El príncipe, Jefe del Estado en funciones. 
 La sustitución temporal del Jefe del estado, regulada por la ley orgánica  :   
 Le corresponde asumirla al Príncipe de España, en caso de enfermedad o ausencia de Franco. 
 ABC.    31/10/1975.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 28. 

ABC. VIERNES 31 DE OCTUBRE DE 1975. PAG. 7.

EL PRINCIPE, JEFE DE ESTADO EN FUNCIONES

LA SUSTITUCION TEMPORAL DEL JEFE DEL ESTADO, REGULADA POR LA LEY

ORGANICA

Le corresponde asumirla al Príncipe de España, en caso de enfermedad o ausencia de Franco

Madrid. (De nuestra Redacción.) Entre los varios supuestos que la legislación española contempla en

relación con la sucesión, se encuentra regulada la sustitución temporal del Jefe del Estado.

Sobre este extremo, la Ley Orgánica del Estado establece en su artículo 11 lo siguiente :

«Durante las ausencias del Jefe del Estado del territorio nacional, o en caso de enfermedad, asumirá sus

funciones el heredero de la Corona, si lo hubiere y fuese mayor de treinta años, o, en su defecto, el

Consejo de Regencia. En todo caso, el presidente del Gobierno dará cuenta a las Cortes.»

En relación con este artículo, por ley de 15 de julio de 1971, se dispuso que, en estos casos de ausencia o

enfermedad, la Jefatura del Estado interina corresponde, al Príncipe Don Juan Carlos. Textualmente dice:

«Corresponden al Príncipe de España, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, sucesor, a título de Rey, en

la Jefatura del Estado, las funciones que el artículo 11 de la Ley Orgánica del Estado encomienda al

heredero de la Corona.»

COMO EN JULIO.—Todo ello quiere decir que el Príncipe de España, Don Juan Carlos, desempeña la

Jefatura del Estado a la manera como ya ocurriera en el mes de julio de 1974. con ocasión de otra

enfermedad del Caudillo.

Es de señalar que las funciones atribuidas por la Ley Orgánica al Jefe del Estado, que son las asumidas

por el Príncipe Don Juan Carlos, están establecidas fundamentalmente en los artículos 6 y 7 de la propia

Ley, que dicen:

Artículo sexto.—El Jefe del Estado es el representante supremo de la Nación; personifica la soberanía

nacional; ejerce el poder supremo político y administrativo; ostenta la Jefatura Nacional del Movimiento

y cuida de la más exacta observancia de los Principios del mismo y demás Leyes Fundamentales del

Reino, así como de la continuidad del Estado y del Movimiento Nacional: garantiza y asegura el regular

funcionamiento de los Altos Órganos del Estado y la debida coordinación entre los mismos; sanciona y

promulga las leyes, y provee a su ejecución; ejerce el mando supremo de los Ejércitos de Tierra, Mar y

Aire; vela por la conservación del orden público en el Interior y de la seguridad del Estado en el exterior;

en su nombre se administra justicia: ejerce la prerrogativa de gracia; confiere con arreglo a las leyes,

empleos, cargos públicos y honores: acredita y recibe a los representantes diplomáticos y realiza cuantos

actos le corresponden con arreglo a las Leyes Fundamentales del Reino.

Artículo séptimo.—Corresponde, particularmente, al Jefe del Estado:

a) Convocar las Cortes con arreglo a la Ley, así como presidirlas en la sesión de apertura de cada

legislatura y dirigirles, de acuerdo con el Gobierno el discurso inaugural y otros mensajes.

b) Prorrogar el tiempo Indispensable, a instancias de las Cortes o del Gobierno y de acuerdo con el

Consejo del Reino, una legislatura cuando exista causa grave que impida la normal renovación de los

procuradores

c) Someter a referéndum de la nación los proyectos de ley a que se refiere el párrafo segundo del

artículo décimo de la Ley de Sucesión y el artículo primero de la Ley de Referéndum

d) Designar y relevar de sus funciones al presidente del Gobierno al presidente de las Cortes y demás

altos cargos en la forma prevista por las Leyes.

e) Convocar y presidir el Consejo de Ministros y la Junta de Defensa Nacional cuando asita a sus

reuniones.

f) Presidir, si lo estima oportuno las deliberaciones del Consejo del Reino y del Consejo Nacional,

siempre que las de aquél no afecten a su persona o a la de los herederos de la Corona. En ningún caso las

votaciones se realizarán en presencia del Jefe del Estado

g) Pedir dictamen y asesoramiento al Consejo del Reino.

h) Recabar informes del Consejo Nacional.

