Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   Democracia e indefensión     
 
 El Alcázar.    01/09/1979.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Crónica de España

DEMOCRACIA E INDEFENSIÓN

RESULTA conmovedor el entusiasmo democrático de Joao Baptista Figueiredo, actual

presidente de los Estados Unidos del Brasil. Ha declarado con limpia sinceridad a la revista

Cuadernos del Tercer Mundo, de Caracas.

« Llevaré al país a la democracia, y a quien no le guste la democracia, le reventaré a palos.»

Por las razones que sean, Joao Baptista Figueiredo está dispuesto a imponer la democracia a

los brasileños mediante procedimientos antidemocráticos. Una ventaja, sin embargo, tiene

Figueiredo sobre Suárez, además de creer en la democracia: la sinceridad. Confiesa: «Yo

nunca esconderé al pueblo de mi tierra lo que tengo en la cabeza.» Suárez, al contrario de

Figueiredo, no dice al pueblo español lo qus tiene en la cabeza. ¿O será que no tiene nada?

Por lo demás, también en España está siendo impuesta la agonía de la democracia. La

burocratización marxista ha introducido en el mundo moderno métodos sofisticados para

reventar al opositor, sin que presente huellas demasiado delatoras. Y ya es sabido que la

democratización se realiza en España a la medida de las conveniencias marxistas. Difiero, no

obstante, de David Rocfkefeller. Suárez podrá ser cualquier cosa, menos un Fidel Castro.

Nació a la política con el estigma de Kerensky y no se ha descubierto aún un exorcismo lo

bastante eficaz contra tan mortal enfermedad. El lema suarecista parece ser el de «Por la

democracia hacia el caos».

El señor Rodríguez acaba de protagonizar otra demostración de la marcha hacia el caos.

El señor Rodríguez ha inventado unos peculiares sistemas de información, al servicio de no se

sabe bien qué. El señor Rodríguez se lanza a reestructurar los «Servicios de Información del

Estado» y explica por radio que busca «la máxima profesionalización de ios miembros (...) y la

máxima operatividad, tratando de evitar que se pierdan los conocimientos y las experiencias

por un exceso de rotación del personal». El señor Rodríguez, según El País, pretende unificar

tales servicios y, además, que estén integrados «por personal civil». Dicho de otro modo, el

señor Rodríguez quiere desmilitarizarlos.

Uno de los principios fundamentales de la información reside en la posibilidad de contrastar,

cotejar, o, según se dice en el argot profesional, chequear la documentación obtenida. Ningún

Estado serio fía la información y el contraespionaje a un solo organismo. Dispone de dos o

más, con un sistemr. de coordinación al nivel adecuado. Un solo servicio de información y

contraespionaje puede transformarse fácilmente en un peligroso y casi omnímodo centro de

poder. Por torpeza, desconfianza o lo que sea, se ha procedido al desguace de los varios

canales de información de que, como buen estratega y hombre de Estado, disponía Franco, y a

su sustitución por un solo instrumento susceptible de ser controlado directamente desde la

Moncloa.

Las Fuerzas Armadas, en lo militar, y la Policía, en lo civil, disponían de unos magníficos

servicios de información, completados por los muy eficientes y capilares de la Guardia Civil.

Entre todos ellos existían, además, formas muy prácticas y eficaces de coordinación a diversos

niveles. El personal militar y civil de dicho servicio poseía un gran prestigio entre los análogos

extranjeros, con los que mantenía, asimismo, una buena colaboración, especialmente en la

lucha contra el terrorismo, sobre cuyas dependencias de la Unión Soviética y sus conexiones

con los partidos y movimientos no caben dudas. Bastantes de esos militares y civiles llevaban

diez, quince y más años en dichas actividades al servicio de España y del Estado. Eran, y son,

auténticos profesionales, con una calidad y una experiencia difícilmente sustituibles.

¿Por qué si se desea disponer de unos eficientes servicios profesionalizados de información se

procede a desmontar absurdamente los existentes, se prescinde de la gran mayoría de sus

miembros y se anula buena parte de los archivos? Uno de los más serios problemas del

Ministerio del Interior en su acción espasmódica contra el terrorismo reside, precisamente, en la

actual falta de servicios de información idóneos, de unidades con experiencia y de

antecedentes, a causa del desmantelamiento de los grupos «especiales que ya existían y de la

dispersión de los fondos documentales. Algo parecido podría explicar el señor Rodríguez

respecto de su sector. Pero no es presumible que sufra un ataque de sinceridad, similar al del

presidente brasileño. ¿Por qué, si tanta preocupación hay por disponer de unos buenos

servicios de información, han sido suprimidos recientemente los OSIBE, CESIBE, RESIBE y

demás instrumentos de información primaria y de conexión de información militar con la civil?

Antes, por ejemplo, se conocían los antecedentes de los hombres de filas que iban destinados

a cualquier servicio. Hoy no sería extraño que un etarra fuese ordenanza de uno de los altos

mandos militares amenazados.

Ismael MEDINA

 

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