Autor: Carmona, Paz. 
 Por culpa de sus directivos españoles. 
 Ford: una empresa antisocial     
 
 El Alcázar.    31/08/1979.  Página: 12-13. Páginas: 2. Párrafos: 24. 

Por culpa de sus directivos españoles

Pocas cosas han cambiado en la huérfana localidad de Almusafes a los seis años de la insta (ación de Ford

en su término municipal. A simple vista, sólo unos cuantos bloques nuevos a la entrada del pueblo, varías

sucursales bancarías y la inauguración de una docena de bares evidencian la construcción de corte

horizontal —casi sin chimeneas y rodeada de césped— cuyo proyecto levantó, a comienzos de los

setenta, una inmensa ola de emotividad, plasmada en el sin fin de sacas de cartas que mister Henry Ford

recibiera de puño y letra de los almusafeños, los cuales veían en la implantación de la multinacional, la

revancha histórica de un gafe centenario. La más férrea dictadura empresarial la condenó a espejismo.

Efectivamente, hace más de un siglo, tas autoridades de la localidad consiguieron la desviación del

trazado de la línea férrea Valencia-Játiva animados por la creencia de que tanto progreso no haría ningún

bien a las cosechas. Y el tren paró en Benifayó, q ue ha pasado de ser una pedanía a convertirse en un

pueblo mucho más próspero que el propio Almusafes. De todos modos, los más de cincuenta autocares

que todas las mañanas aparcan en la puerta de la factoría, refrendan la frase que por ahí circula de que «a

Ford ya no hay quien la pare». La plantilla actual dobla el número de habitantes de Almusafes, y

mensualmente entran en el pueblo veinte millones de pesetas en salarios, permitiendo a las arcas

municipales un desahogo presupuestario antes inexistente. Pero la tradición agrícola y el apego a la huerta

han influido también en el relativamente corto despegue industrial del pueblo.

Contra todo pronóstico, ta gallina de los huevos de oro no se ha dejado ver por altf, y el prestigio de la

empresa nada tiene que envidiar a las cotas alcanzadas por la popularidad de su presidente, allá por USA.

La política empresarial seguida por Ford-España exigía la implantación de su factoría en una zona

valenciana con nula experiencia en luchas, escasa actividad sindical y la contratación de unos trabajadores

procedentes —mayoritariamente emigrantes— de otras zonas del país. En un principio amparada por

multitud de acuerdos, promesas y una legislación favorecedora, así como por un clima popular acogedor,

Ford ha presenciado, aparentemente sin inmutarse a juzgar por sus reacciones, la vuelta a la tortilla

experimentada por el panorama político y sindical español, intentando preservar, en todo momento, el

tipo de empresa omnipotente. Todo ello, unido al ritmo de trabajo en factoría —cuyas cadenas de montaje

pecan de excesiva mecanicidad— a la cuantía de los salarios —los más bajos del sector del automóvil— y

al clima absolutamente autoritario e intransigente que se respira a todos los niveles, cuestionan, seis años

después, los pros y los contras de tan celebrada inversión multinacional en nuestro suelo.

Incompetencia y explotación

Recientemente, saltaba a las páginas de EL ALCÁZAR un comunicado hecho público por la Federación

del Metal de CC.OO. en el que achacaba a la ineptitud e incompetencia de la directiva de Ford-España la

posibilidad de que la Compañía automovilística americana renuncie, de un modo rotundo y radical, a la

deseada ampliación de la factoría, lo que supondrá para la provincia la pérdida de varios miles de puestos

de trabajo. En el citado comunicado se apuntaba a que las consecuencias pueden llegar a ser mucho más

graves si los dirigentes de la central americana comprueban la falta de rentabilidad de una inversión que

ahora toca fondo. La pérdida en la producción de 32.000 unidades en la factoría de Almusafes tampoco ha

hecho reacción en los miembros de la directiva que parece observar impasible, y dentro de la más

incalificable actitud, el desaguisado laboral que la negociación del convenio colectivo está llevando a

cabo.

De todas formas, lo que está causando la mayor extrañeza e indignación es la pasividad de un cuadro de

mandos que parecen no haber comprendido el alcance de la situación, que pronto puede dejar en la calle a

más de diez mil trabajadores si llega el momento en que Ford-España frene unas inversiones desatendidas

por la dirección española.

En los cinco años de vida de la filial fueron despedidos 82 trabajadores, de los que 25 lo han sido este

año. A modo de breve resumen de lo que en medios sindicales se conoce como «desaguisado laboral»,

diremos que ya en 1975, recién comenzada la contratación y con no más de trescientos trabajadores, la

empresa lanzó y potenció la elección de enlaces y jurados, contándose entre los candidatos gente

importante, incondicionales de la empresa. En aquella ocasión, únicamente tres hombres pertenecían a

sindicatos de clase, clandestinos en aquel tiempo.