SUPUESTO DE FALLECIMIENTO

Advirtamos sin embargo que, para el supuesto de fallecimiento del Jefe del Estado, la convocatoria de las

Cortes y del Consejo del Reino, que es preceptiva para la proclamación de Don Juan Carlos como Rey

corresponde, según el artículo 7º de la ley de Sucesión, al Consejo de Regencia, formado como se sabe,

por e] presidente de las Cortes, el prelado de mayor jerarquía y antigüedad consejero del Reino y el

capitán general o, en su defecto, el teniente general en activo y de mayor antigüedad de los Ejércitos de

Tierra Mar o Aire.

Especial importancia cobran asimismo las disposiciones contenidas en los artículos 8.°, 9.° y 10° de la ley

Orgánica del Estado

El artículo 8.°, en su apartado I establece que «la persona del Jefe del Estado es inviolable. Todos los

españoles le deberán respeto y acatamiento»

En su apartado II estatuye: «Todo Jo que el Jefe del Estado disponga en el ejercicio de su autoridad

deberá ser refrendado, según los casos, por el presidente del Gobierno o el ministro a quien corresponda,

el presidente de las Cortes o el presidente del Consejo del Reino, careciendo de valor cualquier

disposición que no se ajusté a esta formalidad.»

ATRIBUCIONES

Es muy de tener en cuenta que el Jefe del Estado, tal como está configurado en la Ley Orgánica, en sus

disposiciones sustantivas, presupone que las atribuciones especialísimas conferidas por la ley de 30 de

enero de 1938 y la de 8 de agosto de 1939 únicamente están atribuidas y vinculadas al Generalísimo

Franco.

En el apartado ni del artículo 8 se establece que «de los actos del Jefe del Estado serán responsables las

personas que los refrenden», principio éste de irresponsabilidad del Jefe del Estado mantenido

generalmente en todas las Constituciones.

El artículo 9.° de la Ley Orgánica establece aquellos casos en los que el Jefe del Estado necesita una ley o

en su caso, acuerdo o autorización de las Cortes a los fines siguientes, alguno de ellos de especial

relevancia en los momentos actuales:

1. Para ratificar tratados o convenios internacionales que afecten a la plena soberanía o a la integridad del

territorio español (Precepto éste en concordancia con el artículo 14I de la ley de Cortes.)

2. Para declarar la guerra y acordar la paz

3. Para realizar los actos a que se refiere el artículo 12 de la ley de Sucesión (cesión de derechos antes de

reinar abdicaciones, renuncias y matrimonios regios etcétera) y los que vengan determinadios en otros

preceptos de las Leyes Fundamentales del Reino.

Figura original de la Constitución espafiola y de trascendentalísima importancia en el juego constitucional

y político es la del Consejo del Reino. Esta institución está concebida para asistir al Jefe de Estado; según

dice el artículo 10 de la Ley orgánica en relación con los siguientes supuestos:

1.º Proponer a las Cortes aquellos actos que requieran una ley. acuerdo o autorizaclón de las Cortes.

2.º Devolver a las Cortes para nuevo estudio una ley por ellas elaborada (precepto de acuerdo con el

artículo 17 de la Ley de Cortes)

3.º Prorrogar una legislatura por causa grave y por el tiempo indispensable

4.º Adoptar medidas excepcionales cuanto la seguridad exterior, la independencia de la nación, la

integridad de su territorio o el sistema Institucional del Reino estén amenazados de modo grave o

inmediato, dando cuenta documentada a las Cortes.

5.° Someter a referéndum nacional los proyectos de ley trascendentales cuando ello no sea preceptivo.

6.º Adoptar las demás determinaciones para las que una ley fundamental establezca este requisito

Por lo demás, las funciones del Consejo del Reino están establecidas en la Ley Orgánica del mismo de 22

de Julio de 1967, en su artículo 17 y siguientes.

Concretamente, el artículo 19 de esta Ley Orgánica del Consejo del Reino dice que "propondrá", entre

otras, al Jefe del Estado:

a) La terna para el nombramiento de presidente del Gobierno.

c) La terna para el nombramiento de presidente de las Cortes.

e) La terna para el nombramiento de los presidentes del Tribunal Supremo de Justicia, del Consejo de

Estado, del Tribunal de Cuentas del Reino y del Consejo de Economía Nacional, y

g) El nombramiento del vicepresidente del Consejo del Reino.

 

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