Gran concentración en la plaza de Oriente  :   
 Decenas de miles de españoles tributaron un patriótico homenaje a Franco. Grupos dispersos intentaron manifestarse en distintos puntos de Madrid. 
 Ya.    21/11/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Gran concentración en la plaza de Oriente

Decenas de miles de españoles tributaron un patriótico homenaje a Franco • Grupos dispersos intentaron

manifestarse en diversos puntos de Madrid

Ayer, 20 de noviembre, se cumplía el primer aniversario de la muerte del Generalísimo Franco y el

cuadragésimo del asesinato del fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera. Se

celebraron actos organizados en Madrid y en el Valle de los Caídos por la Confederación Nacional de

Combatientes y por la Fundación Nacional Francisco Franco, respectivamente. No se produjeron

incidentes de entidad.

Ya en las primeras horas de la mañana cientos de personas de toda edad y condición se dirigían por las

calles del centro de Madrid hacia la plaza de Oriente. Banderas nacionales, banderas de Falange y de la

Tradición; camisas azules y camisas legionarias; brazaletes, boinas rojas... Y retratos de Franco y de José

Antonio. Y miles de octavillas lanzadas al aire y cientos de folletos y de carteles vendidos o regalados a

los asistentes.

Españoles de Madrid y de todas las provincias—se dejaban notar los catalanes—confluían hacia la plaza

de Oriente, donde para la una y media de la tarde estaba programado el acto de homenaje a Franco,

organizado por los combatientes.

La mañana, climatológicamente, de un típico día del otoño madrileño; algo frío y muy soleado, sin viento

y con la atmósfera limpia. Ninguna representación oficial. La fachada del Palacio de Oriente, desnuda de

cualquier ornamento. En balcones de las casas particulares de la plaza de Oriente, banderas nacionales

con crespones negros—también pudimos ver esas banderas con crespones en otros puntos de la capital—;

la bandera del teatro Real estaba izada a media asta. Fuerza pública en diversos lugares; algunos policías

armados situados en terrazas. Dos helicópteros de la Policía no cesaron de sobrevolar la plaza y sus

alrededores hasta que concluyó el acto.

La Cruz Roja había instalado los puestos de socorro. Varios Jóvenes vendían ejemplares de una edición

especial de "El Alcázar" y otros colocaban unos carteles . con la siguiente leyenda: "Plaza de Francisco

Franco Bahamonde, caudillo de España." Hubo algún abucheo contra loa fotógrafos instalados en una de

las terrazas del Teatro Real. Muchas personas lucían pegatinas don leyendas diversas.

ASISTENTES

La agencia Logos calcula que en la plaza de Orienta se congregaron "probablemente, algo más de cien

mil persona". Por su parte, la agencia Cifra difundía en su servicio que, "según las primeras estimaciones

de los redactores de Cifra, no menos de sesenta mil personas se concentraron en la plaza de Oriente".

Fuentes del Gobierno Civil anunciaron más de ciento cincuenta mil, y otros observadores calcularon la

cifra entre ochenta mil y las cien mil persona».

Alrededor de las once y media llegaron ante el Palacio Real don Raimundo Fernando Cuesta, doña Pilar

Primo de Rivera, don Manuel Valdés Larrañaga, don Juan García, Cairrés y don Joaquín Gías Jové. Poco

después llegó don José Antonio Girón de Velasco, presidente de la Confederación nacional de

Combatientes. En la terraza del Teatro Real estaba el secretarlo general de la CNC, don Luis Valero

Bermejo.

Después llegó don Blas Piñar López, presidente de Fuerza Nueva. Fue recibido con vivas y aplausos.

En otro punto de la plaza, concretamente en el primer piso de la finca número 7, la hija del Caudillo,

duquesa de Franco, acompañada de su marido, el marqués de Villaverde, y de su hijo Francis, fueron

testigos del homenaje. Detectada su presencia, doña Carmen Franco Polo fue objeto de vítores y aplausos,

que ella correspondió emocionada. Tuvo que salir al balcón varias veces.

