Informaciones. 
 Respetar su eterno descanso     
 
 Informaciones.    19/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

INFORMACIONES

RESPETAR SU ETERNO DESCANSO

HOY hace un año el pueblo español acabó su jornada con el presentimiento de que esa era la última

noche en la vida de quien durante cuarenta años había regido los destinos de la nación. Y así fue. Con el

dolor de una gran parte de los que habían sido sus gobernados y con el respeto de España entera.

Francisco Franco entró definitivamente en la Historia. A ella pertenece desde entonces, y ella, ante la que

reiteradamente se declaró responsable, habrá de juzgarle.

A nosotros nos resta su recuerdo y el respeto a una vida íntegramente ligada a servir a la Patria común de

una manera absoluta y con aciertos innegables. Errores tuvo que tener, porque de humanos es errar, pero

entre éstos, evidentemente, no podemos incluir su machacona insistencia en la unidad y, ya en su postrer

momento, convocar esa unidad en tomo a don Juan Carlos.

Queremos, por ello, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento, insistir en que su nombre no

puede ni debe ser invocado con fines partidistas, ni se puede ni se debe tratar de adivinar cuál fuera su

pensamiento para la hora de ahora. El propuso un sucesor, y su último mandato fue apoyarle y unirnos a

él. Todo lo que provoque desunión o distanciamiento al Rey no se corresponde ciertamente con ese su

último deseo. Y por si eso fuera poco, la consideración a su memoria y a su persona nos debe llevar a no

provocar, utilizando su nombre, luchas y polémicas en las que inevitablemente ha de salpicarse a alguien

que, como la figura del Generalísimo, debe quedar por encima y al margen de la arena política actual.

Los que entiendan que su pensamiento es mas acorde con el que, presumiblemente para ellos, fuera el de

Franco, tienen perfecto derecho a defender sus ideas, pero sin ampararse en quien ya no está entre

nosotros y no solo a ellos pertenece. La discreción y el señorío con que se han venido comportando sus

más directos familiares —su esposa y su hija—, que alguna amargura han tenido que añadir a su natural

dolor, y a quienes dirigimos desde aquí un recuerdo cargado de consideración y de afecto, pueden servir

de ejemplo a muchos.

Nadie tiene derecho a monopolizar la imagen de Francisco Franco y todos tenemos el deber de respetar su

eterno y bien merecido descanso en el monumento que el mismo se ocupó de alzar como símbolo de paz

y reconciliación de todos los españoles.

 

< Volver