Autor: EUROPEO. 
 Hablando con franqueza. A la memoria de Francisco Franco. 
 Divorcio demócrata cristiano     
 
 El Alcázar.    20/11/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

A la memoria do Francisco Franco

DIVORCIO DEMÓCRATA CRISTIANO

LA Unión Social Cristiana y la Unión Cristiana Demócrata alemanas se diferencian

aparentemente por sólo una letra de sus siglas: CSU y CDU. Pero esto no debe engañar: No es

cuestión de una simple «S» en lugar de una altiva «D». No es cuestión de que una de las alas

de lo que se consideraba como un partido pusiera más el acento en lo social, en la de «S» de

social, y la otra en la democracia, en la «D». La frontera entre los dos grupos del binomio

CDUCSU, —un solo partido en el Parlamento de Bonn— pasó siempre por la raya fronteriza

del «Land» de Baviera, ciudadela de los cristiano sociales, y existía una especie de acuerdo

tácito en virtud del cual los cristiano demócratas no intentaban penetrar más allá de esta línea

invisible mientras los cristianos sociales no efectuaban incursiones hacia el norte del país.

La Unión Cristiano Demócrata reúne católicos y protestantes, izquierdistas y derechistas,

partidarios y adversarios encarnizados de la «Ostpolitik», burgueses y sindicalistas. La Unión

Cristiano Social es monolíticamente católica, duramente enfrentada a toda clase de

concesiones a la Alemania del Este. La CDU obtiene sus mayorías, — fluctuamos, — en todos

los «Lander» menos en uno:

Baviera. Allí la Unión Cristiano Social domina indiscutiblemente desde hace años, pese al

cambio, de esta comarca que ha pasado de una economía campesina a una industrialización

acelerada.

La CSU es Munich y Franz-Josef Strauss. La CDU es Bonn-Colonia, con una jefatura que ha

pasado por varias y no muy firmes manos desde que desapareció «el viejo zorro», «Der Alte

Fuchs», el patriarca Konrad Adenauer. Hoy está dirigida por Helmut Kohl, «el gigante negro»

de Mainz, hasta las últimas elecciones jefe de gobierno de este «Land».

La asociación, —nunca fue identificación,— entre los dos grupos se ha "mantenido, bien o mal,

durante 27 años. Las últimas elecciones, a pesar de haber constituido una victoria de la

CDUCSU, han provocado una escisión cuyas primeras señales se advirtieron en las distintas

posturas adoptadas por Strauss y Kohl. El bávaro propugnaba una táctica de confrontación

directa con los social demócratas, por razones de temperamento y porque en su opinión la

victoria pertenece siempre a los que se lanzan a la ofensiva. Kohl, en cambio, ha buscado

siempre echar agua al vino, eligiendo un centrismo templado que, según esperaba.

podía atraerle a los liberales, apartándoles de la coalición con los social demócratas, que sin

ellos no podrían gobernar. Ni siquiera le disuadió de esta idea el compromiso entre Helmut

Schmidt y HansDietrich Genscher de continuar la coalición, compromiso prelectoral y

confirmado en estos mismos días en el congreso del pequeño partido liberal que se está

celebrando en Francfort, la ciudad de los banqueros y con el relente de los Rothschilds y la

masonería decimonónica germana. La decepción, pues, ha llegado para Kohl. Para Strauss ha

llegado la hora de la ruptura con el asociado ya mal soportado.

A efectos parlamentarios, los dos partidos seguirán actuando como fuerza de oposición en el

Bundestag y en el Bundesrat. No les queda otro remedio porque antes eran una fuerza,

mientras ahora son la suma de dos debilidades, con todas las consecuencias que eso supone.

Pero quien más pierde es Kohl. En primer lugar, porque su propia posición personal queda

tambaleante. En la Unión Cristiano Demócrata Strauss cuenta muchos y poderosos amigos,

que disponen de las fuerzas numerosas de un ala derecha que sigue a dos serias

personalidades demócratas cristianas: Carstens y Dregger. Sí Strauss decide llevar a la

práctica su vieja idea de extender su Unión Cristiano Social a toda Alemania, encontrará,

pronto seguidores. Hasta ahora no lo hacia por el acuerdo tácito con los cristiano demócratas.

Pero sus sondeos de apoyar a un cuarto partido habían revelado que el ambiente estaba

preparado para ello. El «pasteleo» de Helmut Kohl resultaba cada vez menos comprendido y

menos beneficioso para los seguidores de este partido, que, pese a ser el primero en las

elecciones, no conseguía instalarse en el poder.

Quienes más se alegrarán con el divorcio entre dos partidos tan afines en la profunda filosofía

política —conservadores y nacionales—, serán, naturalmente, los socialistas. Con su gusto por

la componenda, la tibieza y el «pasteleo» Kohl les ha regalado una victoria que no habían

alcanzado en las últimas elecciones. Con las manos libres, —la oratoria la tuvo siempre,— el

bávaro Strauss va a pasar esa línea de Baviera que se había convertido en un muro. En

política, sobre todo en la época actual, lo que importa es tener una actitud clara e inequívoca. Y

el resto, es basura.

EUROPEO

 

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