Calvo Sotelo y la oposición     
 
 ABC.    13/07/1962.  Página: 36. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. VIERNES 13 DE JULIO DE 1962. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

CALVO SOTELO Y LA OPOSICIÓN

El asesinato brutal, frio y premeditado de Calvo Sotelo fue la demostración

plena de cómo se liquidaba a la oposición por parte de los llamados líderes de

la democracia, de la libertad, de la liga de los derechos del hombre, del

gobierno del pueblo por el pueblo. Aunque la oposición de Calvo Sotelo, como

correspondía a hómbre tan inteligente y a patriota tan excelso, fuera sólo,el

ejercicio de una oratoria contundente al servicio de la razón pura, do la lógica

irrebatible. Tal vez fue por esío por lo que se decretó en los oscuros antros

"ministeriales de la República él asesinato del gran, tribuno y gran polemista,

porque nadie, entre, sus enemigos era capaz de sostener con él la polémica

puramente verbal. Cuando una voz contraria no ´se puede apagar con razones,

porque éstas no existen, o porque se carece" de inteligencia para buscarlas y

exponerlas, la única manera de acallar la voz disidente y acusatoria es

aniquilar al que habla. Y esto es lo que decidió aquel funesto y vergonzoso

Gobierno republicano socialista, sin que se cuidara, por otra parte, de ocultar

o disimular su cobarde resolución. Las mujeres dé él fueron, como siempre, las

encargadas de violar y airear el secreto y de aquel grupo de euménides

vociferantes con fue se adornó la plebeyez de la República surgieron dos

tarascas integrales, la "Pasionaria" y la Nelken, que pocos días antes del

asesinato del protomártir le escupieron en el Parlamento la terrible profecía de

su muerte, ya decretada por el Gobierno y confiada en su ejecución a aquel

siniestro y tenebroso fímico que era Casares Quiroga.

Pero Calvo Sotelo pudo añadir así, a las glorias de su madurez dé gobernante —su

obra como ministro de Hacienda, y antes como director general dé Administración

Local, se mantiene aún viva en organismos e instituciones qué continúan

sirviendo plenamente a España, la gloria suprema de haber servido con su

sacrificio inútil de catalizador definitivo del Movimiento Nacional, que luego

había de salvar al país, pues ya es dato, firme de la Historia que el asesinato

de Calvo Sotelo fue la última y definitiva gota de agua que desbordó el vaso y

trajo la riada gloriosa de la liberación de España.

Es aleccionador, saber cómo entienden los intrusos de la libertad y de la

democracia el trato que merece la oposición política, cuando no vacila en segar

cobardemente una vida ilustré, simplemente porque no se encuentran razones que

oponer a las razones que aquél les opone. Y, por supuesto, también hay que

registrar el absoluto, el cobarde silencio que en aquella ocasión guardaron

cuantas asociaciones, ligas y liguillas más o menos internacionales se han

adjudicado siempre el divino papel de conservar puras las esencias de la

democracia, de la libertad y de los derechos del hombre, las cuales se encrespan

insólénteménte contra los Gobiernos que se niegan dignamente a tolerar los

excesos y demasías de sus conmilitones.

Para España, Calvo Sotelo es un símbolo glorioso de la libertad nacional, de la

voluntad tensa y decidida de renacimiento y restauración, de ,1a dignidad

política y dé la entrega total y sin reservas al servicio de la patria. Es el

módulo español por antonomasia y el ejemplo vivo de cómo hay que comportarse

cuando se quiere, con todas las, veras del alma, que el pueblo conserve él rico

tesoro de virtudes tradicionales, sin admitir servidumbres políticas de países

extraños. José Calvo Sotelo, el protomártir dé nuestra Cruzada, estará siempre

presente, honrado y glorificado, en el corazón de España,

 

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