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 Un año sin Franco     
 
 Diario 16.    20/11/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Un año sin Franco

MADRID, 20 (D16).—España ha tenido que pagar tres años de violencia para poder iniciar la

aproximación a la democracia.

E1 asesinato de Carrero Blanco, la ejecución por garrote vil del anarquista Puig, el atentado contra la

cafetería Rolando con sus ocho muertos, la campaña contra policías y guardias civiles, seguida del

cumplimiento de cinco condenas a muerte que provocaron la indignación internacional, fueron sólo

algunos de los hechos violentos que precedieron a la muerte, hoy hace un año, del Caudillo.

En el primer año sin Franco, coincidiendo con los balbuceos de la reforma política, la violencia parece

haber ido mezclando signos en proporción directa a los pasos democratizadores, participando en ella cada

vez más los llamados "elementos incontrolados".

En este año se ha iniciado la reforma política, ha aumentado la credibilidad de España en el extranjero y

se ha producido un fenómeno que desborda todo lo permisible en la etapa anterior: los partidos, de

cualquier signo, pese a su virtual ilegalidad, han comenzado a actuar pública y abiertamente. No ha sido

un año de paz. Numerosas muertes han ensangrentado su curso.

Pero podría pasar a la histórica como el año de los primeras medidas liberalizadoras, después de cuarenta

años de represión, por la reforma del Código Penal, los cambios de militares " duros" por otros más

liberales en puestos de mandos clave, las leyes que reculan el derecho de reunión y de asociación política,

la amnistía (aunque considerada incompleta por muchos grupos), la derogación de los decretos que desde

la guerra civil castigaban a las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya, y, sobre todo, la abierta actuación de

los partidos.

También es el año de una diferente imagen exterior de España: el nuevo jefe del Estado, por contraste con

el anterior, viaja intensamente al extranjero, dos veces a la América de habla hispana (Santo Domingo,

Colombia y Venezuela) para plantear una fórmula diferente de relación, lejana de la vieja idea imperial y

paternalista, que inspiró el fascismo: a los Estados Unidos, a Francia, y tiene programados numerosos

viajes y compromisos por confirmar.

El rey viaja también por la Península (Cataluña, Asturias, Andalucía, Galicia) portador del nuevo talante

que pone el acento sobre los caracteres de cada región y una cierta descentralización.

Para no ser demasiado diferentes de Europa y e] mundo, España tuvo también sus implicaciones en el

caso Lockheed.

Quizá lo más significativo haya sido el paso de la extrema derecha a la oposición, convirtiéndose los más

fieles de ayer en los más reticentes de hoy. Blas Pinar y José Antonio Girón se transforman en la

oposición al nuevo Régimen.

Violencia de derecha

La violencia no disminuye. Violencia que frecuentemente va unida a la conflictividad laboral o a las

manifestaciones políticas. Destacan las huelgas de enero en Madrid (construcción, metal, Correos, etc) y

de febrero en el País Vasco, Cataluña y Andalucía. Durante una huelga y manifestación en Vitoria, la

Policía dispara contra la multitud y mata a cinco manifestantes y hiere a muchos más. La ETA sigue

también causando muertes, como la del alcalde de Galdácano, un obrero en Cizurquil, un inspector de

autobuses, un taxista, Ángel Berazadi, el Jefe local del Movimiento en Basauri, guardias civiles muertos

al intentar retirar ikurríñas colgadas en los cables de alta tensión, y a causa de explosiones en atentados

intencionados.

Pero también murieron manifestantes por disparos de la Policía en Barcelona, Tarragona, Basauri, San

Sebastián, Almería y otros lugares. De toda la oleada de muertes violentas de 1976, dos han sido las más

escandalosas para la derecha y la izquierda. El 9 de mayo, en la tradicional romería de Montejurra que

celebran los carlistas, bandas armadas de ultraderecha dispararon contra los romeros, causando un muerto

y varios heridos. La justicia trabaja lenta en el esclarecimiento del caso, para lo que llama a declarar a

personalidades del régimen franquista. En el otro extremo destaca la muerte del presidente de la

Diputación de Guipúzcoa, Juan María de Araluce, atentado que más tarde reivindicaría ETA.

A medida que cierra el año, la violencia de bandas de ultraderecha aumenta. Terror en las calles del País

Vasco, atentados contra bienes y personas de la oposición, palizas a mujeres y jóvenes, quemas de

librerías, amenazas de muerte a políticos, intelectuales y periodistas, y asesinatos a sangre fría en la

impunidad de las manifestaciones.

 

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