su Majestad Hassan II necesitaba la carta de un triunfo efectivo que te permitiera, junto a

una entrada rápida en aquel territorio, la contención, por vía del entusiasmo, de las masas convocadas

para la «invasión pacífica».

Al tiempo, el Frente Polisario había desaparecido del Sahara, las tropas españolas mantenían el toque de

queda en El Aaiun y el ministro de la Gobernación argelino ponía de manifiesto nuevamente, ante el

Gobierno español, la firmeza de la postura de su país, que no admite más que la autodeterminación y que

podría llegar al planteamiento de graves fricciones fronterizas.

El país, en suma, no podía permanecer sin un Jefe de Estado en plenitud de facultades y funciones ante

una situación progresivamente complicada. — Pedro CRESPO.

 

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