Otra larga noche. 
 Franco, operado durante tres horas     
 
 Informaciones.    04/11/1975.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 39. 

OTRA LARGA NOCHE

FRANCO, OPERADO DURANTE TRES HORAS

MADRID, 4. (INFORMACIONES.)

FRANCO fue operado ayer en la enfermería del regimiento de la Guardia del palacio del Pardo, de una

úlcera gástrica aguda, localizada en la parte anterior del estómago. La operación comenzó a las nueve y

media y se prolongó durante tres horas, requiriendo la transfusión de siete litros y medio de sangre. La

intervención fue bien tolerada, pero tras unos días de calma impuesta por el estado estacionario de la

salud del Caudillo, el país volvió a vivir una noche de expectante tensión, a la espera del comunicado

médico.

A las dos y veinte de la madrugada, el Ministerio de Información, a través de la Dirección General de

Coordinación Informativa, comunicó el siguiente parte:

«A las quince horas del día 3 de noviembre, Su Excelencia el Jefe del Estado presentó un cuadro

caracterizado por inquietud, palidez e hipotensión, con dolor intenso interescapular y significativos signos

electrocardiográf icos de insuficiencia coronaria y respiración periódica. Se inicia un cuadro hemorrágico

digestivo que conlleva a una hemorragia gástrica masiva incohercible Ante el fracaso de la terapéutica

conservadora, se decide la intervención quirúrgica.

INTERVENCIÓN

A las 21,30 horas, la intervención fue practicada por el profesor M. Hidalgo Huerta, con la colaboración

de los doctores Cabrero Gómez y Artero Guirao, en el quirófano del Regimiento de la Guardia del Pardo,

previamente acondicionado. El equipo de anestesia y reanimación estuvo integrado por los doctores

Llauradó, María Paz Sánchez y Fernández Justo.

En la intervención se objetivó la existencia de una úlcera gástrica aguda localizada en la parte anterior del

estómago, próxima a la curvadura mayor de la región inicial del fundus, que al interesar la arteria

gastroepiploica izquierda, era responsable del cuadro hemorrágico actual. Se comprobó asimismo la

existencia de dos erosiones de la mucosa, gástrica a nivel del antro. Por vía intragástrica se practicó sutura

oclusiva de la úlcera sangrante y arteria acompañante, comprobándose la cesación de la hemorragia.

Asimismo fueron saturadas las dos erosiones no sangrantes de la mucosa antral.

La intervención fue bien tolerada, con esporádicas alteraciones electrocardiográficas severas, que fueron

controladas satisfactoriamente por el grupo cardiológico que colaboró durante el acto quirúrgico. La

operación finalizó a las 12,30 de la noche, transfundiéndose un total de 7,5 litros de sangre.

A la una horas del día 4 de noviembre, en el momento de redactar este parte, las constantes vitales de Su

Excelencia e1 Generalísimo están normalizadas.

El pronóstico es muy grave. Firmado: El equipo médico habitual.

Palacio del Pardo, 4 de noviembre de 1975.»

AVANCE

A las ocho y media de la tarde, Televisión Española, en un avance informativo, había transmitido un parte

médico dando cuenta del agravamiento en el estado de salud de Franco como consecuencia de una

repentina hemorragia gástrica. A la misma hora, INFORMACIONES lanzaba una edición especial dando

cuenta del «estado crítico» de la salud del Generalísimo.

A partir de entonces comenzaron a circular rumores acerca de la inminencia de una operación, y se dijo

incluso que Su Excelencia podía ser trasladado a la clínica de La Paz, donde la intervención debía

practicarse. Llegaban noticias de que se estaba preparando la primera planta de la clínica de La Paz, de la

que se desalojaba a los enfermos que la ocupaban, y también la parte nueva de la sexta planta, que, según

parece, sería habilitada para familiares, médicos y personal de servicio.

A las redacciones llegaban teletipos con informaciones que luego eran embargadas, y noticias

contradictorias que atestiguaban el clima de tensa expectación en tomo a la salud del Generalísimo.

A las seis y media de la tarde llegaron al palacio del Pardo los Príncipes de España, que permanecieron

allí hasta las nueve. A la misma hora llegaba el presidente Arias, que acababa de asistir a la entrevista que

el Jefe del Estado en funciones, don Juan Carlos de Borbón, había sostenido con el primer ministro

marroquí, señor Osman, en el palacio de La Zarzuela.

