Franco tenía una posibilidad sobre cien de soportar la operación     
 
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Franco tenía una posibilidad sobre cien de soportar la operación

MADRID, 4. (EUROPA PRESS.)

A media mañana, fuentes bien informadas manifestaron que el Jefe del Estado ba superado

perfectamente bien la fase de anestesia de la operación que le fue practicada en la noche del lunes, y ha

recuperado el conocimiento.

En esos momentos —se añade— estaban a su lado su esposa, su hija y otros miembros de la familia. El

Generalísimo ha intercambiado unas frases con ellas.

Se mantiene la extrema gravedad, pero lo cierto es que el clima que domina esta mañana el palacio del

Pardo es de esperanza, después de las dramáticas horas vividas en la tarde v la noche del lunes.

«Sólo una naturaleza física excepcional resiste una operación como la de anoche, teniendo en cuenta la

edad y el estado del paciente», han manifestado personas allegadas a la familia

Se confirma que todos los preparativos estuvieron hechos para que el Generalísimo fuera trasladado a la

Ciudad Sanitaria La Paz, pero se desistió ante el peligro evidente de que no pudiera llegar con vida

UNA POSIBILIDAD SOBRE CIEN

Las consultas celebradas entre los médicos y miembros de la familia puede decirse que fueron dramáticas

por la responsabilidad del momento, cuando en las primeras horas de la noche el panorama no podía ser

más sombrío. Se atribuye la siguiente pregunta formulada al doctor Hidalgo Huerta: «¿Qué porcentaje de

probabilidades ve usted en la operación?», y la siguiente respuesta del doctor, que iba a ser el principal

responsable de la operación: «Una entre cien.»

En este ambiente la decisión fue adoptada: operar en la enfermería del Regimiento de la Guardia, situada

a unos doscientos metros del mismo palacio. En el mismo lugar que podía ser operado uno de los

soldados que dan escolta al Jefe del Estado quedó instalado el Generalísimo. Generales, ministros, altas

personalidades y miembros allegados a la familia permanecían en una pequeña sala contigua al quirófano,

del que sólo estaban separados por una pequeña puerta de cristal. Momentos después, estas altas

personalidades fueron invitadas a abandonar la sala, en la que quedarían únicamente las personas

imprescindibles. En el quirófano, la intervención comenzó alrededor de las diez de la noche.

El Príncipe don Juan Carlos, el presidente del Gobierno, los ministros y las autoridades militares

abandonaron el recinto del palacio del Pardo, para instalarse cada uno en su puesto.

Hacia las diez y media de la noche puede decirse que había terminado la primera fase de la operación.

Alguno de los médicos salió del quirófano. Su rostro era esperanzador, pero la angustia seguía. Eran los

primeros signos positivos. La intervención continuaba. Así hasta momentos después de las doce de la

noche. No estaba todo terminado, pero se consolidaba la esperanza. Hacia las doce y media, el

Generalísimo era trasladado de nuevo en una ambulancia a su habitación del palacio.

En voz baja, como si nadie se atreviera a decir otra cosa, se repetía una y otra vez: «Sigue el peligro, pero

ha resistido la operación.»

Doña Carmen Polo de Franco, con otros miembros de la familia, había permanecido todo el tiempo

rezando en la capilla del palacio, en la que hay dos imágenes de la Virgen, la del Pilar y la del Carmen.

El Generalísimo estaba bajo los efectos de la anestesia. El período postoperatorio empezaba.

Fuera, millones y millones de españoles estaban pendientes de la radio y la televisión, porque las últimas

informaciones de las primeras horas de la noche hablaban de estado crítico y de estado gravísimo. Habían

salido ediciones especiales de los periódicos dando cuenta de esta extrema gravedad, y los españoles

seguían pendientes de la radio y la televisión. Pero las noticias no llegaban. Durante toda la noche, ante

este silencio, llegó a pensarse lo peor. Televisión Española se mantenía abierta. «¿Qué noticia irán a

dar?», era la pregunta que se hacían los millones de personas que esperaban. A las dos y veinte de la

madrugada llegó el parte médico. Difícil de entender por sus términos, pero algo tranquilizaba: el

Generalísimo había sido operado y vivía. La verdad es que casi todos los españoles se acostaron anoche

con impresión sombría por falta de detalles. Sólo esta mañana, al conocer la información que facilita la

Prensa, la esperanza ha renacido.

 

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