Cuando en 1976 la factoría alcanza los dos mil trabajadores, y considerando los problemas que planteaba

la falta de representantes, la empresa vuelve a potenciar elecciones en las que se obtiene una junta

sindical compuesta, de forma mayoritaria, por militantes de organizaciones obreras y trabajadores

simples. En vista de los resultados, inesperados e inadmisibles a nivel empresarial, la directiva opta por

mantener al anterior jurado, dejando solamente —y para acallar los ánimos— que se cubriesen tres

vacantes por parte de militantes de OIC.

Al acercarse la negociación del convenio colectivo, ya a finales del 76, se consigue que la empresa acepte

la elección de 75 delegados que sustituyeron a la Junta Sindical. Aunque la multinacional intentó que se

modificase la correlación de fuerzas en la representación ampliamente integrada por militantes adscritos a

distintas agrupaciones obreras animando a presentarse a encargados e incondicionales, los resultados

dieron al traste con las perspectivas de tranquilidad reí vindicativa. que por parte de la directiva se

esperaba conseguir, ya que, salió elegida una coordinadora de delegados con amplia mayoría de

autónomos (OIC-COA), USO, CC. 00. e independientes.

En la negociación del primer Convenio Colectivo, ya en el 77, la organización de delegados demuestra su

efectividad para la lucha al hacer coincidir una huelga con la de la Construcción y El Cano, mediante el

mantenimiento de una coordinadora inter-empresas. Ford retrocede concediendo parte de las

reivindicaciones salariales y el reconocimiento escrito para los 75 delegados selectos. Por supuesto, en

este ambiente de tension e intransigencia continuas, el fin de la huelga supone una inyección moral en

factoría, y mucho más al no contar con despedidos.

Ford; Ante todo, mantener el tipo

Hasta el 4 de mayo en que se produce un acontecimiento que hará cambiar la marcha de la empresa, los

delegados van controlando, cada vef más, determinados aspectos de la fábrica, hasta el punto de QUP era

creencia generalizada el conseguir una situación laboral similar a la de otras factorías —salaria) y

socialmente hablando—- Estaba claro, y la marcha de tes hechos asf lo demostró, que una firma como

Ford no se iba» d dejar ganar por mano, y que todo el revuelo sindicato y et cambio de panorama

producido pe* la nueva orientación política -f y sobre todo sindical— acaecida en España, no iban a tirar

por tierts la tónica directiva y el prestigio de omnipotencia que la estrella norteamericana mantiene en

todo el mundo. A primeros ;|e mayo la situación general «$ Valencia era de completa calmen cuanto a

conflictividad se refiere. El día 3, el equipo directivo de Almusafes mantiene una reunión, a puerta

cerrada, con el gobernador civil de Valencia. Al día siguiente, y provocada por un tal Roberto Costolla,

que se hace pasar por delegado, estalla una huelga que ha pasado a la Historia como provocada y fraguada

por la empresa para frenar et cariz de los acontecimientos, Ford-España cierra las puertas de la fábrica y

los trabajadores tienen que reunirse en asambleas de zona, cuando se hace pública una lista con 54 -

despidos entre los que no se encuentra ningún militante de organizaciones sindicales.

Después de diez días de huelga, y no viendo salida a la situación. Comisiones Obreras propone 4a vuelta

al trabajo aunque no hubo unanimidad por parte de todas las fuerzas sindicales hasta que, posteriormente,

se produjo la detención del provocador Costolla y se descubrió claramente la maniobra empresarial.

Siguiendo con la cronología de conflictividad sindicat, llegamos a te revisión del convenio en enero del

78 que, porsupuesto, acabó en laudo igualmente confuso, pues tas dos partes implicadas interpretaron de

diferente manera la resolución oficial.

La no colaboración

Por lo que a la negociación del convenio colectivo de este aña se refiere, la misma tónica de

intransigencia ha sido mantenida por ambas partes, Ford ya preparó temprano el terreno de la negociación

al despedir primero a Bal-ber, secretario de la sección sindical de Comisiones y amenazando,

posteriormente, con despedir un número de tres cifras de trabajadores si no se firmaba el convenio de

«sólo» dos, si se firmaba. Al respecto, podemos decir que es curioso conocer el estilo de Ford que

apabulla las reuniones informales a 1a comisión negocia-dora y de reuniones semidandestinasa los

hombres de los sindicatos separadamente, corriendo bulos e intentando dividir, además —según se nos

asegura en fuentes sindicales— boicotea a los asesores e hipoteca los temas a tratar. Es igualmente

significativo que a lo largo de las reuniones, el tema de la productividad, necesario para hablar de

condiciones de homogeneidad, haya sido tabú. Según la directiva, en Almusafes no existe productividad

ni pausas. Ford contrata el personal a tiempo y hace con él lo que quiere.

