Autor: Barbulo, Tomás. 
 Javier Ferrer, presidente del Consejo de la Pequeña Empresa (CEOE). 
 "No somos un estrategia para integrar a CEPYME"  :   
 "De todos modos, se la fusión se produjera, estaríamos dispuestos a ceder nuestro puesto a la otra patronal". 
 El Alcázar.    20/09/1979.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

NO SOMOS UNA ESTRATEGIA

PARA INTEGRAR A CEPYME

«De todos modos, si la fusión se produjera, estaríamos dispuestos a ceder nuestro puesto a la otra

patronal»

La reunión, celebrada hace escasos días por el pleno del Consejo de la Pequeña Empresa, órgano

encajado en la CEOE, ha soltado hilo a las especulaciones y hecho funcionar a todo trapo el radio macuto

empresarial. Et hombre económico tenía un rostro conocido: Javier Ferrer, a la sazón presidente del

Consejo, que da, en declaraciones exclusivas a EL ALCÁZAR, un desmentido tajante a la idea del

organismo como cable tendido a CEPYME: «En este momento, las relaciones entre nuestras

organizaciones están absolutamente normalizadas y hay una especie de coordinación.»

«De todos modos, no renunciamos a la integración que, de ser llevada a cabo en un futuro próximo,

traería consigo la desaparición del consejo que presido, cuyo lugar pasaría a ser ocupado por la CEPYM

E de forma inmediata »

Sacar a la empresa del hoyo

Este Consejo de la Pequeña Empresa deberá actuar en un doble nivel: representativo y de prestación de

servicios, que abarcarán desde la formación y gestión de la política genera! de la CEOE hasta la

intervención en las manifestaciones e iniciativas que revistan el interés para las pequeñas empresas, tanto

a nivel nacional como internacional, pasando por la programación de contactos constantes con los

órganos de opinión pública y lospoderes públicos, con el fin de atraer la atención sobre la problemática,

objetivos y papel de las nuevas empresas. Según los directivos de la CEOE, parece ser el de las

Organizaciones Provinciales Sectoriales, allí donde existan, y el de las intersectoriales, en defecto de las

anteriores. Es este tipo de organización donde las empresas deben plantearse los beneficios que en los

distintos campos pueden obtener de su,unidad, y son ellas mismas las que deben desarrollar directamente

sus programas de actividades. Asimismo, dentro de este terreno, el consejo deberá promover con su ayuda

el establecimiento de una serie de servicios que en los diferentes ámbitos pueden ser prestados por este

tipo de organizaciones directamente a las empresas. Además, deberá actuar como canalizador de las

ayudas que determinados organismos públicos, se-mipúblicos y privados tieneh previstos para tes

pequeñas empresas.

En fin, todo un proyecto organizativo que se dispone a levantar a la pequeña empresa del hoyo en que ha

estado metida desde hace dos años. Y es precisamente ésa la primera cuestión que hay que plantearle a

Javier Ferrer:

¿Por qué ha tardado dos años la CEOE en volver la mirada hacia este sector empresarial?

Bueno, esto no es del todo exacto. Hasta ahora hemos estado en relaciones constantes con la CEPYME , y

en este momento, en concreto, desarrollamos una mutua colaboración. Necesitamos trabajar y pensar

juntos en todos los problemas que aquejan a la pequeña empresa. Lo que está claro es que las puertas

están abiertas a la integración, y que si en el futuro CEPYME se decidiera, nosotros le dejaríamos

rápidamente nuestro lugar, y sería ella, lógicamente, quien llevaría la voz cantante.

De todos modos, a la CEOE siempre se te ha reprochado dar una excesiva atención a la gran empresa, en

detrimento de la pequeña. ¿Puede considerarse su acceso a un puesto directivo como una nueva estrategia

de la patronal?

En absoluto. Es, más bien, una cuestión de lógica. Parece normal pensar que un pequeño empresario ha de

conocer más profundamente tos problemas que aquejan al sector.

