Entrevista con Jaime Milans del Bosch. 
 "Los militares hemos contemplado la Transición con profunda preocupación"  :   
 Terrorismo, inseguridad, inflación, crisis económica, paro, pornografía y, sobre todo, crisis de autoridad. 
 El Alcázar.    25/09/1979.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 56. 

Entrevista con Jaime Miláns del Bosch

"LOS MILITARES HEMOS CONTEMPLADO LA TRANSICIÓN CON PROFUNDA

PREOCUPACIÓN"

Por su importancia y trascendencia, reproducimos a continuación, íntegra, la entrevista que el diarto ABC

insertaba en sus páginas del domingo, día 23 de septiembre, con el teniente general don Jaime Miláns del

Bosch, capitán general de la III Región Militar, con sede en Valencia.

El teniente general don Jaime Miláns del Bosch, actual capitán general déla III Región Militar (Valencia),

fue el jefe de la División Acorazada desde 1 974 a 1977, fecha en que fue designado para el cargo que

hoy ocupa.

Pertenece a una familia de rancio abolengo monárquico y aristócrata. Su padre es teniente genera,! y

Medalla Militar como él; su abuelo fue también teniente general, capitán general de Cataluña y jefe del

Cuarto Militar del Rey Alfonso XIII. El es el sexto general por línea directa. Y la tradición familiar

continúa, puesto que tiene un hijo capitán de Caballería.

Dentro del Ejército, el general Miláns del Bosch está considerado como uno de los hombres con mayor

prestigio; por su fuerza de arrastre y por la honestidad, lealtad y claridad que ha caracterizado toda su

trayectoria militar. Ha estado siempre muy cerca de fas unidades, desplegando un extraordinario

dinamismo y actividad, aunando responsabilidad y disciplina con un espíritu de abierta camaradería. A

pesar de su gran autoridad y su actuación extremadamente rigurosa, se ha granjeado siempre el afecto y el

respeto de Iqs que ha tenido bajo su mando.

En estos últimos años su nombre y su figura han sido polémicos y controvertidos. Parece ser que su

nombre fue barajado como firme candidato a la jefatura del Estado Mayor del Ejército pero, sin embargo,

no resultó elegido. Por otra parte, se dice que es evidente el mutuo afecto que existe entre él y S.M.eIRey.

Su vocación militar es innata o por lo menos lo fue su predisposición a la carrera de las Armas. « Me

atrajo de ella lo que tiene de sublime y grandioso —dice—: el culto al honor, el servicio, las penalidades,

la pobreza, la victoria... y hasta la derrota cuando se sufre sin mengua del honor.»

Nació en Madrid el 8 de junio de 1915. jngresó en la Academia de Infantería en 1 934. Al iniciarse el

Movimiento Nacional y como cadete es defensor del Alcázar de Toledo, donde fue herido. Promovido al

empleo de alférez pasa destinado a la Vil Bandera de la Legión, donde permanece toda la guerra y es

ascendido a teniente y capitán, siendo herido tres veces. En el 41 forma parte de ta División Española de

Voluntarios y sale para Rusia, donde permanece un año y es herido por quinta vez. Realiza, entre otros,

los cursos de Estado Mayor de Tierra, Mar y Aire, así como e) de Altos Estudios Militares y el de

Cooperación Aerote-rrestre. Fue profesor de la Escuela de Alto Estado Mayor y de la Escuela de Guerra

Naval. En 1 945 asciende a comandante y en 1957 a teniente coronel, siendo designado en 1 962

Agregado Militar a la Embajada de España en Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay. Asciende a coronel

en 1965. En el 71 a general de Brigada, ejerciendo el mando de la Brigada Mecanizada XI de la División

Acorazada Brúñete número 1, hasta 1 974 que asciende al empleo de general de División, siendo

designado para el mando de dicha División Acorazada. Desde 1 977, año en que asciende a teniente

general, mandada la Capitanía General déla III Región Militar.

Entre sus numerosas condecoraciones, españolas y extranjeras, figuran una Medalla Militar individual,

cinco Cruces de Guerra, tres Rojas del Mérito Militar, Cruz de Hierro, una Laureada y dos Medallas

Militares Colectivas. Igualmente tiene las Grandes Cruces de San Hermenegildo, Mérito Militar y Nava!.