Por su parte, el presidente de las Cortes, del Consejo del Reino y del Consejo de Regencia, don Alejandro

Rodríguez de Valcárcel, salía del palacio de las Cortes y llegaba al Pardo hacia las ocho y veinticinco,

para regresar hacia las nueve a su despacho, que no abandonó hasta las dos menos cuarto de la

madrugada. Se informaba que los otros dos miembros del Consejo de Regencia, el teniente general Salas

Larrazábal, y monseñor Cantero Cuadrado, que a última hora de la tarde se encontraban en Zaragoza,

habían sido avisados para que se mantuvieran a la expectativa de los acontecimientos. Monseñor Cantero,

de hecho, emprendió el viaje a Madrid tan pronto como tuvo noticias del agravamiento del Generalísimo.

RUIZ-GIMENEZ, EN EL PARDO

Entre las personalidades que visitaron el palacio del Pardo en el día de ayer se encontraban el cardenal

arzobispo, de Madrid, monseñor Enrique y Tarancón; los ministros del Gobierno, así como diversos ex

ministros y personalidades entre los que se encontraban los señores Romeo Gorría, López Bravo,

Castañón de Mena, Cabanillas, Licinio de la Fuente, Pilar Primo de Rivera, le duquesa de Alba, los

tenientes generales Salas Larrazábal, Valderrábano, Luis DiezAlegría y otros. Acudió también a

interesarse por la salud del Generalísimo el ex ministro don Joaquín RuizGiménez, acompañado de su

esposa.

CONCENTRACIÓN

Durante toda la tarde y la noche, varios centenares de personas se concentraron ante la puerta principal

del palacio del Pardo. Numerosos periodistas españoles y extranjeros se encontraban allí en espera de

noticias. Se produjo algún incidente. Según una noticia de la agencia Pyresa, dos fumadores de la

Radiotelevisión Italiana fueron agredidos por un grupo de cinco jóvenes españoles hacia las diez y cuarto

de la noche en la esplanada del Caudillo, situada frente al palacio del Pardo. Además dé darles algunos

golpes y puñetazos, los agresores estrellaron contra el suelo los flashes y cámaras de los operadores,

después de lo cual se marcharon en un coche que tenían dispuesto.

A las ocho dio comienzo en la parroquia de la Inmaculada Concepción del Pardo el rezo del rosario que

había sido convocado por la Asociación de Cabezas de Familia del Pardo, a fin de impetrar del Altísimo

el restablecimiento del Caudillo.

LA VELA DE TELEVISIÓN

Televisión Española, tras su programa de noche habitual, prolongó sus emisiones en espera del parte

médico, ofreciendo documentales sobre la vida animal, entre ellos los titulados «Europa, un continente

habitable» y «Qué duro es ser pingüino». El locutor Florencio Solchafa leyó a las dos y veinte de la

madrugada el parte médico emitido, tras la operación quirúrgica a que fue sometido Franco.

Esta operación tuvo lugar en la enfermería del Regimiento de la Guardia, situado a unos doscientos

metros de las habitaciones que ocupa el Generalísimo, siendo trasladado el enfermo en una ambulancia.

Comenzó a las nueve y media de la noche, prolongándose hasta las doce y media de la madrugada. Hacia

la una, el almirante Amador Franco y el teniente general González Vidaurreta salieron del palacio del

Pardo y se detuvieron a saludar a unos familiares que estaban esperando frente a la puerta principal. El

almirante y el teniente general fueron inmediatamente rodeados por los periodistas, a quienes dijeron que

Franco se encontraba «todo lo bien que puede encontrarse un recién operado».

Durante todo el tiempo que se prolongó la operación, la esposa de Su Excelencia, doña Carmen,

permaneció rezando en el oratorio de la capilla del palacio. Según ha podido saberse, antes de ser

trasladado a la enfermería, el Generalísimo se despidió con gran emoción de sus familiares y del

presidente del Gobierno.

