Autor: Tamames, Ramón. 
   Lo mejor, olvidar la polémica estéril     
 
 Diario 16.    20/11/1979.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Lo mejor, olvidar la polémica estéril

Ramón Tamames (*)

Franco fue la consecuencia de una historia decadente. Militarmente, tras haberse disuelto lo que quedaba

del antiguo imperio colonial (1898, Cuba, Filipinas, Puerto Rico), el Ejército peninsular encontró nuevo

escenario en la desdichada intervención en Marruecos.

Franco careció de verdadera grandeza de estratega. Por mucho que en su tiempo llegara a figurar como

«el general más joven de Europa», su primera experiencia en Marruecos no pasó de ser una «guerra

chiquita», de pequeños movimientos de tropas.

Por no detenernos en su destacada actuación en las operaciones represivas que siguieron a la revolución

de Asturias, evidentemente laguerra civil fue la segunda «gran ocasion de Franco. Y no creo que

el más cruento conflicto de nuestra historia pueda ser tampoco un timbre de gloria para perpetuar a nadie

en el recuerdo. Sobre todo, porque primeramente no hizo lo posible para acortar la contienda, sino más

bien lo contrario; prefirió alargarla a fin de implantar su poder omnímodo, Y después, desde 1939 en

adelante, ni lejanamente pensó en que se reconciliaran las dos Españas que él mismo tan decisivamente

contribuyó a dividir.

Seguro que él se veía a sí mismo como un gran patriota. Aún más, como el propio paradigma del

patriotismo. Lo cual me parece que no es nada excepcional, pues otro tanto les ocurre a bastantes

personas. Lo que sucedió en el caso de Franco es que al presentársele la oportunidad, se entregó de

cuerpo y alma a materializar su específica visión de la patria, consistente en someter al país a un

autoritarismo rodeado de una mediocridad de concepciones que pocas veces tuvieron visos de

originalidad.

Varias etapas del franquismo

Está claro que el periodo franquista tuvo varias etapas bien distintas. La primera, entre 1939 y 1951, fue

de hambre y de miseria para las masas, y de estancamiento económico en general. Baste recordar, con

estimaciones del Consejo de Economía Nacional —una institución nada sospechosa de antifranquismo—,

que hasta 1954 no se alcanzó Ja renta por individuo activo que teníamos en 1935. Hubo, por tanto, 16

años de regresión a causa de la guerra y de la política de autarquía.

Después de los años 1951-1956 los de Arburúa, Cavestany y Suanzes, inscritos en la fase final de la

política autárquica— marcaron el arranque de un cierto crecimiento económico, que sin embargo no tardó

en verse bloqueado por los impulsos inflacionistas generados por esa misma expansión que carecía de

base para llegar a ser verdaderamente auto´sostenida. Y justamente esas deficiencias obligaron a la

operación estabiliza-dora de 1957-1961, que serviría de marco a! crecimiento acelerado de los años

sesenta. Y ese crecimiento es el que permitió la elevación de los niveles de consumo, y el que hizo

dinamizarse a la sociedad española por el triple impulso interrelacionado de industrialización, éxodo rural

y urbanización. Pero el crecimiento así inducido por el capital monopolista de Esta-´ do, tuvo costes

sociales muy elevados que la propaganda desarrollis-ta siempre trató de velar: desequilibrios sociales e

interregionales acentuados, que se hicieron ostensibles en ricos más ricos, en el hacinamiento de los

inmigrantes en las zonas suburbiales de las grandes ciudades, en el éxodo masivo a la Europa

comunitaria, en el despoblamiento de regiones enteras...

Dejémoslo en paz

De cara al mañana lo major que podemos hacer los españoles es olvidarnos de franquismos y

antifranquismos. Esa es una polémica estéril. Podrá ponerse en tela de juicio la reciedumbre democrática

de muchos antiguos franquistas, pero Ja disyuntiva hoy en España —cada vez más— ya no va a ser

franquismo-antifranquismo, ni siquiera dictadura-democrácia, sino democracia de un capitalismo

dependiente de las multinacionales, o democracia avanzada y para construir una nueva sociedad.

Incluso yo diria: dejemos en paz al Franco político. Situámosle en la historia, en el pasado, y pongamos

.nuestra atención en un futuro que ha de ser de todos los que quieran trabajar para hacerlo luminoso.

Dirigente del Partido Comunista de España. Primer teniente de alcalde dd Ayuntamiento de Madrid.

Catedratico de Estructura Economica.

 

< Volver