Homilía conjunta de los obispos vascos. 
 El autogobierno, derecho de la personalidad de un pueblo     
 
 El Alcázar.    23/09/1979.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Homilía conjunta de los obispos vascos

El autogobierno, derecho de la personalidad de un pueblo

El autogobierno es para los obispos vascos uno de los derechos que se derivan de la personalidad de un

pueblo, según manifiestan en una carta pastoral de que se hace eco Europa Press relativa al Estatuto de

autonomía.

Los obispos de San Sebastián, Bilbao y Vitoria, señalan que «este hecho subsiste también en aquellos

pueblos que forman con otros un único Estado. En este caso tal derecho debe ser garantizado por la

fórmula política que articule a cada puebío con los demás y con el Estado. Ha de ser el resultado de un

diálogo entre las partes interesadas, y no fruto de una imposición unilateral de! poder central o de un

grupo político. No puede nunca ser dictada por la ley de! más fuerte o del más temerario».

Finalmente, la carta pastoral señala cómo el «referéndum es un acontecimiento trascendental para nuestra

historia futura, de! que puede depender en gran medida la identidad, la paz y el progreso del pueblo

vasco». El resultado, sea cual sea, no debe fijar para siempre la voluntad popular —añaden— pero el

realizado en condiciones de libertad y respeto mutuo es. para su momento histórico, expresión legítima de

aquella voluntad. Todos los individuos y grupos deben aceptarlo como tal.

Los obispos vascos se proclaman entusiastas del autogobierno y piden la participación masiva en el

referéndum unilateral que romperá la unidad de España. Se muestran muy inquietos por la próxima

consulta política y menos inqu ietos por la oleada de criminal salvajismo y de vileza etarra (porque vileza

es para todas las religiones y todas las éticas asesinar por la espalda). Los obispos vascos están muy

preocupados por la indiferencia política de sus feligreses pero sus feligreses pueden estar muy

preocupados por la indiferencia de sus obispos cuando en el cine y en el teatro se instala el insulto

sistemático a la religión católica, la pornografía desaforada y la burla del jerarquismo católico.

Censuran el «apoliticismo» de sus fieles y, por desgracia, ellos derrochan «politicismo». No es que

olviden el Evangelio en lo de «al César loquees del César y a Dios lo que es de Dios», sino que nos hacen

sospechar una tentación de «brujos de la tribu» ahora que lo propician «estatutos» y «autonomías»...

 

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