Antes ha hablado usted de una colaboración con CEPYME. ¿Hasta dónde llega esa colaboración?

En este momento hay una especie de coordinación entre nuestros dos organismos, con reuniones

periódicas para tratar los problemas que nos aquejan. Desdé luego, no renunciamos, como ya le he dicho

antes, a la fusión.

Se comenta en algunos medios que esta reunión del consejo que usted preside no es más que un cable

tendido a la integración.

No es un cable, ni mucho menos, y CEPYME es consciente de nuestra intención. Este es un tema viejo,

basado en la evolución de nuestras relaciones, que a veces han sido tirantes y, en otras ocasiones,

cercanas. Sólo hay, en el fondo, una cuestión clara: necesitamos atender a nuestras pequeñas empresas. A

eso es a lo que hay que mirar.

Crisis: Un efecto de cascada

Cambiando el tema, asegura Javier Ferrer que el problema de las empresas vascas es, en efecto,

alarmante, pero que se escapa en cierta forma de los alcances empresariales: «Es un problema político —

dice—, de autoridad y terrorismo. Como consecuencia, las empresas se ven afectadas en lo que al tema de

la inversión se refiere. Creo que durante mucho tiempo, la estabilidad política y moral del empresario e

inversor estará en baja.» Es una cuestión que se relaciona claramente con el caso de las suspensiones de

pagos en las grandes empresas, que arrastran en sus crisis a gran número de pequeños negocios: « Esto es

debido, fundamentalmente —señala Javier Ferrer—, a que las últimas son clientes o proveedores de las

primeras y entre ellas hay una influencia recíproca. Si una gran empresa se va al garete, las letras de la

pequeña le son devueltas sin pagar. Claro que hay pequeños empresarios que trabajan al cien por cien

para ios grandes financieros y otros que lo hacen al 1 O por ciento, por lo que la influencia no es igual en

todos los casos. De todos modos, se trata de un problema real, cuya solución depende de la solución

general que se dé a la crisis.»

En este momento, ¿cuáles son las soluciones más necesarias a la crisis: las financieras o las laborales?

Bueno, ambos son temas fundamentales. Tanto el Estatuto del Trabajador como la financiación son dos

cuestiones clave. En este momento necesitamos que salga el estatuto y que se apruebe en las Cortes, que

haya, en fin, una ley que obligue al cumplimiento de todas esas normas que hoy están en el aire. Sería

beneficiosa, asimismo, una mayor flexibilidad en las relaciones laborales. Ha sido la falta de esta

característica la que ha arruinado a muchas empresas que se veían obligadas a pagar unas nóminas

desorbitadas para sus beneficios. Por último, pienso que el estatuto debería contemplar más la regulación

del derecho a la huelga.

¿Qué significado tiene, pongo por caso, el hecho de que España tenga 105 convenios ratificados ante la

OIT, bastantes más que los EE. U U., que sólo cuenta con siete?

Las relaciones laborales en EE.UU. son más liberales que las europeas y, en concreto, que las españolas.

Allí se admite una regulación de plantillas con normalidad, y aquí la recibimos como si fuese un ogro.

Nuestros 105 convenios recogen muchísimas cosas y, fundamentalmente, no sectoriales. Ellos, por el

contrario, se acogen a menos normas para tener más autonomía de funcionamiento. Nuestra situación es,

pues, positiva hasta cierto punto. Nos hemos puesto un corsé, y tendremos que atenernos a él en los

próximos tiempos.

Tomás BARBULO

«Creo que durante mucho tiempo, la estabilidad política y moral del empresario e inversor estará en baja»

«Necesitamos una mayor flexibilidad en las relaciones laborales. Ha sido la falta de esta característica la

que ha arruinado a muchas empresas, obligadas a pagar unas nóminas desorbitadas»

 

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