Esta es la primera entrevista periodística que concede en su larga vida militar y tengo que decir, en honor

a la verdad, que me ha costado mucho conseguirla y vencer sus reticencias, porque a lo largo de varios

años su contestación era invariablemente ia misma: «Soy militar y nada más, y no quiero protagonismos

ni que nadie hable ni se ocupe de mí.»

Me entrevisté con él en su despacho oficial de la Capitanía General de Valencia, y me dio la sensación de

ser un hombre con una gran personalidad, seguro de sí, expeditivo, rápido de ideas, que no se deja

«pisar», que es más exigente con los de arriba que con los de abajo; de genio fuerte, que no le gusta que le

contraríen, pero que sabe dar la razón al que la tiene; que no se deja influir fácilmente y, sobre todo, con

una gran autoridad.

Valores prioritarios

Cuando le pregunto cuáles son para él los valores prioritarios de la vida, me dice taxativamente: « Dios, la

Patria y la familia. Dios, porque no se comprende fácilmente a un militar sin creencias puras, sobre todo

cuando ha vivido la guerra. La Patria, porque es el objeto directo de nuestros desvelos y si no creyéramos

en ella la vida militar no tendría razón de ser. La familia, porque en ella se nace y se forma o al menos se

define la futura personalidad de cada uno.»

¿Qué es para usted lo más importante de la Milicia, general?

Todo es importante, pero los valores que considero esenciales son: concepto del honor, concepto del

deber, sentido de responsabilidad e interior satisfacción. Todo lo demás son consecuencias de ellos.

Reforma militar

¿Qué opinión le merece la reforma militar que se ha llevado a cabo en España? ¿Le parece que era

necesaria y que está resultando positiva?

La reforma militar o mejor la adaptación militar a las diversas situaciones es permanente. Lo que se está

llevando a cabo tiene —creo yo— cosas positivas y cosas negativas o al menos discutibles, pero eso ha

ocurrido siempre y con todas las reformas. Para míes positivo todo lo que trate de simplificar y unificar y

negativo todo lo que pueda afectar a la equidad y a la interior satisfacción.

Usted ;que ha vivido las trayectorias dei Ejército, ia de cuando era jefe del Estado el general Franco y la

actual, ¿qué considera positivo y negativo de cada una de ellas y con cuál de las dos se siente más

identificado?

Pienso que la trayectoria es la misma, pues la idea básica inmutable para el Ejército es el mejor servicio a

la Patria. Me siento, pues, identificado con todo lo que, en su beneficio redunde.

La transición política

A pesar de que es usted un militar y no un político, en su condición de alto mando de las Fuerzas

Armadas, ¿podría hacer una valoración de la actual etapa de transición española en sus diferentes

aspectos? ¿Cómo cree que han visto, en general, los militares el cambio operado en nuestro país?

Yo podré tener, y dé hecho tengo, mi opinión personal, que manifiesto con total lealtad y sinceridad

cuando soy requerido para ello por el mando o también cuando conside ro que es mi deber hacerlo.

Objetivamente hablando el balance de la transición —hasta ahora— no parece presentar un saldo

positivo: terrorismo, inseguridad, inflación, crisis económica, paro, pornografía y, sobre todo, crisis de

autoridad. Los militares, en general, hemos contemplado la transición con actitud expectante y serena,

pero con profunda preocupación.

Democracia y milicia

General, ¿es conciliable ser liberal y demócrata y ser militar, o la democracia no tiene nada que ver con la

milicia?

Depende de lo que se interprete como ser «liberal y demócrata». Si se cree que ser liberal y demócrata

consiste en fomentar la iniciativa en los subordinados y pedir su opinión o parecer en lo que afecta al

buen gobierno de la unidad, manteniendo siempre a salvo la facultad de decidir y la aceptación plena de la

responsabilidad, que son inherentes a la acción del mando, lo liberal y demócrata es plenamente

conciliable con la milicia.

Terrorismo, inseguridad, inflación, crisis económica, paro, pornografía y, sobre todo, crisis de autoridad

Si, por el contrario, se interpreta como ser liberal y demócrata el «dejar hacer, dejar pasar», el renunciar a

las prerrogativas o atribuciones del mando que—a todos los niveles— confieren las Ordenanzas, las

Leyes y los Reglamentos, la milicia es difícilmente conciliable con el ser liberal y demócrata.

Por último, si se refiere al talante abierto, familiar y hasta campechano, que preside tas relaciones entre

militares, entonces le diré que el tálente militar ha sido siempre y es «liberal y demócrata». En el Ejército

están perfectamente señalados los deberes y derechos de todos y cada uno de sus miembros y obliga a

todos por igual. Esto es, sin duda, democracia.

