Tras la concentración franquista. 
 Duros ataques al Gobierno, procuradores y terroristas     
 
 Diario 16.    22/11/1976.  Página: 76. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Lunes 22noviembre 76/DIARIO 16

Tras la concentración franquista

Duros ataques al Gobierno, procuradores y periodistas

MADRID, 22 (D16).—El Gobierno, procuradores y periodistas fueron blanco de las iras de algunos de

los manifestantes que acudieron a la plaza de Oriente el sábado, en el primer aniversario de la muerte del

general Franco.

Medio centenar de periodistas se defendieron en autobuses de la Policía de los ataques de los

manifestantes franquistas, después de que terminara la concentración.

Las cifras

En el fin de semana, nadie se puso de acuerdo sobre el número de asistentes a la concentración del

sábado. Las agencias de Prensa ofrecían las cifras de cuarenta mil, sesenta mil y ochenta mil personas. El

Gobierno Civil afirmaba que los congregados eran "algo más de cien mil".

Gonzalo Fernández de la Mora, único miembro de Alianza Popular que estuvo presente en el acto

franquista, multiplicó ayer en "ABC" el número, elevándolo a un cuarto de millón.

Pero, según el cubicaje de la plaza de Oriente, tan sólo 150.000 personas, bien apretadas, tienen cabida en

la misma. Y en la plaza podían observarse muchos claros. Luis Valero Bermejo, secretario de la

Confederación de Combatientes, organizadora del acto, no se atrevió a dar cifras a los periodistas, al ser

preguntado al respecto.

Ahora, a casa

Terminadas las oraciones fúnebres, Valero B e rmejo, a través de los altavoces instalados en la plaza,

recomendó a los asistentes disolverse pacíficamente. "Marchad a vuestros hogares o a vuestro trabajo."

Pero un numeroso grupo se quedó en los alrededores de la plaza para increpar a los periodistas —un

fotógrafo de "El País" fue golpeado en la cabeza—, mientras otros aclamaban a la marquesa de

Villaverde, duquesa de Franco, que salió a saludar desde un balcón del número 7 de la plaza.

Según "ABC", la hija de Franco llevaba una pegatina de Fuerza Nueva sobre su abrigo de visón,

rigurosamente negro. La plaza de Oriente había quedado rebautizada, por un grupo de jóvenes, con un

cartel que decía: "Plaza de Francisco Franco, caudillo de España."

A media asta

Varios miles de personas, desatendiendo la consigna de volver a sus hogares o a su trabajo, salieron en

manifestación calle Arenal adelante, gritando "El Ejército al Poder", "Gobierno, dimite, el pueblo no te

admite", "Suárez, dimisión, por perjuro y por masón".

Con tales gritos llegaron a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, guardada por tropas

especiales de la Policía. Dando vivas a las fuerzas de orden público, cerca de dos mil personas, que

cortaban el tráfico, provocando un enorme embotellamiento, exigieron que la "bandera, nacional, situada

en el balcón principal de la DOS, fuese colocada a media asta. Cosa que, tras algunos tiras y aflo

ja, consiguieron, cuando un teniente y un cabo de la Policía Armada salieron al balcón. Después, ambos

miembros de las fuerzas de orden público saludaron militarmente, mientras los manifestantes cantaban el

"Cara al sol", brazo en alto.

Ochocientos D16 menos

El paso de la manifestación por delante del teatro Reina Victoria, donde se exhibe "El adefesio", de

Albertá, no tuvo más consecuencias que algunas pintadas insultantes para los actores que intervienen en

la obra. Alguien quiso quemar los carteles, cosa que fue impedida por los "servicios de orden", que no

lograron impedir que, una vez llegados a Cibeles, abordasen una camioneta de reparto de D16 y

quemaran los ochocientos ejemplares que transportaba.

Con varios conocidos "guerrilleros de Cristo Rey" a la cabeza, los manifestantes llegaron a las Cortes, en

la Carrera de San Jerónimo. A la puerta de la Cámara se colocó un cartel con la imagen

de Franco. Se volvió a cantar "Procuradores, traidores", se volvió a pedir la dimisión del "Gobierno, el

pueblo no te admite". Algún fotógrafo de Prensa fue amenazado y auxiliado por la Policía. Alguien quiso

orinar a la puerta de las Cortes, lo que fue impedido por los agentes del orden.

Sembrando de pegatinas de "Fuerza Nueva" el trayecto, increpando a automóvil listas y lanzando gritos

contra el Gobierno, varios centenares de personas llegaron hasta Castellana, 3, sede de la Presidencia del

Gobierno. Indignados por la ausencia de una bandera nacional en el mástil, exigieron que fuese colocada

una, esta vez sin resultado. Pasadas las cuatro de la tarde, un reducido grupo de personas que aún

proseguían su manifestación, fue invitada a disolverse por la Fuerza Pública, a la que obedecieron.

Ayer domingo, por la mañana, todavía podía verse alguna caravana de automóviles, con ondeantes

banderas nacionales, cruzando a toda velocidad la avenida del Generalísimo.

 

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