Vida cultural. Mis conversaciones privadas con Franco. 
 Franco era partidario de la libertad de crítica en la prensa     
 
 Ya.    03/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

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VIDA CULTURAL

"MIS CONVERSACIONES PRIVADAS CON FRANCO"

Franco era partidario de la libertad de crítica en la prensa

En una ocasión dijo: "Deseo que cada periódico critique lo que le parezca y desee, dentro de la verdad"

Varios ministros quisieron dar "pucherazo" en las elecciones de noviembre de 1954 Al Príncipe Juan

Carlos le recomendó en una conversación privada: "Los reyes tienen que estar en contacto con el pueblo

lo más directamente posible"

Continuando con la exposición de algunos aspectos del libro "Mis conversaciones privadas con Franco"

que iniciamos, hay que subrayar los rasgos humanos del Generalísimo que presenta Franco Salgado-

Araujo. Al hablar sobre las frecuentes cacerías del Caudillo, que, mientras duraba la temporada, era de

sábados, domingos y lunes, afirma que "le parece demasiado, ya que los martes y miércoles tiene

audiencia; los jueves, credenciales; el viernes, Consejo de Ministros, y el sábado se va. Resulta que no le

queda ni un día para el estudio de problemas y para el despacho con ministros y secretarios. Además, las

cacerías son pretexto para ir todos los amigos de los dueños que cotizan esto, y además de aprovechar

para hacer amistades, piden favores, exenciones de tributos, permisos de Importación".

Cuenta el autor la preocupación de los ministros en torno a las elecciones de 1954. Un día, al volver

Franco de una cacería, estaban esperándole varios ministros, y tan preocupados estaban que los señores

Blas Pérez, Fernández Cuesta, Arias Salgado y Carrero pensaban proponer el "pucherazo" con todas sus

consecuencias. Los resultados de las elecciones vinieron a demostrar que "los ministros tienen muy mala

información respecto al sentir de la opinión pública en relación con el régimen, ya que el triunfo del

Movimiento Nacional fue muy amplio".

PARTIDARIO DÉ LA LIBERTAD DE PRENSA

Es de gran interés lo que refleja el autor sobre la actitud de Franco ante la libertad de crítica: "Hay, por

desgracia, muchas cosas que no están bien hechas y se aportarían soluciones para muchos problemas de la

vida nacional, pero por lo visto conviene así a ciertas personas. Este asunto lo he comentado muchas

veces con el Caudillo y él me dice que siempre ordena que se abra más la mano y que desea que cada

período critique lo que le parezca y desee, dentro de la verdad. Por lo visto, no le hacen caso y cada uno

hace con la prensa lo que conviene a sus intereses."

Sobre la actitud de la familia

Villaverde, el autor escribe: "Estuvimos en El Pardo a felicitar a los padres y abuelos del nuevo niño.

Aquello estaba invadido de gente; muy numerosos son los familiares de Villaverde, que ahora privan

tanto allí (no cabe duda de que si la familia de, Franco y la de Polo no aparecen mucho por allí, los

Martínez lo invaden todo, llenando los salones cuñados, tíos, primos, sobrinos, etc.)."

El 14 de marzo de 1955 relata Franco Salgado la entrevista que el Generalísimo mantuvo con el Príncipe

don Juan Carlos y en la que le dijo, entre otras cosas: "Los reyes no deben fiarse de los aristócratas ni los

cortesanos, que les adulan para obtener prebendas. Los reyes tienen que estar en contacto con el pueblo lo

más directamente posible para enterarse de sus necesidades y tratar de corregirlas. Hoy se oye decir a

mucha gente adinerada: "Yo estuve en la guerra y me sacrifiqué por España", ´pero muchas´ veces los que

más alardean de hacer resaltar sus méritos son los que han hecho la guerra en el cuartel general o

conduciendo coches en la retaguardia, pero muy lejos de los sitios donde otros sí se jugaban la vida."

LA MASONERÍA

Un día, tras una comida en palacio y la hora del café, Franco hablo de la masonería y de su influencia:

"Sólo en la masonería inglesa y en la holandesa se permite ser religioso. En las demás se combaten en

forma constante las religiones, y en especial la católica, a la que se persigue de forma implacable. Esto no

se les dice a los que entran en los primeros grados; se prefiere a los laicos, indiferentes a toda idea

religiosa, para así manejarles y moldearles mejor. En cierta ocasión, un católico quiso hacerse masón, con

objeto de enterarse de las actividades de la logia. Se lo consultó a un obispo, y éste dijo que no.

El general Ovilo fue masón y quiso ser juzgado por un tribunal del que formara parte el general Aranda.

Este se dio de baja y el consejo se aplazó. Al reunirse después, el general Ovilo confesó caballerosamente

que era de la secta y que ingresó en ella en Tánger, donde tenía muchas amistades, pero que no creía que

con ello faltase a sus deberes militares, y que eso lo comprendería algún compañero que no estaba muy

distante. Aranda miraba al suelo y no se dio por enterado. Después, el consejo se reunió en sesión secreta

para deliberar, empezando la votación de la sentencia por el más moderno, que era Aranda, quien sin

vacilar votó la expulsión. Las logias masónicas inglesas solamente se unieron a las restantes europeas en

la segunda guerra mundial. El asesinato del almirante Darlan creo que fue obra de dichas logias. El

general Cabanellas era masón y no lo negaba. Al hablar del asunto decía que a veces en la vida se toman

determinaciones de las que luego uno se arrepiente."

En otra ocasión en que salió a relucir la campaña que se hacía contra Arburúa a propósito de la salida de

oro del Banco de España, Su Excelencia dijo: "Estos ataques proceden de que Arburúa emprendió una

campaña contra toda clase de intermediarios en los negocios de su departamento, pues son los que lo

encarecen todo, ganando ellos muchísimo dinero. Yo recibí a Arburúa cuando salió de la zona roja y me

entregó documentación ampliada, con todo género de detalles, relacionada con el robo del oro. Entonces

Arburúa era un funcionario modesto y que nada pudo hacer por evitar tal atropello, que fue un acto de

fuerza del Gobierno rojo, amparado por la Guardia Civil."

 

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