Nadie desconoce que en muchos momentos de la transición política los militares han acusado ciertas

cosas y acontecimientos negativamente, aunque por espíritu de disciplina hayan acatado las disposiciones

del Poder establecido. La falta de lo que muchos sectores de opinión Haman «reacción de los militares»

¿a qué se ha debido, general? ¿A qué están de acuerdo en todo militares y políticos? ¿A la disciplina a la

que me acabo de referir o simplemente porque no han considerado oportuno ni positivo actuar?

No sé qué quiere insinuar usted con lo que llama «reacción de los militares». En los militares sólo cabe

una reacción, en tanto en cuanto existan unas leyes lícitas y legitima-das, y no es otra que la de informar

al Mando y a la Administración —sea o no sea consultado, pero siempre por la vía del Mando—, de una

manera leal y objetiva. Esto se hace y se ha hecho siempre. Por lo menos, puedo asegurarle que yo lo

hago y que mis subordinados lo hacen conmigo.

El Ejército, fiel a sus principios

Genera!, en casi todos los momentos y muy especialmente en éste la gente, el pueblo, mira impaciente y

expectante hacia sus Fuerzas Armadas deseando saber lo que piensan y cómo sienten. ¿Qué les diría usted

a esas gentes precisamente ahora?

Les diría —si es que es cierto ese «mirar expectante e impaciente» — que el Ejército se mantiene fiel a

sus principios y a su juramento. Lo que pongo un poco en duda o en entredicho es ese «mirar expectante e

impaciente». Al menos, resulta contradictorio con la actitud de ese pueblo en el último referéndum y las

últimas elecciones, en los que un elevado porcentaje se abstuvo de dar su opinión.

El terrorismo y el País Vasco

¿Cómo enjuicia usted el tema del terrorismo? ¿Cree que se ie está dando el tratamiento adecuado? ¿Cree

realmente que la solución la tienen que aportar medidas políticas y policiales y no militares?

Lo enjuicio con la natural preocupación e indignación, pues, ya que me lo pregunta, estimo —por los

resultados— que no se le está dando el tratamiento adecuado. Quizá la solución estuviera en la

promulgación de leyes adecuadas y su cumplimiento a rajatabla, aplicando las necesarias medidas

policiales.

¿Le preocupa el tema del País Vasco, general? ¿Le parece en verdad muy grave? ¿A qué grado de

deterioro social tendría que llegarse para que interviniera en su resolución el Ejército?

Sí, me preocupa mucho. Creo que es un problema muy grave. En cuanto a su última pregunta, sobre el

grado de deterioro a que habría de negarse para que interviniera en su resolución el Ejército, no tengo

suficientes elementos de juicio, puesto que se escapa a mi jurisdicción; pero como no quiero «salirme por

la tangente» le diré que estimo que el Ejército deberá intervenir cuando se evidencie que las leyes, la

acción policial y la judicial son o resultan insuficientes o cuando —de acuerdo con la misión que nos

señala la Constitución— sea necesario garantizar la soberanía e independencia de nuestra Patria.

Procesos autonómicos

¿Cuál es su postura personal y como alto mando de las Fuerzas Armadas ante los procesos autonómicos,

cuyas negociaciones se están llevando a cabo en estos momentos?

Creo que esas posturas no pueden separarse nunca. Mi opinión siempre será la del capitán general de

Valencia. Opino que una descentralización administrativa que no suponga concesión de privilegios, ni

duplicidad de funciones, ni aumento de la burocracia, ni perjuicio para regiones menos favorecidas o

desarrolladas es, no sólo admisible, sino deseable. Pero si supone todo eso o parte importante de eso y

además pone en peligro la unidad de la Patria, es de todo punto inadmisible.

Ingreso en la NATO

General, ¿es usted partidario de nuestro ingreso en la NATO?

Es opinable y discutible. Tiene ventajas e inconvenientes. En cualquier caso, en la negociacion a llevar a

cabo habría que tener en cuenta el alto valor estratégico de España y antes de su ingreso en la NATO

tratar de obtener de ello las debidas compensaciones.

No quiero ni puedo ser más concreto en este asunto. En primer lugar porque no me parece prudente y en

segundo lugar porque exigiría analizar exhaustivamente varias hipótesis, cosa imposible en el espacio de

tiempo de una entrevista.

¿A su juicio está nuestro Ejército preparado para cualquier contingencia venga del exterior o del interior?

