Autor: Abad, Joaquín . 
 Entrevista con Javier Carvajal, secretario general de UPDE. 
 Sorpresa e indignación  :   
 Por la negativa del Cardenal Tarancón a la misa de la Plaza de Oriente. 
 El Alcázar.    03/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Entrevista con Javier Carvajal, secretario general de UDPE

"SORPRESA E INDIGNACIÓN"

(Por la negativa del Cardenal Tarancón a la Misa de la Plaza de Oriente)

(Crónica especial, por télex de nuestro corresponsal en Santa Cruz de Tenerife Joaquín Abad).—"Lo que

hace falta saber con claridad es si estamos dispuestos a pactar con el comunismo o no. Habrá que

preguntar si estamos dispuestos a que lo social pase por delante de las preocupaciones políticas formales.

Todo esto es mucho más importante que saber si se está en el centro o no", ha declarado Javier Carvajal a

EL ALCÁZAR en una entrevista realizada ayer durante su visita a esta isla para contactar con dirigentes

de "UDPE" y "Alianza Popular".

¿No le parece —le preguntamos— un poco extraño que no se conozca la pregunta que se formulará en el

referendum?.

—Me asombra que vayan a preguntar, sepamos y no sepamos que. Todos nosotros tenemos la conciencia

clara de que cuando formulamos una pregunta, es porque sabemos exactamente que es lo que queremos

preguntar.

¿Que le parece el método del Gobierno llevado para la reforma política?.

—Del tema de la reforma política ya no hay nada que discutir, tal vez, porque estamos en un proceso que

es irreversible. En otro momento, lo que se debería haber preguntado al país, es si realmente quería

abordar la reforma. Esto no se ha hecho y se ha tomado el camino de ir a la reforma. Lo único que cabe

ahora preguntar al país si esta de acuerdo o no con algo que ya esta prefabricado y que ya se nos viene de

alguna forma hecho.

Respecto al hecho, que constantemente estamos leyendo en los periódicos, de que si las Cortes no apoyan

determinada línea reformista habrá que disolverlas...me parece inaceptable.

Creo que muerto el Generalísimo habrá que ir a la reforma porque era insustituible. Somos muchos los

españoles que estamos en una voluntad de reforma perfectiva. Pero deformar la imagen pública de el que

no este conforme con determinada y concreta reforma, lo que quiere es el inmovilismo, me parece una

trampa y una mentira.

Lo que no tengo porqué aceptar es que no quepa más que una reforma. Y lo que rechazo es que, de no

respaldar determinada reforma, me tenga que colocar necesariamente en la línea del inmovilismo.

Por otra parte, se ha dicho constantemente que las Cortes no representan nada. Se está formando desde

otras una determinada disolución de Las Cortes. ¿Que quiere decir esto?. Es que si las Cortes toman

determinado camino, o determinadas soluciones si son válidas?. Las Cortes o son válidas o no son

válidas. Para mí, las Cortes son legítimas y si aprueba la reforma tendrá que admitirse. Lo que no puede

admitirse es que la negativa a aceptar la reforma invalide las actuales Cortes.

Por otra parte, el chantaje constante de amenazar a los procuradores con la responsabilidad histórica de

hacer naufragar determinada línea política, consistente en advertir con la destitución de las Cortes en el

caso de que no sean dóciles, me parece algo que realmente descalifica a quien así procede.

NOS JUGAMOS EL FUTURO • ¿Que nos estarnos jugando?.

Nos estamos jugando el futuro. Nos estarnos jugando ser un país como Italia. Nos estamos jugando ser un

país atomizado, con un parlamento ingobernable, con unos gobiernos irresponsables, únicamente

preocupado de la supervivencia. O bien, intentar crear una democracia fuerte, con unos grupos sólidos,

bien estructurados, capaces realmente de ganar las elecciones para períodos largos de tiempo que

permitan acometer el proceso de seguir constituyendo el país y seguir dando pasos hacia el futuro. Lo

demás nos va a abocar a una lucha suicida de banderías políticas, donde los grandes problemas del país,

los intereses de las clases trabajadoras, el desarrollo económico, la reforma agraria, la reforma de la

empresa, los grandes problemas nacionales en suma, van a quedar olvidados exclusivamente bajo la

preocupación constante de quedar bien ante un electorado cambiante, o ante unas Cortes que puedan ser

objeto de presiones de otro tipo. Estamos eligiendo entre una democracia italiana, la peor de

las democracias, o una democracia constructiva como, puede ser la alemana. Ni siquiera esta es la opción

definitiva. Si elegimos la opción italiana, estamos. eligiendo la opción, a largo plazo, totalitaria. Porque

de ese caos no saldrá más que una dictadura marxista.

FLACO SERVICIO

¿Que significado puede tener la autorización o denegación para el veinte de noviembre?.

—Me parece impensable que al celebrarse el aniversario de la muerte de Franco, fuerzas oficiales, de

cualquier tipo, no autoricen el homenaje popular que se quiere hacer.

El señor Cardenal sabrá lo que hace o no lo sabrá. Yo, desde luego, personalmente no puedo menos que

mostrar mi sorpresa y mi indignación por esta negativa a que públicamente se ruege por el alma de

Francisco Franco, a quién tantos españoles tenían que estar agradecidos. Pienso que es un flaco servicio

que Tarancón le hace a la Iglesia no al franquismo. Y creo que es un flaco servicio, sobre todo, porque

estamos cansados de ver otros actos religiosos, politizados. Y sin embargo no han merecido una sanción

tan dura como la que el Cardenal de Madrid en este momento quiere hacer justamente al hombre que, si

algo significó en su momento, fue el de haber devuelto a la Iglesia Católica el papel que le correspondería

en nuestra tradición y en nuestra historia. Yo no puedo entender que esto sea así, como tampoco entiendo

que se pretenda limitar a los actos oficiales del Valle de los Caídos el homenaje nacional a Francisco

Franco, dejando bien claro y manifiesta la relación de continuidad y gratitud que con el antiguo Régimen

le liga. Pero nadie puede poner dificultades a que el pueblo, que no tendrá acceso al recinto limitado del

Valle de los Caídos, quiera de alguna forma concentrarse, unirse, para recordar a un hombre que durante

cuarenta años ha sido el símbolo de España.

JOAQUÍN ABAD

 

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