Coria (Cáceres): Ante la petición de derribo de una concejal socialista. 
 Los vecinos salvaron la Cruz de los Caídos     
 
 El Alcázar.    15/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Coria (Cáceres): Ante la petición de derribo de una concejal socialista

LOS VECINOS SALVARON LA CRUZ DE LOS CAÍDOS

Según informa el diario Extremadura, de Cáceres, la petición de una concejal socialista del Ayuntamiento

de Coria provocó que se originase una manifestación espontánea en la ciudad del Alagón. La petición era

de que se derribase la Cruz de los Caídos y se presentaba al Pleno una moción de la Corporación

municipal. Un grupo de personas se desplazaron hasta el citado monumento, donde colocaron ramos de

flores, en desagravio a tal petición, marchando a continuación al salón donde se habría de celebrar la

sesión del consistorio cauriense.

Según las noticias que han llegado a nuestra Redacción y que hemos comprobado personalmente, la

concejal, doña María Francisca Delgado Díaz, del PSOE, encargada de Parques y Jardines, presentó la

moción en la cual se solicitaba del Pleno el derribo de la Cruz de los Caídos, con la intención de extender

la zona ajardinada donde está ubicada.

Al ser conocida esta noticia, provocó malestar e indignación en sectores de la ciudad, formándose un

grupo que se trasladó hasta la Cruz de los Caídos, depositándose ¡^numerabilísimos ramos de flores en un

improvisado acto de desagravio. En el acto, todos los congregados que se fueron aumentando

paulatinamente, gritaban todos «Arriba España» y «Caídos por Dios y por España. ¡Presentes!».

Una mujer mayor inició el rezo de unas oraciones que fueron seguidas por todos los asistentes en perfecto

silencio. Dentro del mayor orden, este grupo se dirigió al Ayuntamiento, hacia donde anteriormente se

había dirigido otro grupo de ciudadanos, para estar presentes en la sesión que habría de decidir sobre la

petición de la concejal socialista. Varios jóvenes estaban a la puerta del Ayuntamiento y personas

mayores acompañándoles, portando banderas nacionales y gritando al unísono: «Coria unido en la Cruz

de los Caídos».

Iniciado el Pleno, y cuando se llegó al punto que trataba de la petición de la concejal socialista, que fue

leída íntegramente, ésta, dirigiéndose a la Corporación y al público asistente, solicitó perdón y excusas y

pidió la inmediata retirada de su moción, ya que no pensaba que este hecho tuviese la trascendencia que

había alcanzado en un amplio sector de la población, de derribar la Cruz de los Caídos, y que la retiraba

para evitar así una grave alteración

Según otras noticias perfectamente confirmadas en el Gobierno Civil de esta capital, le ha abierto un

expediente sobre esta manifestación como españoles nos satisface esa reacción popular que ha evitado el

agravio que hubiera supuesto la demolición de la Cruz de los Caídos en la ciudad cacereña de Coria.

Agravio doble, a los sentimientos religiosos y patrióticos, que en definitiva, sólo habría servido a abrir

viejas heridas. A la sombra de esa Cruz de los Caídos y de todas las Cruces de los Caídos se reza por la

paz de España y por la unidad de los españoles.

Lo que ya no entendemos es que el señor gobernador de Cáceres se afane por encontrar a los

organizadores de la manifestación, que por ser religiosa y patriótica, no puso en peligro nada.

Sin duda, no le cabe en la cabeza que se pueda reaccionar espontáneamente ante un intento de agravio a

valores que, guste o no guste a los burócratas del papeleo, forman parte del acervo común. Hasta la propia

patrocinadora de la propuesta lo ha reconocido al retirarla. En todo caso, nos parece que el señor

gobernador de Cáceres no quedará inmortalizado en el museo del Prado por su gesto de lanzar los

alguaciles a husmear cómo un pueblo puede defender libremente y espontáneamente sus sentimientos más

sagrados. Ahí está, como recordatorio, Fuenteovejuna.

 

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