Nunca se puede contestar a esta pregunta. En «gallego» le contestaría: Contra un enemigo inferior,

análogo y aun en, determinadas circunstancias superior, sí.

¿Está usted absolutamente satisfecho de las actuales condiciones de nuestras FAS?

No, nunca estoy plenamente satisfecho de nada. Todo puede y debe mejorarse siempre. Pero no soy, en

absoluto, pesimista en cuanto a sus posibilidades y eficacia.

Ambiente en las unidades

A usted, que fue durante mucho tiempo jefe de la División Acorazada, ¿le parece que dichas unidades son

de las mejores de nuestro Ejército?

En cuanto a material, sin duda. Pero en nuestra institución el espíritu vale tanto como el material y el

espíritu —por ser patrimonio del pueblo español— lo tienen por igual todas nuestras unidades. En este

sentido, en nada se diferencian las unidades que tengo en esta III Región Militar de las que tenía en la

División Acorazada. Son igualmente magníficas.

¿Cuál es el espíritu que anima hoy a nuestros soldados y oficiales y qué ambiente se respira en nuestros

cuarteles y unidades?

No puedo ocultarle que existe preocupación, pero también respondo de su elevado espíritu, tanto en el

soldado como en los mandos. Estoy con vencido de que cada unidad es un fiel reflejo de su mando y la

calidad.

Formación y preparación de los nuestros, es francamente muy destacada. Sigue teniendo actualidad

aquella exclamación del Cid cuando dijo: «.. .que buen vasallo si oviera buen señor». Realmente era muy

exigente el Cid, porque la Historia nos dice que Alfonso VI fue un «buen señor». De ahí la gran

responsabilidad que contraemos los mandos superiores del Ejército para estara la altura de la calidad

humana del soldado que el pueblo español nos confía.

La FAS y la izquierda marxista

General, ¿qué piensan las Fuerzas Armadas de que hoy en España hay un gran predominio de las fuerzas

de izquierdas y concretamente marxistas?

Las Fuerzas Armadas sólo sienten la preocupación de que la soberanía emanóla sea puesta en tela de

juicio por determinadas minorías y que se atente continuamente contra los símbolos patrios y lo que es

peor contra la integridad territorial con cierta impunidad. Y puedo asegurarle que las Fuerzas Armadas

estarán siempre dispuestas a defender esos principios por patriotismo y porque así lo dispone la

Constitución. Por eso miran con cierto recelo cualquier ideología o partido que pueda entrañar algún

riesgo para nuestra soberanía o integridad territorial.

¿Qué impresión le produjo, general Miláns del Bosch, que saliera absuelto el general Altares?

Creo que ha sido una sentencia justa de* Consejo de Guerra, por eso -la ratifiqué. ¿La impresión que me

produjo? Pues la misma que ha debido producir en todo buen compañero que conozca las virtudes

humanas y militares del general Atares.

¿Hay unidad de criterio en general entre los militares hoy? ¿Y a nivel de los altos mandos?

En lo fundamental, sí, aunque puedan existir pequeñas diferencias de matices. Pero insisto que pequeñas,

y sin importancia.

Lo que preocupa a las Fuerzas Armadas

¿Qué cambia ría de nuestro país, si pudiera, general?

La irresponsabilidad de que están dando prueba grupos bastante numerosos y la comodidad —y hasta

cobardía— que también dan otros grupos igualmente numerosos.

¿Qué se debería de hacer para que militares y civiles estuviesen más unidos e identificados?

Creo que el distanciamiento entre militares y civiles es un tópico que se apoya más en apariencias que en

realidades. Abrigo el convencimiento de que nuestro pueblo —la masa sana— admira y venera las

virtudes de su Ejército, pese a las campañas difamatorias de que es objeto en determinadas épocas. Por

nuestra parte, conocemos bien las virtudes y debilidades de nuestro pueblo y sabemos certeramente que es

un buen soldado cuando se siente bien mandado´. Por supuesto, la identificación es imposible cuando los

principios son contrarios y opuestos. Yo no podré identificarme nunca, ideológicamente, con quien niega

la existencia de Dios o afirma que la idea de Patria es trasnochada. Otra cosa será que —como persona—

merezca todos mis respetos.

¿Qué es ío que fundamentalmente preocupa hoy en el seno de las Fuerzas Armadas, general?

El deterioro del principio do autoridad y la irresponsabilidad de ciertos sectores de la población.

María MERIDA

 

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