EL ACTO

Minutos antes de la iniciación del acto, la plaza de Oriente era un clamor. Pañuelos al viento y gritos de

"Franco, Franco, Franco" "José Antonio Primo de Rivera, presente" y vivas a España precedieron al

discurso de Girón. El presidente de la Confederación, que fue breve, comenzó diciendo: "Españoles:

Desde esta Plaza Mayor de España, en esta plaza del Caudillo, para recordar a Franco y a José Antonio,

me dirijo a vosotros." Aludió a la unidad de España y a los que pretenden destrozarla y al fervor y la

lealtad de los allí reunidos. Les pidió unión y disciplina. Después se escuchó por los altavoces instalados

en la plaza una composición musical de la que es autor don Antonio Menéndez, dedicada al Caudillo. Un

sacerdote rezó un responso y posteriormente un Padrenuestro, que fue seguido de viva voz por la

multitud. A continuación se leyeron unos párrafos del testamento de José Antonio y el testamento político

de Franco en su totalidad. Como parte final, se. cantaron los himnos de la Infantería, de la Legión, el

"Oriamendi", el "Cara al sol" y el himno nacional. Finalizó el acto—que duró exacta mente veinticinco

minutos—con los gritos de ritual y con la petición a los concentrados de que se dispersaran sin provocar

incidentes.

El orden y el patriotismo fueron las dos notas dominantes de la concentración. Representaciones

extranjeras—argentinos, franceses, italianos, belgas y portugueses, que sepamos—se sumaron al acto.

Pertenecen a organizaciones nacionalistas.

INTENTOS DE MANIFESTACIÓN

Posteriormente se produjeron algunos intentos de manifestación en diversos puntos de Madrid. Unas

trescientas personas, después de dar un rodeo, llegaron a la Puerta del Sol y, ante el edificio de la

Dirección General de Seguridad, prorrumpieron en gritos. Tras cantar el "Cara al sol" se dirigieron hacia

el palacio de las Cortes. Allí también entonaron el himno de Falange de espaldas al palacio y dieron

vítores a Franco. La fuerza pública no intervino.

Otros grupos se concentraron en Cibeles, dividiéndose en dos manifestaciones; una de ellas intentó

dirigirse al palacete da Presidencia del Gobierno. Por el camino se encontraron con una furgoneta de

reparto de la empresa editora de "Cambio 16" y "Diario 16". Sacaron los periódicos del vehículos y les

prendieron fuego; tanto las furgonetas como sus ocupantes no sufrieran daños. Ante la Presidencia del

Gobierno llegaron unas mil personas. La fuerza pública les instó a que se dispersaran.

Funerales en el Valle de los Caídos y en Los Jerónimos

Organizado por la Fundación Nacional Francisco Franco se celebró, a las cinco de la tarde, un solemne

funeral en la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Según la agencia Cifra, asistieron unas

veinte mil personas, procedente» de diversos lugares de España.

Ocuparon lugares en la presidencia doña Carmen Polo de Franco, señora de Meirás; la duquesa de

Franco, acompañada de su esposo, el marqués de Villaverde; los duques de Cádiz y los señores de Ardid,

así como doña Pilar Franco y la Junta Nacional de la Fundación.

Sobre las tumbas de Franco y de José Antonio se depositaron numerosas coronas de laurel y decenas de

ramos de flores. Falangistas montaban turnos de guardia.

Ofició el funeral monseñor don Amadeo González Ferreiro, obispo de Metre (Brasil), quien pronunció

también la plática.

Tras finalizar la misa, en la explanada, se rindió un público y espontáneo homenaje a la viuda del

Caudillo por parte de todos los presentes.

Por la noche, a las nueve y cuarto, en el templo de San Jerónimo el Real, que se encontraba

completamente abarrotado de fieles, fue oficiado un funeral por Franco y José Antonio, que había sido

organizado por las Juntas Nacionales y Provinciales de Falange Española y de las JONS, cuyos miembros

ocupaban puestos destacados en la iglesia.

Al igual que en la plaza de Oriente y en el Valle de los Caídos, a este funeral asistieron varios ex

ministros y otras personalidades. No pudo hacerlo, en cambio, a este último don José Antonio Girón de

Velasco, quien había sufrido una ligera indisposición en el Valle de los Caídos.

 

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