En la mesa negociadora por parte de la empresa, se sienta un tal Guillermo Rey, flameante gerente de

relaciones laborales que al juzgar por su afición, ni pincha ni corta en el tema, ya que quien decide es

Ford-Europa desde Inglaterra, y unos cuantos señores extranjeros que acompañan a Rey, que no hablan,

pero que dan instrucciones.

Ford, a lo largo de casi ocho meses de negociación, no ha variado su primera oferta aunque ha jugado con

una informal, en la que se exige, como contrapartida, la renuncia a un derecho individual adquirido ante

Magistratura sobre la retribución del tiempo de transporte. La actitud empresarial de mantener esta

contrapartida a toda costa es lo que ha impedido llegar a un acuerdo. Ford se ha mantenido inamovible

ante esta cuestión, no por el dinero que te supone, sino por sostener el principio de autoridad,

descalificando al comité; pero lo más grave, es que esta contra-prestación no es válida ni aunque se

firmase en convenio, ya que nadie puede negar un derecho individual adquirido por sentencia favorable.

Por lo visto, Ford se siente con poder a legislar saltándose a Magistratura.

Según nos ha decfarado el portavoz de una central sindical evidentemente se trata de una lucha a largo

plazo para poder doblegar a Ford, ya que se le está haciendo pagar, en términos de rentabilidad, su

política de relaciones laborales y con la huelga de no colaboración se intenta demostrar lo que significa no

negociar con los interlocutores válidos. La política de no colaboración está esencíaimertte basada en

trabajar haciendo cumplir estrictamente todas las normas y reglamentos, provocando el bajo rendimiento.

Hay que resaltar que, aunque los trabajadores no apoyan los sabotajes y ef boicot de la calidad, se

constata en estos meses un tndtce de averías superior al normal y un índice de calidad inferior. Se trata de

una respuesta individua!, intuitiva y psicológica del obrero frente al autoritarismo exacerbado de Ford.

Lo más destacable de todo el tema es la enorme capacidad de resistencia y la unidad que están

demostrando todos los miembros de la plantilla, que desde enero —y a pesar de despidos y amenazas—,

mantienen la huelga de los sábados y el boicot a las horas extras El cálculo de las consecuencias de esta

lucha da unas cifras en el descenso de fc producción de treinta y dos mi unidades.

De momento, y tras las vacaciones, nada ha mejorado en I factoría. Siguen los despidos, siguen las

sanciones, siguen lo paros de los sábados... y un. multitud de detalles que respaldan el áurea antisocial

que rodé; todas las actividades de ia compañía. Bastaría con citar la negativa a montar los comedores y al

economato, que la ley obliga . cualquier empresa de estas di menciones. Ford-España prefiere pagar las

cuantiosas multas que le impone mensualmente el Ministerio de Trabajo —y que a Ia larga superarán con

mucho el im-porte de las solicitadas instalaciones—, antes de hacer una «asna sien social que pueda se

interpretada como triunfo de lo trabajadores. Todo, pues, paree explicar que los trabajadores valencianos

que, en un principio se sintieron atraídos por el espejismo de Ford, empiecen a añora demasiado a

menudo, el taller fs miliar, el cultivo de la huerta hasta tos rebaños.

Paz CARMON

El ritmo de montaje, la cuantía de los salarios, y el clima totalmente autoritario que se respira a todos los

niveles, cuestionan seis años después los pros y los contras de tan celebrada inversión multinacional

En los cinco años de vida de la filial fueron despedidos ochenta y dos trabajadores, de los que veinticinco

lo han sido este año

Respecto a la negativa en cuanto a montar comedores y economatos, Ford-España prefiere pagar las

cuantiosas multas, que mensualmente le impone el Ministerio de Trabajo, antes de hacer una concesión

social

Causa extrañeza la pasividad de un cuadro de mandos que parece no haber comprendido el alcance de la

situación, que pronto puede dejar en la calle a más de diez mil trabajadores

A primeros de mayo del 77 estalla una huelga que ha pasado a la historia como provocada y fraguada por

la empresa para frenar el cariz de los acontecimientos

En la negociación del convenio colectivo de este año, Ford amenazó con despedir un número de «tres»

cifras si no se firmaba el convenio, y de «sólo dos» si se firmaba

 

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