ALARMA

Poco antes de las diez de la noche irrumpió en la plazoleta un coche del Ejército de Tierra, que marchaba

a gran velocidad haciendo sonar su sirena. En el interior podía verse a una persona en quien los

periodistas creyeron reconocer a uno de los doctores que atienden la marcha de la enfermedad de Su

Excelencia. Inmediatamente llegó un segundo coche, también a gran velocidad, haciendo sonar su sirena,

en el que viajaba un hombre que vestía una bata blanca, por lo que los periodistas pensaron que se trataba

de otro médico. Casi a continuación, un motorista del Ejército de Tierra con sirenas atravesó a gran

velocidad la plaza. A las seis y media de la tarde, cuatro guardias civiles que se encontraban en la séptima

unidad del servicio del Generalísimo en El Pardo, se ofrecieron voluntariamente a donar su sangre al ser

reclamados voluntarios para la donación. Aportaron entre los cuatro una cantidad aproximada a un litro

de sangre. Los cuatro donantes son poseedores de sangre RH positivo (grupo universal) y todo hace

suponer que, dada la urgencia con que fue demandada, iba destinada a las transfusiones realizadas a Su

Excelencia.

LOS SUCESIVOS PARTES

A las dos y diez de la tarde de ayer se facilitó el siguiente parte médico sobre el estado de salud del

Generalísimo Franco:

«A las 13,30 horas la evolución clínica de S. E. el Generalísimo durante las últimas veinticuatro horas ha

sido la siguiente:

Estado general y consciencia similares a los de ayer.

La situación de su problema cardiocirculatorio continúa evolucionando favorablemente.

El síndrome digestivo sigue con pequeñas hemorragias. La motilidad intestinal es adecuada. La ascitis ha

sido parcialmente evacuada.

El pronóstico sigue siendo el mismo.

Firmado: El equipo médico habitual.

Palacio de El pardo, 3 de noviembre de 1975.»

A las Siete y veintidós minutos de la tarde de ayer fue facultado un comunicado oficial, que decía lo

siguiente:

«A las siete de la tarde comunican las Casas Civil y Militar que, según manifiesta el equipo médico,

debido a una brusca e importante hemorragia gastrointestinal, se ha agravado considerablemente el estado

general de S. E. el Jefe del Estado, haciéndose crítico.

En el momento actual se intenta controlar la hemorragia.

Palacio de El Pardo, 3 de noviembre de 1975.»

A las 20,30 de la tarde de ayer el equipo médico facilitaba el siguiente parte:

«A las 20,90 la situación de S. E. el Generalísimo continúa siendo gravísima, insistiéndose en el

tratamiento intensivo.

Firmado: El equipo médico habitual.

Palacio de El Pardo, 3 de noviembre de 1975.»

Finalmente, a las 3,25 horas, y a través de la Dirección General de Coordinación Informativa, se hizo

público el siguiente comunicado:

«Las Casas Civil y Militar informan, a las tres del martes día 4 de noviembre que, según el equipo médico

de turno, que atiende a S. E. el Generalísimo, el Caudillo descansa en el postoperatorio de su

intervención.

Un nuevo comunicado sobre el estado de S. E. será facilitado a las 7,30 horas.

Palacio de El ,Pasdo, 4 de noviembre de Í975.»

4 de noviembre de 1975

INFORMACIONES

El hombre que ha operado a Franco

Don Manuel Hidalgo Huerta, sesenta años, doctor en Medicina y especialista en cirugía estomacal y en

aparato digestivo, ostenta actualmente la dirección técnica de la Ciudad Sanitaria Francisco Franco.

Nacido en Madrid el 22 de diciembre de 1915, se doctoró en la Facultad de Medicina de Madrid en 1939,

con la calificación de sobresaliente. Durante su época estudiantil fue alumno interno de la cátedra

terapéutica que regentaba el profesor don Teófilo Hernando. En 1944 obtuvo por oposición la plaza de

jefe clínico del Servicio de Cirugía del Aparato Digestivo del hospital Provincial de Madrid, y en el año

1960, también por oposición, la plaza de médico de entrada de la Beneficencia Provincial de Madrid, en

la Sección de Cirugía. Cuatro años más tarde fue nombrado profesor encargado de dicho servicio, y en

1965 obtuvo por oposición la plaza de profesor jefe de esta especialidad. En 1966 fue nombrado director

del hospital Provincial, y posteriormente, director del Francisco Franco.

Ha sido becado por importantes instituciones extranjeras y ha realizado abundantes trabajos y estudios en

el extranjero; en los Estados Unidos estadio problemas relativos a la hipertensión total, introduciendo sus

técnicas quirúrgicas en España.

El doctor Hidalgo Huerta fue uno de los médicos que trató a Franco en so enfermedad de tromboflebitis,

en julio del pasado año.

 

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